<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872</id><updated>2012-01-10T16:18:25.003+01:00</updated><category term='Para N'/><title type='text'>Diario de una mente perturbada</title><subtitle type='html'>¡Qué pretencioso soy!</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>61</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-6770793968403244780</id><published>2011-08-01T01:24:00.000+02:00</published><updated>2011-08-01T01:24:00.105+02:00</updated><title type='text'>Definición: Yo</title><content type='html'>Al pensar en todo lo que puedo ser, lo que quiero ser, lo usual es que sienta vértigo y algún tipo de desazón. Del tipo que escuece dentro de mis ideas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-6770793968403244780?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/6770793968403244780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/08/definicion-yo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6770793968403244780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6770793968403244780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/08/definicion-yo.html' title='Definición: Yo'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-3243788756327368965</id><published>2011-07-31T22:00:00.002+02:00</published><updated>2011-07-31T22:00:01.043+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Espero estar viéndote ahora mismo, señoritinga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno no te echa de menos durante tres semanas por nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno es muy digno para echarte de menos durante tres semanas por nada, y aún así se rebaja y te echa de menos durante tres semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y te echa mucho de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que te diga qué he extrañado más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar, no hay una sola cosa que haya extrañado de ti. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero era ese cúmulo de extraños sucesos que conforman tu maravilloso, moreno y precioso ser, los que me han hecho echarte de menos echado en la cama con un helado entre las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, ya, estoy usando demasiadas expresiones raras. Pero analiza esto con detenimiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te he dado permiso yo para que dejes de darme besos y abrazos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Well, do I, punk?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NO!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues ale, quiero mimos. Todos los besos que me debes. Los abrazos que tenías guardados para mi. Tus mimitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaríciame la cabecita, que te gusta a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quiéreme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si necesitas algo de mi no tienes más que pedirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excepto dinero. Soy más pobre que las ratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo hacer dinero de sexo, si quieres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, la prostitución déjala al margen que no salió bien, hablo de billetes que pongan "vale por un besito" o "vale por un mimito".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque contigo, querida mía, me arruino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fin de cuentas, todos los besitos que me queden, los abrazos y mimos, caricias, amaneceres y anocheres(atardeceres mediante), todo lo poquita cosa que soy y que puedo ofrecerte ya lo dejé escondido donde sólo tú puedas encontrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donde sólo tu puedas encontrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdón, me ha dado una subido de mimitosis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-3243788756327368965?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/3243788756327368965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/espero-estar-viendote-ahora-mismo_31.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3243788756327368965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3243788756327368965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/espero-estar-viendote-ahora-mismo_31.html' title=''/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-6208793739248858767</id><published>2011-07-30T00:49:00.000+02:00</published><updated>2011-07-30T00:49:00.629+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Creo estar en suficientes cabales, signifique lo que signifique eso, para poder afirmar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y afirmaré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vaya si lo haré! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún diria más, creo estar en suficientes cabales como para poder afirmar que no creo tener una motivación definida en mi vida, aparte de estudiar Física. Y tampoco te creas tú que le tengo mucho ímpetu. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que, cada vez más, me gustaria poder llegarle a alguien con algo de lo que cuento. Y no especifico más, que me canso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era pequeño no tenía muy bien pillada la idea de lo que quería hacer. La verdad, no lo tenía pensado para nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en algún momento pensé en algo futurístico fue algo así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi yo del futuro tendrá algún día una reunión con una orientadora o psicóloga del futuro en el  instituto del futuro, en el futuro, y decidiremos lo que debería hacer, más o menos como pensaba que se hacía en los U.S.A, esa gran nación de gente grande y gente que no son de los U.S.A al uso, pero para el caso es lo mismo porque a patriotas no les gana nadie. Ni John Long Silver ni Jebediah Springfield. ¿Quién narices es Jonh Long Silver? ¿No era un pirata? Da igual. Pero alguien, en el futuro, en mi futuro, en un sitio del futuro, siendo esa persona también del futuro, le hablará a mi yo del futuro y le dirá "¿qué cosas te gustan?" y "¿has pensado en algo que quieras hacer de mayor?" y cosas por el estilo". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, cuando era pequeño tenía una mente diseñada no para el deseo en sí, sino para el divagar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tonterías eran más los repetidos golpes contra la pared que me auto-administré durante casi siete meses como medicación contra mi "antogitis" aguda. Al final funcionó. Pero los efectos secundarios... ¡benditos sean!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que nadie vino a preguntarme. Y quería ser informático para hacer juegos. Pero vi que no era tan guay como creía, mucho programar y poco crear historias, por mucho que me digan la informática es más picotear códigos como un bendito junto a un equipo a tu cargo al que observas picar codigo como hacker-pollitos comiendo ciber-alpiste. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asi que me metí a ingeniero. Puentes y eso. Con suerte, vería volar cosas(he oído que para hacer carreteras a veces vuelan trozos de montañanas para dejarlas llanitas). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me sedujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo encontrè, la física. Ah, bendito Kepler. Newton. Lagrange. Tesla, mi favorito, al que siempre pongo cara de David Bowie con ojos normales(¡desde las profundidades del infierno yo te maldito, "El Truco Final"!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asi que tengo que estudiar. Mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, toda esta perogrullada era para decirte que, de haberlo sabido, me habría puesto a estudiar cuando tenía que haber empezado a estudiar, hace cinco años. Pero no, me gustan las cosas difíciles, tenía que dejar los estudios durante casi tres años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde las profundidades del infierno, yo maldigo la "recesión económica".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y maldigo ser imbécil, pero eso es más probable que sea culpa mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo no he sido."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-6208793739248858767?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/6208793739248858767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/creo-estar-en-suficientes-cabales.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6208793739248858767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6208793739248858767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/creo-estar-en-suficientes-cabales.html' title=''/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7075981651954797855</id><published>2011-07-29T00:47:00.000+02:00</published><updated>2011-07-29T00:47:11.288+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>"Cuando el matrimonio entra por la ventana la pasión sale por la ventana" es una frase que, en realidad, no estoy seguro de si he oído por ahí o me he inventado, pero seguro que la he oído por ahí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cual viene a reflejar dos cosas, y son ambas muy metafóricas y nada que ver tienen con la discontinuidad en mi vida sexual, o el follarismo ininterrumpido. O ambas. Aunque no creo que puedas follar y no follar, eso es muy de mitologías y religiones, cosas de adultos y sus amigos imaginarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera es que en cuanto firmas algo que dice que estás comprometido con otra cosa pierde toda la gracia. Así, en general. Y ni siquiera tienes que firmar nada, sólo comprometerte de manera formal, por escrito o en chascarrillo en la tasca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ir más lejos, afirmé por escrito(y de idea otras tantas veces) muchas cosas que luego no hice, incluyendo actualizar el "cosa" este donde escribo a diario. Y no he pasado de actualizarlo un par de días. A lo discontinuidad de la vida sexual y follarismo ininterrumpido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo segundo, concepto algo más denso quizás, es que cuando me asalta una idea este cabezón a una narizota pegado dudo de si es una idea original, o acaso estaré asaltando la banca del copyright y robando ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un vulgar Fernando Tejero(y este es mi párrafo de conexión con la realidad). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También soy tan vago que cambio los términos y condiciones que todos aceptasteis sin haber leído y modifico la cláusula 20.8 sección tres que dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El autor del presente blog pasará a llamarse a partir de ahora el autor del presente blog y afirma como autor del presente blog actualizar casi a diario el presente blog".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedando, tras un pequeño trabajo de chapa y pintura lingüistica, así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Voy a actualizar esto cuando me salga de las narices".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya, un post nuevo de "voy a hacer esto", qué original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y además, he fusilado por ahí una broma del número uno en mi escala de Marxistas, Groucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cachis, ya he vuelto a dejar de ser original, o a dudar de ello, o qué se yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la telepromoción, volvemos a nuestra programación habitual de mierda variada y guarreridas españolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jarl(un "jarl" al final siempre rellena).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7075981651954797855?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7075981651954797855/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/cuando-el-matrimonio-entra-por-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7075981651954797855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7075981651954797855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/cuando-el-matrimonio-entra-por-la.html' title=''/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7936370638762537226</id><published>2011-07-16T23:48:00.023+02:00</published><updated>2011-07-16T23:48:00.181+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Al caminar, tus pies se van despellejando por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y duele horrores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los árboles azotan tu cuerpo con sus ramas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El calor es sofocante, y el aire se te clava en los pulmones, congelado en estalactitas y estalagmitas que perforan el interior de tu alma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sigues avanzando sin un rumbo y un destino que te lleve a otro sitio que no sea morirte y ser olvidado, y que tu precioso cadáver no sea admirado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caes al suelo y te despellejas las rodillas, la arena te funde la piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y duele horrores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las piedras agrietan cualquier lugar en donde quieras apoyarte, y hacen del camino algo abrupto e irregular que te lacera las heridas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero te tienden una mano, te ayudan a levantarte y te sujetan al avanzar. Y cuando llega el momento adecuado te sueltan y caes con más fuerza, desde más alto, de lo mucho que flotabas sobre el camino en volandas de tus pensamientos de tiempos mejores y caricias y mentiras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y duele horrores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sé. Lo siento. La vida es una tortura que duele horrores, que parece insignificante y sin sentido, que te lleva de caída en caída transportada por un segundo de algodón y otro de desinfectante que te curan sólo para que puedas sufrir aún más cuando te reabran las cicatrices y te azoten con el látigo de la desesperación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a mi no me importa. No debería importante a ti tampoco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras mi camino se junte con el tuyo en algún cruce, guardaré la esperanza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras pueda verte caminar, aunque sea de lejos, me escocerá la sonrisa en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiraré con fuerza la esencia de tus caricias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzaré mis manos agotadas para rozar la estela de tus pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino no es tan malo si tú me das la mano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7936370638762537226?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7936370638762537226/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/al-caminar-tus-pies-se-van.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7936370638762537226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7936370638762537226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/al-caminar-tus-pies-se-van.html' title=''/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-6088631191413003567</id><published>2011-07-14T23:46:00.005+02:00</published><updated>2011-07-29T00:48:31.045+02:00</updated><title type='text'>Imagina el Apocalipsis</title><content type='html'>Para cuando salgo del baño, la casa entera está sudando condensación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desnudo y mojado, camino mientras me revuelvo el pelo hacia la ventana, y al llegar corro las cortinas y observo atento los movimientos de las aceras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nube de tensa calma se cierne en torno a las luces, agazapada en los rincones oscuros. Una botella con la cabeza en llamas vuela por la zona y dejo de oír con claridad de tan alto que estalla el estruendo. Multitud de gente corre por las calles, algunas se dan la vuelta para lanzar lo que tengan a mano mientras otros introducen paños ardiendo en depósitos de combustibles y en el lenguaje internacional de señas dicen: "vámonos cagando leches". Y todo el mundo corre, y todo el mundo grita, y llegan grandes escudos a la carrera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Explosiones, destellos de luz y nubes de humo gris que hacen que me arda la garganta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cristales bañan mi cuerpo cuando el coche más cercano explota, y la deflagración me lleva en volandas hasta estamparme contra la estantería en medio de vueltas sobre mi eje vertical. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lado, la televisión me cae encima del pie y noto como los cortes empiezan a sangrar, y algunos pedazos de cristal se me clavan y me rasgan por dentro las heridas al más mínimo movimiento pero consigo levantarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego otra explosión me anima a volar, junto al resto de mi casa, hacia la calle. El choque contra la pared es brutal, y me espera una caída libre hasta que mis sesitos de mono evolucionado se esparzan por el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego me despierto sudado en la cama. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos se oye un silbido no muy distante, y al salir desnudo del cuarto localizo el silbido en la cocina, pero no sé lo que pasa ni me importa porque me meo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras levanto la tapa del retrete me parece oír jaleo en la calle, y movido por la curiosidad me la sacudo visualizando el camino más corto hasta la ventana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando salgo del baño la casa entera está sudando condensación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-6088631191413003567?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/6088631191413003567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/para-cuando-salgo-del-bano-la-casa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6088631191413003567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6088631191413003567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/para-cuando-salgo-del-bano-la-casa.html' title='Imagina el Apocalipsis'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-1706170037924537837</id><published>2011-07-13T00:29:00.000+02:00</published><updated>2011-07-13T00:29:08.677+02:00</updated><title type='text'>London Calling</title><content type='html'>Pienso en todo lo que he hecho a lo largo de mi vida y no puedo elegir algo como el "momento genial número uno". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He sido tan monótono. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En dos días de mi vida he leído dos libros de tamaño medio, he empezado un tercero, he escrito un par de borradores de cosas que he empezado a escribir y no me he sentido con fuerzas a terminar, se me ha muerto un pez y me he sentido muy deprimido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo de una vez, cuando era pequeño y los cambios de ciudad me estresaban, que me dio por arrancarme el pelo. Me quedé medio calvo. Un niño con melenita que no le cubre el cartón. Y gordo. Así era yo. Mi madre decidió que me cortaría el pelo, y me lo pondría de punta. Y el crecimiento natural de las cosas traería el orden natural de las cosas a su cauce natural. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así no entendía muy bien cómo era capaz un niño sano de perder pelo de esa forma, tan brusca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cauce natural llegó, y mi pelo volvió al "como antes".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi diez años después, tras ver que la carrera no era lo que yo quería hacer pero tampoco podía permitirme no hacer nada, decidí estudiar al máximo y, si no continuaba, ponerme a trabajar. Cuando me vi en la calle casi me muero. Me vi en una especie de estado depresivo-idiota (del que tampoco sé si puedo decir que he salido del todo) que me llevó a perder casi veinte kilos en dos meses escasos y achacarlo a que "estaba ajetreado, buscando trabajo/trabajando". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El metabolismo me salvó de tener que hablar con mis padres de lo triste que estaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, engordé un poco y tras muchas visitas a médicos todo quedó en un "a veces, estas cosas pasan y la gente adelgaza".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hoy, tras una noche de sueño inquieto y agotamiento general, lo único que quiero es dormir contigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que eso es importante, y este es mi "momento genial número uno".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-1706170037924537837?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/1706170037924537837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/london-calling.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1706170037924537837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1706170037924537837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/london-calling.html' title='London Calling'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-5670484654956171185</id><published>2011-07-03T17:43:00.000+02:00</published><updated>2011-07-03T17:43:03.089+02:00</updated><title type='text'>Pelo Mediterráneo...</title><content type='html'>Hace, más o menos, mucho tiempo desde que no actualizo. En parte por los exámenes, que no han salido tan bien como yo quisiera, y en parte porque he dejado de escribir. Otras cosas, lejos de la imaginación, han llenado mi día a día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me he dicho: "¿por qué no hablas de lo que te dé la gana, sin tener que ser relatos o historias o churros?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Buena idea, yo del pasado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que voy a escribir lo que se me ocurra, e intentaré escribir día a día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezando mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-5670484654956171185?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/5670484654956171185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/pelo-mediterraneo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5670484654956171185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5670484654956171185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/07/pelo-mediterraneo.html' title='Pelo Mediterráneo...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7144220629048423279</id><published>2011-06-13T01:13:00.000+02:00</published><updated>2011-06-13T01:13:16.205+02:00</updated><title type='text'>Astenia</title><content type='html'>Es uno de esos días. Supongo. Tampoco lo sé muy bien. Me duele el pecho a la altura de la ventana con vistas al mar. Me estoy agobiando, estoy apático de nuevo, e insomne. Estoy buscando un par de alas para poder gritarle al viento, quiero quebrarme la voz. Con cada pequeño paso adelante vienen veinte pasos atrás, con cada pequeña contracción de mis músculos una leve pesadilla se apodera de mi, y yo ya no soy nunca más y todo cambia, pero todo sigue igual aunque todo cambia. Agarrarme las manos con fuerza para que parezca que mi aliento no pesa, para poder levantar la cabeza un poco más, para mantener el ritmo al caminar por pensamientos de sal esculpidos a color, con todo lujo de detalles. Desearía a veces poder romperme en mil pedazos. Así sería todo un poco más tremendista.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7144220629048423279?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7144220629048423279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/06/astenia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7144220629048423279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7144220629048423279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/06/astenia.html' title='Astenia'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-3442059440942406513</id><published>2011-03-02T03:22:00.000+01:00</published><updated>2011-03-02T03:22:19.960+01:00</updated><title type='text'>La niña y la llave(¿capítulo 1?)</title><content type='html'>La habitación irradiaba felicidad. Había nacido, por fin, su primera hija. Pero el Rey pronto supo que algo no marchaba bien cuando los médicos pusieron mala cara tras cerrar la puerta de la habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Reina, que no sabía nada, dormía abrazada al agotamiento de un parto en exceso largo, y los médicos decidieron darle la noticia al Rey: su primera hija, su única hija, había nacido con un agujero en el pecho que dejaba al descubierto su corazón. Estaba viva, y muy sana, pero habían tenido que injertarle una pequeña puertecita de metal con la intención de hermetizar tan importante cavidad. Ahora todo estaba bien, estaba sana y dormida, y si quería podría pasar a verla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Rey, consternado, caminó por la habitación mirando a su esposa que dormía con gesto plácido. Al entrar en la habitación vio la cuna donde se albergaban la mayoría de sus pesadillas. Aferró la cuna con las manos mientras se asomaba con cautela, sin saber muy bien qué esperaba ver o qué vería. Un gesto de pasmo recorrió su cara. Su hija era la cosa más bonita del mundo pero un bulto rugoso se adivinaba bajo su ropa allí dónde debía localizarse su pecho. Era como estar viendo una caldera orgánica. Con extremo dolor en el alma retiró la vista y se dejó caer en una silla cercana, meditabundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Como Rey de una nación tan importante no podía permitirse el lujo de tener una hija primogénita, la heredera al trono, que tuviera una debilidad así. La única solución posible que vió fue la siguiente: daría en adopción a aquella niña, sabiendo en todo momento cómo crecía y maduraba, cuidándola desde la distancia. Nadie lo sabría. Y la versión oficial sería que su hija, tras el alumbramiento, había fallecido y sus restos estaban enterrados en el panteón real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi a la carrera transmitió las ordenes. Movilizó a los médicos y les informó de su decisión, amenazándolos con la muerte si alguien sabía de su estratagema. Les hizo jurar que jamás revelarían el secreto, y que continuarían la falsa tanto con el equipo que había ayudado en el parto como con el resto de la población. Incluyendo a la Reina, la cual sería informada con delicadeza debido a su estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho se lloró en el reino al conocerse la noticia. Su Rey, un buen Rey, había cambiado tras lo acontecido en palacio. Portaba con él un aura de oscuridad y pesadumbre que por más que se ignorase afectaba al resto de gente que entraba en contacto con él. Aunque seguía cuidando a sus súbditos, ya nunca volvió a ser el que era. Después de un tiempo, la Reina dió a luz de nuevo. Por las calles corría un aire de incertidumbre por el estado de la criatura, pero el júbilo estalló cuando se conoció que estaba bien. El príncipe había nacido, era un bebé fuerte y sanó que, aún así, no cambió el ánimo del Rey. Ni los cuatro hermanos, niños y niñas, que lo siguieron. Nada volvió a ser como antes, y el Rey nunca se recuperó del todo de la muerte de su primera hija. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había una casa, en mitad del bosque, habitada por una familia humilde de campesinos. El padre y la madre sólo tenían una hija, el amor de su hogar y la luz de sus ojos. Y la cuidaban con esmero y delicadeza. Trabajaban todos en el campo. Mientras los padres recogían los frutos de la siembra enseñaban a la niña a leer, a escribir, a hablar con corrección, y ella a su vez ayudaba las más veces en la recolecta. Era una niña muy despierta, inocente y alegre. De cabellos oscuros y mirada penetrante, la niña había nacido con una singularidad: tenía en el pecho una puerta cerrada con llave. Sus padres le habían contado que nació con una parte del pecho menos desarrollada que dejaba al descubierto su corazón. Para protegerla de infecciones y posibles heridas. La dieron la llave de la puerta, pero la dijeron que aunque no debería ser peligroso abrirla había que tener cuidado, no se trataba sino de su corazón lo que se hallaba dentro. El mínimo descuido podría significar su muerte. Pero la curiosidad pudo más y muchas noches se sorprendía mirando con delicadeza aquel músculo que le bombeaba vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó mucho tiempo antes de que la vida cambiara con tanta brusquedad. Era un invierno crudo como ningún otro y, aunque la siembra no auguraba nada bueno sus padres tenían ahorros, por lo que podrían vivir con cierta holgura hasta su dieciocho cumpleaños el siguiente año. Pero el frío trajo consigo la enfermedad, y sus padres sucumbieron. La fiebre los perseguía, apenas mantenían la comida en el estómago. Estaban graves. El médico al que llamó la dijo que debía hacer una medicina con urgencia o sus padres morirían, pero no tenía un ingrediente esencial: el extracto de la flor de tilacisi. Esta rara flor sólo podía encontrarse en las montañas del sur pero puesto que el tiempo había helado la mayoría de las rutas comerciales, nadie podría proveerle del extracto. Tendría que ir ella y traer la preciada flor en el plazo de un mes. De lo contrario, no se podría hacer nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperada, la muchacha lloró en silencio con la cabeza apoyada en la cama donde descansaban sus padres. Su padre, con gran esfuerzo, la atrajo hacia él y cuando más desesperada parecía la situación susurró un poco de esperanza en los oídos de la niña:"ve a hablar con el Rey, él te ayudará."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la muchacha no lo entendía muy bien, era su única solución. ¿Por qué tendría que ayudarla a ella? Seguro que había mucha más gente sufriendo, no entendía porque ellos eran un caso de consideración especial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero era su única opción, así que marchó dejando a unos vecinos muy amigos al cuidado de sus padres. Largas y agotadoras jornadas cabalgó aquel humilde caballo que su padre tenía para ayudarse a arar las tierras, y aunque temía que el ritmo terminara por extenuar su montura esta era más fuerte de lo que su apariencia podría suscitar. Llegaron un día antes de lo planeado a la capital del reino. De murallas ornamentales altas y sólidas se pasaba al ajetreo que emana cierto aire de bondad de la ciudad, adornada con un castillo en el horizonte. El palacio del Rey. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había concertado una cita con el Rey días atrás, pero temía que estuviera más ocupado en otras cosas más importantes. Así que el recibimiento en la puerta principal del castillo la cogió por sorpresa. Allí estaba el Rey, que emanaba una fuerza que escondía bajo la apariencia de un amable señor de cincuenta y pocos años. Con un bigote poblado aireó la larga capa al tiempo que le tendía la mano a la muchacha, que por un momento no supo qué hacer y práctico una pequeña pirueta que culminó con una torpe reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez desde hacía mucho, el rey sonrió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entraron a la sala de conferencias, donde se reunieron con el consejo de sabios y ministros que ayudaba al Rey a tomar las decisiones. Aunque quizás algunos pudieran decir que aquel venerable mandatario no necesitaba de ningún consejo de nadie, el Rey parecía preferir tomar todas y cada una de las decisiones que consideras importantes junto a su consejo, al que había reunido en perspectiva de una solución de más amplios horizontes. La enfermedad que había descrito aquella muchacha no era un caso aislado. Cada vez más y más gente había ido contrayendola y, aún no siendo mortal en si misma, debilitaba tanto los cuerpos de sus súbditos que los acababa matando de agotamiento. El Rey, con las noticias de la partida de aquella muchacha, había pensado en ayudarla a cambio de que ella ayudara a toda la nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la informaron a continuación, no serían capaces de darla demasiados tripulantes que embarcarse en aquella aventura, puesto que los hombres del Rey estaban embarcados en otras misiones más importantes, pero podría quizás proveerla de una camarilla de cinco o seis personas más, y todos los enseres y provisiones que necesitasen o fuesen a necesitar en un futuro. A cambio, aquella joven muchacha tendría que embarcarse en una misión un poco más peligrosa: debería conseguir información de cómo poder cultivar aquella planta, la flor de tilacisi, y traer toda la que fuera capaz de encontrar por el camino. Desarrollaría su misión en dos fases: primero, trataría de encontrar la planta y reportaría al castillo todos los ejemplares hallados. Después buscaría la información. Con un poco de suerte, podría encontrar la suficiente para, sino curarlos a todos, si al menos amansar la voracidad de aquella terrible enfermedad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella niña, sin darse cuenta, irradió unas fuerzas renovadas que asombraron a todos los presentes, como mucho tiempo después varias personas afirmarían. Aceptó la misión que le había sido encomendada sintiendo su pecho a punto de desbordarse de la emoción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-3442059440942406513?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/3442059440942406513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/03/la-nina-y-la-llavecapitulo-1.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3442059440942406513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3442059440942406513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/03/la-nina-y-la-llavecapitulo-1.html' title='La niña y la llave(¿capítulo 1?)'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-9173691720289674727</id><published>2011-02-15T00:54:00.000+01:00</published><updated>2011-02-15T00:54:28.603+01:00</updated><title type='text'>Apocalypsis...</title><content type='html'>Creo que me estoy volviendo loco, ya no sé muy bien qué hago o qué debo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despierto por la mañana con la boca atestada de insectos, apenas puedo respirar, los labios secos y la nostalgia al horizonte. Mientras me visto y termino de supurar las penas, me preparo para un largo peregrinaje hacia no sé muy bien dónde, con rumbo perdido y lagunas en el pensamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terciopelo envuelve mis sentidos, me acompaso las arritmias con algo de ciencias inexactas, me destrozo los nervios a base de quebraderos de cabeza, ni siento ni padezco ni diverjo ni converjo, derivo y me desintegro en primitivas infinitesimales de mi ser, que me desgarran la piel y me tiran de los pelos, me arrastran por el suelo, caigo y caigo sin remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un lado para otro, con prisas, siempre de un lado para otro, siempre el paso apremiante, el pequeño caminante de piezas de metal y corazón de plomo siente los músculos agarrotados y punzantes, siente restallar los bronquios, resopla y farfulla y se desolló las rodillas cayendo sin dejar de girar como una colilla al suelo, para dejar de volar y morir como una polilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiso ser pájaro y fracaso, y las alas se le marchitaron y nunca más el cielo surcó y de imponente halcón a un gorrión con el ala rota, y de caídas precisas a barrenas preciosas que terminan en manchas rojas y plumas de borrajas, algo menos que un muerto de menos, algo más que algo menos que descontarle a la suma de restos de la pila de designios funestos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día avanzo en la dirección correcta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconozco la dirección correcta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día avanzo en una dirección con las manos tapando mi rostro, deseando que sea el sentido de mi vida, pero ya no sé ni qué pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás me tapo la cara para hacer un poco más divertida la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás para no ver mi camino, mi destino, ni como llego ni como me voy, ni lo poco que tengo ni lo poco que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentaré&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-9173691720289674727?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/9173691720289674727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/02/apocalypsis.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/9173691720289674727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/9173691720289674727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2011/02/apocalypsis.html' title='Apocalypsis...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7313482928133626676</id><published>2010-09-19T04:35:00.000+02:00</published><updated>2010-09-19T04:35:32.323+02:00</updated><title type='text'>No importa si me das la muerte dos veces</title><content type='html'>"Si tengo que ser sincero, todo esto me aterra. El corazón le tengo encogido escondido en lo más profundo del pecho, y la boca seca. Tengo una sensación de tristeza, de soledad, estoy cansado. Y sé que algo malo me va a pasar. Los tejidos que conforman mi ser lo saben, y es la única idea que puebla mi cabeza."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abrió de una patada, restalló contra la pared y cayó al suelo, apuntando a la figura sentada delante de un escritorio. Por la ventana por la que miraba la noche era oscura, nublada y tenebrosa, y un rayo partió el cielo en dos e iluminó toda la estancia. En la cama alguien o algo se acurrucaba bajo las mantas. Era evidente el miedo que le corría por el cuerpo a la figura oculta, casi podría decirse que la cama entera temblaba de terror. El hombre sentado frente al escritorio miró de perfil a los asaltantes, la mirada perdida y llorosa y el gesto triste pero valiente. Levantó una mano, un gesto apenas de consentimiento, y pronto los asaltantes se abalanzaron contra él y le hundieron las armas en el pecho. Tan fuerte fue la embestida que el corazón le fue arrancado y cayó ensartado sobre el escritorio, donde los filos se clavaron hasta el mástil. Un quejido brotó de la cama mientras el hombre estallaba en llamas contenidas que pronto lo convertían en polvo. Cuando desvelaron el misterio debajo de las sábanas una mujer apareció, estrujando una nota. Lloraba sin cesar, tenía calado el pelo azabache y la almohada. Sus párpados se cerraban con fuerza y todo su cuerpo se encogía más y más. Era hermosa, mucho, incluso envuelta en pena y lágrimas no podían dejar de admirarla. Casi refulgía y cuando levantó la vista toda esa luz que parecía que momentos antes emanaba se desvaneció, y murió en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando llegué a este país lo hice pensándote, soñándote, te anhelaba porque eras la cosa que más he amado, amo y amaré jamás. El dolor que causaste en mi corazón el día que te marchaste sólo puedo compararlo con el placer que sentí al conocer de tu existencia. Has de saber que no siempre obré bien. A veces me aproveché de la situación, de mis habilidades y mi poder e incluso el dinero y la influencia que poseía para atraerte hacia mí. Para retenerte. Terminé secuestrándote y ahora te obligo a permanecer a mi lado, sin importarme tus argumentos ni tus preocupaciones, sólo por puro egoísmo. Pero quiero que me perdones, todo lo que hice mal lo hice equivocado o enajenado. Sólo quiero hacerte feliz, y por eso no quiero que te asustes. Ya volví de entre los muertos, tras hacer un pacto con el diablo, sólo para poder disfrutar de tu compañía por un poco más de tiempo. Ahora quédate con mi corazón, tú sabrás mejor que nadie como cuidarlo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un salón espacioso, de noche, dos personas toman el té, uno anciano y el otro un poco más joven, mientras conversan acerca de un barco atracado esa misma mañana. Había echado el ancla sólo ocupado por un cargamento de fruta y tras cajones de, según el albarán clavado en la tapa, carne en salazón. El anciano le recrimina algo y el joven, un poco azorado, se defiende. Dice que "no es un cazador, sólo un abogado", a lo que el anciano le dice que él "tampoco es un cazador, sólo un mero profesor". Un gran estruendo que parece provenir de escaleras arriba le deja la frase a medias. Ambos se lanzan escaleras arriba para encontrarse con la habitación vacía. El anciano mientras musita vuelve a arrojarse escaleras abajo a toda velocidad, con extraña agilidad para la edad que se le adivina, mientras el joven se queda petrificado, impávido de terror en la habitación. Sumergido en sus peores temores, sólo puede preocuparse por su amada, que acaba de ser secuestrada. No sabe qué será de ella, está en manos de un monstruo, un animal salvaje, y grandes escenas de desmembramientos y descuartizamientos pasan por su cabeza. No puede reprimirlo y vomita, y pálido como está cae sobre la pared y se desliza hasta el suelo, donde queda con la cabeza escondida entre las piernas. Siente náuseas de terror. El anciano entra por la puerta, le grita y ambos salen de la casa armados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No temas. Por favor, no me tengas miedo. Siento todo esto, las formas en que nos reencontramos. ¿Me recuerdas? Si, en tu mirada adivino que me recuerdas. Soy yo, tu más amada posesión. He recorrido medio mundo en tu busca, y ahora por fin estamos juntos y esto es un maravilloso sueño hecho realidad para mi. No sabes lo feliz que me siento, de nuevo, a tu lado. No me tengas miedo y dame la mano, por favor. Te quiero tanto. Te he extrañado tanto. No sabes cuanto. Tenía muchas preguntas que quería hacerte. Pensaba en muchas cosas que debías explicarme. Dime que me recuerdas. Me dejaste solo en mi lóbrego castillo, y durante un tiempo te esperé. Pero cuando la idea de que no volverías me enloqueció la tristeza se adueño del lugar por completo y dejé de comer, de dormir. Mi cuerpo débil y enfermizo, sucumbió. Fui arrojado a un infierno al que me había acostumbrado a morar desde que te fuiste. Y me arrastré en busca de la salvación convertido en una bestia. Mi salvación está aquí, conmigo, me sujeta de las manos. Morir esta noche no será tan duro. Los oigo venir, ya están cerca de mis terrenos. Cuando lleguen pelearan por llevarte contigo. Pero antes de que te escondas debajo de las mantas quiero que me mires a los ojos. Por favor. Tan sólo mírame a los ojos un momento. Te quiero. Y te querré después de hoy, y te querré siempre. No importa si me das la muerte dos veces."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7313482928133626676?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7313482928133626676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/09/no-importa-si-me-das-la-muerte-dos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7313482928133626676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7313482928133626676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/09/no-importa-si-me-das-la-muerte-dos.html' title='No importa si me das la muerte dos veces'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-130473725953568161</id><published>2010-09-07T03:25:00.000+02:00</published><updated>2010-09-07T03:25:58.198+02:00</updated><title type='text'>Carreteras Infinitas...</title><content type='html'>Descubrí de la peor manera que no hay caminos eternos, ni carreteras infinitas, cuando paré el coche, puse punto muerto y el freno de mano, y te bajaste. Recogiste las cosas y te vi marchar y al mismo tiempo supe que llevabas un lastre más, pues mi corazón se iba contigo. Ahora duelo, me muero, pero dentro de poco todo será mejor, irás a feliz y yo sonreiré contigo por ti y por mi. Sólo espera y lo verás, una sonrisa y detrás nuestras caras y sentir que puedes volver a sonreír sin miedo a caer en lágrimas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-130473725953568161?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/130473725953568161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/09/carreteras-infinitas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/130473725953568161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/130473725953568161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/09/carreteras-infinitas.html' title='Carreteras Infinitas...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-4832303186332123130</id><published>2010-08-05T16:04:00.001+02:00</published><updated>2010-08-05T16:04:58.463+02:00</updated><title type='text'>Lluvia...</title><content type='html'>La brisa me azota la cara. Mis dedos, cerrados en torno al manillar, se adormecen y empiezan a doler. Cabalgando la moto más roñosa del mundo, llena de arañazos y abolladuras, me sumerjo en una nueva jornada de agresividad. Por un tiempo bandas de moteros se han perseguido a través del tráfico, golpeándose y magullándose. Hay reglas, por lo que nada malo nos puede pasar más allá de perder la montura. Y ahora tengo que darle gas, mucho más gas, o mis merodeadores van a cazarme. Me interno entre el trágico del atardecer, está oscureciendo y el cielo gris amenaza. La sangre golpea contra mis sienes, se agolpa en mi cabeza, propulsada con gran fuerza por un corazón desbocado a punto de desencajarseme del pecho. Empieza a lloviznar y apenas lo noto, concentrado en evitar el tráfico y perder a la bandada de buitres que me acechan de cerca. Estoy paranoico. Quizás. Pero no puedo evitar sentir las miradas clavándose en mi nuca, cada vez más profundo, cada vez con más y más ansia por acercarse y llevarse un trozo de mi pintura. Un recuerdo de mi marcado en sus motocicletas. A fuego. Alguien se me acerca por la izquierda, cerrándome el ángulo de giro, y choco con el coche que me precede. Me he rasguñado la mano pero el coche parece intacto. No podemos crear caos ni desperfectos en los vehículos no participantes. Eso atraería la atención de la policía y nos reportaría una sanción equivalente al daño causado a la organización. Todos los participantes van marcados con "dorsales" que cambian en cada evento. Esmóquines, vestidos de flores, sombreros o cascos, incluso una vez teníamos que llevar un macetero con una margarita gigante en la cabeza. Fue divertido ver aquel desfile de flores deshojadas volando sobre viejas, oxidadas, llenas de grasa y descuidadas motocicletas. Mi traje de payaso está algo sucio ahora, y la mano comienza a sangrarme y está un poco hinchada. Creo que me he podido romper algo. Justo cuando voy a parar noto una pequeña sacudida por detrás. Mierda, me acaban de joder, que te embistan desde atrás es una gran mancha en la reputación de un "choquerista". Antes de que pueda reaccionar noto los golpes, y un millar de chirridos metálicos me ensordecen. Como si de una nube de pájaros se tratase, una espesa capa de humo me envuelve y todo ese sonido aturdidor me marea y me confunde. Tanto que, sin tiempo a reaccionar, me salgo del carril, me interno por el arcén con dirección a la barrera y caigo después de un corto vuelo un par de metros por detrás del quitamiedos. En plena zona residencial mi vista comienza a nublarse, creo que me he golpeado la cabeza. No tengo nada roto, aunque la mano sigue molestando pero ya no sangra. Empiezan a caerme goterones en la cara, la lluvia se intensifica, y la pintura de payaso se difumina y me emborrona las facciones. Una mano, aparecida de ningún lugar, me agarra y tira de mi. Dejo de notar la lluvia oigo como se cierra una puerta. Palpan mi cuerpo para comprobar si estoy herido y me limpian con un trapo apenas humedecido un poco la cara. Me imagino el maquillaje todo mezclándose, sin ningún color prevaleciendo sino todos homogéneos. Una suerte de azul con blanco con violeta con rojo con negro con un poquito de amarillo. Empiezo a recobrar el sentido, no he llegado a desmayarme pero he estado cerca de ello, y me despierto en una cama de hospital. En esta suerte de ambulatorio me han vendado la mano, la noto rígida. Parece que, después de todo, en mi seminconsciencia si que he tenido momentos de apagón. No me han abierto una vía, eso quiere decir que mal mal no estoy. Entra una enfermera, pelo azabache rizado que le sobrepasa los hombros y le cae por encima de los pechos, con unos ojos que me sobrecogen el estómago y un cuerpo la mar de tentador, y con su sonrisa me tranquiliza. Tiene una cara angelical y rápido en mi cabeza se agolpa la idea de que ese rostro no debería llorar ni ponerse triste jamás. Pero debe ser que estoy aturdido, o diría que me he enamorado. Que me ha golpeado el rayo. Me explica que estoy bien, que no tengo gran daño excepto la mano, que está un poco magullada y tiene un dedo dislocado. De ahí el vendaje, asumo yo. Me indica que he perdido en varios momentos la consciencia, y que la parte del tiempo que no estuve K.O estuve con un nivel muy bajo, por lo que es normal que no recuerde nada, o que tenga recuerdos borrosos. No hace mucho que he entrado, un par de horas, así que tampoco ha sido nada por lo que haya que hacerme ningún tipo de examen cerebral urgente, pero no estaría de más que me pasase por urgencias porque lo que han hecho ha sido todo atención primaria. Me da el alta voluntaria, que firmo al momento. Le pregunto por mi moto y me dice que la tienen aparcada ahí fuera, y que debería cuidarla más, que estuvieron a punto de dejarla tirada en medio de la calle pensando que era basura. Me incorporo y ella posa su mano en mi pecho y me indica que no haga muchos movimientos bruscos o podría marearme. Retiene su mano ahí, y no puedo evitar sentirme reconfortado. Le acaricio la palma y como un rayo la aparta de mi, y un sentimiento de orfandad me invade. Se voltea y abandona la habitación, me parece verla sonrojarse, mientras me encuentro cada vez más triste porque me ha abandonado. Pero tonto de mi, seguro que son todo imaginaciones. Estoy algo confuso todavía. Que tonto. Comienzo a cambiarme el camisón por mi traje de payaso. Me vuelvo a pintar la cara con las pinturas faciales que saco de mi bolsillo y cuando ya estoy preparado y me aseguro de no olvidarme nada dejo la caja de pinturas en el lavabo. Salgo de la habitación y me dirijo a la recepción y allí está ella. Parece que es la única de guardia, asi que me despido y agradezco los cuidados médicos y hablamos acerca de mis pintas de payaso. Salgo por la puerta tras el breve pero ameno diálogo y está lloviendo a cántaros y otra vez se me escurre la pintura por la cara. Como quien no quiere la cosa, entro de nuevo y no hay nadie en la recepción. Con tímidos "holas" me abro camino hasta mi habitación y al abrir la puerta la doctora está allí. Asustada se mueve, me da la sensación de que se incorpora, y alisa las sábanas. Con nerviosismo me dice "eres tú" y suspira tensa. Disimula, o eso me parece a mi, y la explico que al salir a la calle estaba lloviendo y se me ha escurrido, como puede comprobar o eso la señalo con mis manos, la pintura por la cara. Ella se ríe un poco, una carcajada temerosa, y yo me dirijo al lavamanos mientras ella continúa haciendo la cama. Salgo de nuevo me despido y sin el valor suficiente para abalanzarme sobre ella y besarla, que es lo único que quiero en ese momento, cierro la puerta detrás de mí. Ando dos pasos y con la respiración agitada me doy la vuelta, agarro el pomo y este gira sin que yo haga fuerza y del otro lado aparece ella, jadeante, nerviosa, y nos arrojamos el uno contra el otro en un frenético beso. Caemos al suelo y nos retorcemos juntos, acariciándonos. Palpo sin dejar de besar sus suaves labios, la totalidad de su cuerpo, disfruto con el roce de su piel en la yema de mis dedos. Comienzo a besar, mientras la tengo agarrada de la cintura, mientras me tiene abrazado con fuerza, su cuello, su cara, su pecho, bajo a sus caderas, subo a su estómago, bajo a su ombligo y subo a sus pezones. Masajeo sus senos mientras agasajo con mis besos el resto de su cuerpo. Me incorporo sobre su cuerpo que guarda miles de marcas de la pintura facial que cubre mi rostro y beso su cara pintarrajeada de rojo y blanco aquí y allá. Me arranca el disfraz y deja al descubierto una pequeña parte de mi pecho. Mete sus manos, sus preciosas manos, por entre mis ropas, acaricia mi espalda con suma delicadeza. La mano vendada me duele un poco, el dedo rígido cada vez que se golpea se me dobla y me apuntilla, asi que me arranco las vendas. Me mira con lascivia, con deseo, la miro sin poder doblegarme, tiro de su camisa y sus pechos quedan descubiertos. Lamo la piel que voy descubriendo de tela mientras acaricio la que aún está oculta. Bajo los pantalones comienzo a sentir sus firmes caricias cerrándose en torno a mi pene, mientras no paro de besarla comienza a masturbarme. Con mucha suavidad, con tranquilidad, lentamente,  me acaricia todo el miembro y me muerde la oreja y el cuello. La agarro del culo con fuerza y tiro de ella hacia mi, apenas puedo pensar. Me incorporo sobre mis rodillas y la arranco toda la ropa casi de un tirón, con violencia, y ella hace lo mismo, y quedamos desnudos el uno frente al otro de rodillas los dos. La contemplo con detenimiento, quiero quemarla en mis retinas, mientras ella avanza las manos hacia mi de nuevo y me acaricia la punta del pene con las suaves palmas de sus manos. Se tumba y tira de mi hacia su interior y al notarme dentro apenas puedo aguantar la agonía que siento, ese placer tan intenso que apenas me deja respirar, que se me escapa de la garganta como un gemido. Ella jadea al ritmo que yo marco con mi cadera y cuando noto que ella está al borde del éxtasis mis embestidas empiezan a alargarse, lo hago más lento, disfruto del tacto y el roce de su interior, su humedad, su calor. Todo. Mientras nos besamos sin descanso comienzo a notar que mis caderas empiezan a desobedecerme, comienzan a descontrolarse. Cada vez más rápido, cada vez más intenso, noto como tiembla mi cuerpo mientras mi pene comienza a latir. Ella, mordiéndome con fuerza los labios, posa sus manos en mi espalda y me rodea con las piernas. Está prieta, creo que estamos al borde de desmayarnos los dos unidos por la entrepierna. Me levanta un poco sobre ella y me mira con una&lt;br /&gt;pasión tan grande que tengo que hacer un esfuerzo para no correrme y la miro inquisitivo y ella se me retuerce entre los brazos, me agarra de la cabeza y me besa con fuerza pero con delicadeza mientras empieza a gritar y a gemir y a jadear sin control, a mover su pelvis contra la mia y a empujarme con las  piernas hacia su cuerpo, y yo no puedo prolongar el esfuerzo por mucho más tiempo y me desvanezco dentro de ella, muy dentro, y ambos gemimos y jadeamos y nos retorcemos y convulsionamos sin soltarnos nunca, hasta que agotados, caemos sin fuerza el uno al lado del otro. Me acaricia, todavía su respiración agitada, el cuerpo mientras mi pene que languidece poco a poco se escapa de su interior y con un sentimiento de separación la beso para notarme a su lado todavía, y ella me besa, y volvemos a hacer el amor apasionadamente. Ella encima mia, agitándose y revolviéndose, sin dejar de mover la cadera, de saltar encima mía, de alborotarse el pelo con las manos y de clavarme las uñas, nota la explosión de placer mucho más intensa esta vez y me provoca el orgasmo de nuevo, y entonces agotada cae sobre mi cuerpo y nos quedamos asi, abrazados, yo acariciándole y besándole el pelo y ella respirando tranquila, relajada. Y se queda dormida. Y yo me siento muy feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-4832303186332123130?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/4832303186332123130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/08/lluvia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4832303186332123130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4832303186332123130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/08/lluvia.html' title='Lluvia...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-9133050905309412403</id><published>2010-06-03T04:29:00.001+02:00</published><updated>2010-06-03T04:29:14.305+02:00</updated><title type='text'>Desde el fondo de tus ojos me veo reflejado...</title><content type='html'>Abres la puerta y al otro lado aparece una silueta extraña, descompuesta en un manojo de nervios. La ansiedad atenaza mi garganta y apenas me sale un hilo de voz que remienda un "hola" solitario. Sonríes un poco y me invitas a entrar, haciéndote a un lado. Sonrío mientras te huelo al pasar casi rozándote. Me dirijo al salón y te pregunto con qué me vas a divertir hoy, y te haces la escandalizada porque no tienes que divertirme. De hecho, debería divertirte yo, pero bueno. Me gustaría hacerte sonreír siempre. Que seas feliz. Me emociono. Una película estaría bien, supongo, así que te dejo elegir la que más te guste, y me siento a tu lado muy nervioso. Y los nervios no paran a medida que la película marcha, pero lo achaco a la película. Todo resuelto. Es muy rara, tengo coartada. Me pones nervioso, te tumbas cerca de mi y me pones nervioso y mis manos deciden actuar por su cuenta y mi riesgo y se posan en tu cabeza, juguetean con tu pelo. Te acarician como quieren acariciarte, desean hacerte sentir cómoda, acariciarte una sonrisa. La película termina y hablamos y mis dedos no te dejan tranquila, y sigo acariciándote a cada trozo de ti que les dejas cerca. Sonríes y sonrío, se me pone cara de idiota. Sonríes y bajo la mirada, y me sonrojo un poco, y cambio de tema y te propongo que me enseñes la casa, o algo, tu cuarto, yo que sé. Ta-ta-tartamudeo. Pero muy poquito, apenas lo notas. Balbuceo. Y te ríes de mí por ello, pero me haces feliz cuando te ríes. Llegamos otra vez al sofá y propongo otra película, algo más, y tardas un segundo en contestar. Me has dado el tiempo suficiente, ya te tengo abrazada. Huelo tu pelo, me recreo en tu cuello, mis manos pasean por tu espalda. Me desprendo de ti y nos miramos. Te beso. Sin darte tiempo a entender lo que pasa, te beso. Como si fuera el último de mis besos lo disfruto como el primero. Te doy el segundo. Es delicioso, te doy besos pequeñitos en los labios. Muy lentos. Muy grandes. A medida que las sensaciones se agolpan en mi cerebro cambio la forma de besarte, y lo hago por momentos con delicadeza y por momentos con rudeza. Te beso con pasión y con ternura, te acaricio por encima de la ropa. Mis manos se agarran a la tela como si quisieran arrancarla. Mis labios rozan tu cuello. Mi lengua baja por tu pecho. Mis ojos te miran y tus manos me abrazan con fuerza. Nos quedamos así largo rato, abrazados y acariciándonos. La culpa se consume en mis venas, me quema. Me miras, levantas mi cabeza un poco y entonces me das un beso pequeñito en la mejilla. Te acomodas y cierras los ojos, y yo hago lo propio. Me quedo plácidamente dormido al lado de tu cuerpo. Sueño que podré voltearme y alcanzar a tocarte, saber que estás ahí, y eso es lo único que quiero. Me despierto con el sol bien arriba y te doy los buenos días, todavía estás algo dormidita, pero abres los párpados y desde el fondo de tus ojos me veo reflejado. Soy feliz por completo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-9133050905309412403?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/9133050905309412403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/06/desde-el-fondo-de-tus-ojos-me-veo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/9133050905309412403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/9133050905309412403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/06/desde-el-fondo-de-tus-ojos-me-veo.html' title='Desde el fondo de tus ojos me veo reflejado...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-6203944079919681404</id><published>2010-06-03T03:47:00.000+02:00</published><updated>2010-06-03T03:47:37.583+02:00</updated><title type='text'>Abandonarme al olvido...</title><content type='html'>Voltearme entre las sábanas y poderte mirar. Adivinar tu silueta en la oscuridad. Acariciar el perfume de tu piel y saborear su roce y, enajenado, sonreír ante tu figura borrosa en las alturas. Oir tu voz y no poder ser más feliz. Acomodado en la brisa de tus susurros me mezo en tu regazo mientras un retazo de tiempo acelera mi corazón al tiempo que te beso. Abandono cualquier recuerdo, cualquier pensamiento, claudico, desesperado aguardo que tus manos se deslicen por mi cuerpo. Que mi cuerpo se quiebre bajo tus labios. Que tus labios saboreen mis ideas. Las texturas de tus abrazos retuercen palabras en mi cabeza mientras la intensidad de mis palabras descontrolan tus caricias y tu cuerpo responde al mío y mi deseo responde al tuyo y nos enredamos y mis manos agarran con fuerza tu cara y tu pelo mientras mi lengua apenas roza tu cuello y tus hombros. Hambriento, clavo mis dientes en tu carne. Me deleito con tu sabor. Hundo mi agonía y jadeas, me derrites. Te agarro la cintura, me aferro a ti, me dejo llevar sobre el vaho que empaña los cristales. Por el esfuerzo sudamos, una nube de humedad nos envuelve, el calor nos abrasa, nos movemos por instinto sin dejar de soñar que quizás haya un tiempo en el que podamos no dejarnos. Continuar lo eterno sólo un ratito más, déjame entrar en tus recuerdos y agitar tu ser desde lo más profundo de tus adentros. Déjame revolver tus ideas con delirios de felicidad, déjame destronar reyes malvados y rescatarte, secuestrarte, llevarte a algún paraje aislado y hacerte mía eternamente. Ser tuyo, déjame lanzar mi mano y acariciar tu cuerpo, hacerte feliz, que te sientas cómoda. Oigo tu voz en lo profundo de mi cabeza, mis ideas se alteran.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-6203944079919681404?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/6203944079919681404/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/06/abandonarme-al-olvido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6203944079919681404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6203944079919681404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/06/abandonarme-al-olvido.html' title='Abandonarme al olvido...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-4464293779419882862</id><published>2010-04-29T03:31:00.002+02:00</published><updated>2010-04-29T03:49:12.177+02:00</updated><title type='text'>Edad Escolar...</title><content type='html'>Los últimos rayos del sol agonizan por la clase, anaranjados, mientras suena el timbre que indica el final de las clases. Todos los alumnos recogen y se marchan mientras el profesor ordena su maletín. Mira el reloj, levanta la vista y la ve plantada delante.&lt;br /&gt;-"¿Y bien?", dice con gesto cansado.&lt;br /&gt;-"Quería que me...enseñaras el examen".&lt;br /&gt;La pausa ha sido tan corta como su falda, y no para de juguetear con su pelo. &lt;br /&gt;-"Ni siquiera lo tengo aquí".&lt;br /&gt;-"Pues te acompaño".&lt;br /&gt;Se apoya en el pupitre que tiene a su espalda y abre lo suficiente las piernas como para dejar intuir el contenido. Con una mirada socarrona.&lt;br /&gt;Incrédulo el profesor, cierra el maletín.&lt;br /&gt;-"Tengo prisa".&lt;br /&gt;Coge la chaqueta, colgada de la silla, y el maletín, y sale al pasillo. Camina en dirección a las escaleras mientras oye como se cierra la puerta detrás suya. Lo agarran del brazo.&lt;br /&gt;-"De veras que tengo prisa. Mañana en el descanso..."&lt;br /&gt;-"¡No! ¡Tiene que ser ahora! Por favor."&lt;br /&gt;El profesor siente la presión de una mano cerrándose en torno a su antebrazo, firme. Está confuso. &lt;br /&gt;-"Te he dicho que ahora no", y trata de recuperar la compostura y tira del brazo para soltarse. &lt;br /&gt;Enfrente de las escaleras la alumna escala un peldaño y se sitúa a la altura de sus ojos. &lt;br /&gt;-"Sería muy importante para mi revisar ese examen. Ahora mismo".&lt;br /&gt;Ese "revisar" ha sonado extraño. La esquiva y comienza a subir las escaleras.&lt;br /&gt;-"¿Es que no me está escuchando! ¡Necesito verlo ahora mismo!"&lt;br /&gt;Sigue subiendo las escaleras.&lt;br /&gt;-"Te he dicho que estoy muy cansado, y que mañana lo verás", grita sin darse siquiera la vuelta.&lt;br /&gt;-"Entonces deje que le lleve el maletín hasta su despacho y allí me lo enseña. Haría lo que fuera por aprobar ese examen"&lt;br /&gt;Agarra el maletín posando sus pequeñas manos sobre las del profesor. Acaricia los dedos y el revés y las muñecas, seductora. &lt;br /&gt;-"No hace falta", dice apartando las manos como si le hubiese dolido aquel contacto.&lt;br /&gt;"No. Insisto. No sabe lo importante que es para mí aprobar ese examen", dice. Su gesto parece propio de una maníaca. &lt;br /&gt;El profesor, un poco asustado, forcejea. La alumna se aferra, con extraña fuerza sujeta por el asa el maletín y trata de zafarse del profesor. &lt;br /&gt;-"Suelta el maletín, por favor", dice el profesor. Se le nota el miedo en la voz, quebrada.&lt;br /&gt;Forcejean.&lt;br /&gt;-"¡Suéltalo!", dice con firmeza.&lt;br /&gt;Tira fuerte hacia sí y el maletín se abre, libre del agarre de la alumna. &lt;br /&gt;-"¡¡Debo aprobar!!, grita la alumna fuera de sí por completo.&lt;br /&gt;Se abre. El maletín vomita su contenido. La alumna sonríe como una lunática. Vuelan los papeles del interior, escritos y garabateados y corregidos, y caen por el hueco de la escalera. La alumna cae de espaldas y rueda escaleras abajo hasta que su cuerpo se para en el primer piso. Una nube de exámenes desciende y el profesor la atraviesa en caída libre a una velocidad de vértigo. Choca contra el suelo con violencia, esparce el contenido de su cráneo por las paredes y el suelo. Una sábana de correcciones y preguntas y respuestas comienza a nevar sobre el cuerpo inerte, y cubre la escena. &lt;br /&gt;-"¡He aprobado!"&lt;br /&gt;Abrazada a un papel la alumna ríe histérica, tumbada con un brazo roto y una brecha en la cabeza, sangrando y satisfecha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-4464293779419882862?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/4464293779419882862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/edad-escolar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4464293779419882862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4464293779419882862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/edad-escolar.html' title='Edad Escolar...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-17327827806045253</id><published>2010-04-25T20:50:00.000+02:00</published><updated>2010-04-25T20:50:45.431+02:00</updated><title type='text'>Las apariencias...</title><content type='html'>Puso un dedo en mis labios y me callo. Me miraba con ojos llenos de ternura y un brillo de deseo y se acercó despacio hasta que casi podía sentir el temblor de sus besos en mi. Apartó el dedo hacia la comisura y agarró mi cara y me besó, y fue un beso suave lleno de cariño que deshilacho mi espina dorsal en una infinidad de escalofríos que se propagaron rápidos por todo mi cuerpo. Me saboreaba, disfrutaba, me excitaba y hacía que mi mente se fugase a un lugar mejor, su cuerpo, y paseaba por él con mis manos y mi piel y mis labios y mi lengua. Empujó mi barbilla hasta dejar al descubierto mi cuello, y comenzó a morderlo y besarlo. Una nube de sensaciones me atrapaba. Me mordió y un destello de dolor sacudió mis pensamientos, pero me gustó. Agarré su cabeza, su pelo, atrayendo sus labios de nuevo a los míos y comencé a besar con desesperación. Ahora yo marcaba el ritmo, me poseía la excitación, deseaba desliar su cuerpo en virutas de placer, comer. Lamer y besar y acariciar. Chupar. Agarré fuerte su pelo y dejó escapar un respiro que se convirtió en suspiro cuando lamí su oreja y bajé hacia su cuello sin separar la lengua de su piel. Su sabor me encantaba. Me abrazaba con ternura mientras yo con lujuria me dedicaba a besar cuellos. Bajé las manos y las escondí bajo su camiseta. Tiré. Su cuerpo quedaba libre de tela, ahora podía bajar y lamer su pecho, sus pezones, su estómago. Jadeaba y respirábamos con dificultad, subía y bajaba y recorría todo su cuerpo y lamía su cintura y besaba su ombligo y mis manos jugueteaban con su entrepierna por encima de la ropa. Su pantalón elástico pronto sucumbió también, quedaba su cuerpo desnudo, fascinados mis ojos. Observaba aquella maravilla mientras sus manos volvieron a lanzarse hacia mi cara y me besaron de nuevo. Me acariciaba en éxtasis. Me desnudaba con la delicadeza de una fiera salvaje. Clavaba sus dedos en mi espalda. Mordía mis labios y tiraba de mi cuerpo hacia el suyo. Con los pies me arrancó los pantalones y comenzó a jugar con mi entrepierna al mismo ritmo que yo marcaba y besándonos con las manos ocupadas aproveché su descuido al gemir para escabullirme y comenzar a besar sus piernas, anticipando pero evitando mi próximo e inevitable y anhelado, por ambos, movimiento. Comenzaba a faltar el aire en nuestros pulmones. Lamí entre sus piernas y gimió con fuerza. Con dureza ataqué sus puntos más sensibles. Con deleite me recreé en sus partes más deliciosas. Acariciaba con mis manos su cuerpo entero con mis manos mientras la otra era acariciada por mi lengua y mis labios. Notaba que estaba al borde del clímax, su respiración se tornó más violenta. Jadeaba y quería alcanzar el cielo con mi boca, me apretaba la cabeza y yo gemía por el placer que sentía al disfrutar de aquel manjar de manjares. Tensó el abdómen, aguantó la respiración mientras todo su cuerpo se crispaba y luego explotó en jadeos y gemidos y convulsiones mientras yo trataba de tragarme todo su semen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-17327827806045253?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/17327827806045253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/las-apariencias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/17327827806045253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/17327827806045253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/las-apariencias.html' title='Las apariencias...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-8929420556611387978</id><published>2010-04-20T00:03:00.000+02:00</published><updated>2010-04-20T00:03:37.152+02:00</updated><title type='text'>Teselación...</title><content type='html'>Despiertas una mañana, como cada mañana en la que despiertas, y caes en la cuenta de que tu vida no vale demasiado. Como cabizbajo que eres has caminado toda la vida por el sendero del disimulo. Nadie se percató de tu presencia. Sin grandes amistades, enterrado en el trabajo y viviendo solo, ni tus padres te recuerdan demasiado bien. Caminas ensimismado, piensas en las grandes cosas que podrías haber hecho. Podrías haber terminado aquella carrera que terminaste y haber trabajado para cambiar el mundo, pero te acostumbrastes a ese cubículo minúsculo, las pagas extras de navidad y verano y la hora y media para comer. Podrías haber hecho grandes amistades, pero primero tu carrera y después tu trabajo te parecieron demasiado importantes como para perder el tiempo. Pasas la avenida, paras en el semáforo, te dispones a cruzar la calle y un coche te arrolla. En un día gris gran parte de una matrícula queda grabada por encima de tus rodillas, en tu fémur izquierdo. De tan fuerte que es el impacto, caes a treinta metros, con todos los huesos en posiciones antinaturales, con la sangre brotando de oidos y nariz, hasta por los ojos, donde se derraman como lágrimas carmesí. El cuerpo destrozado y magullado aun conserva un ápice de vida, pero tu cabeza ha caído encima de un gran charco y no puedes apartarla y todo el mundo está paralizado y no te mata el atropello. Te ahogas, poco a poco, sin poder remediarlo. De pronto te viene a la mente la imagen de una máquina tragaperras del tamaño de tu cráneo. Alguien tira de la palanca situada en la izquierda y algo gira. Sonido de engranajes, de clics y de chasquidos, y tres bombos dan vueltas y un montón de imágenes giran y giran, y aparece ella. Ella, de quien no sabes nada, de quien llevas enamorado en secreto mucho tiempo, desde que un buen día salió de su oficina y tu la vistes a través de la cafetería en la que comías monótonamente con un monton de gente que ni te importaba ni aparentaben gran interés por ti. Enmarañado en un montón de temas estúpidos el platonismo tomó la forma de una bala de cañón e impacta en tu pecho tan duro que caes de espaldas desde un lado al otro de aquel pequeño restaurante, sólo que nadie se da cuenta de lo metafórico. Y entonces, un buen día, despiertas, como cada mañana en la que despiertas, y caes en la cuenta de que tu vida no vale demasiado. Como cabizbajo que eres tomas una ducha, un desayuno ligero y te dispones a salir a trabajar. Caminas pensando en ella. No sabes que te la ha traído a la mente, pero caminas pensando en ella. Alguien más sabio, más anciano, una suerte de espíritu de las navidades pasadas y presentes te empuja a conocerla. Te dispones a cruzar la calle, parado con el semáforo para peatones en verde, y un coche pisa un charco y te empapa la ropa y la cara. Te limpias los labios y algo te causa una extraña sensación de familiaridad. Pero sin saber de donde viene te encierras en poco más de cuatro o cinco metros, a lo sumo, de gris y azul pálido y tedio espiritual. Vas a comer a aquel pequeño bar, al que tu en tu interior adjetivas de “íntimo”, y la ves salir. Te decides por levantarte y alcanzarla, quedar como un loco al pedirla una cita sin saber nada de ella. Podría tener pareja, si, pero en ese “peor de los casos” ella te dice que no. Y como ese hay cientos de “peor de los casos” en los que por un motivo y otro te rechaza. Asi que, extrañado, piensas que “no importa demasiado el no, demasiado general y abundante, sino el si, maravilloso y único”. Estás caminando muy deprisa, tu corazón late tan fuerte que la sangre es disparada contra tu cerebro con tanta fuerza que las palabras nacen todas agolpadas y se enredan entre las cuerdas vocales, y atrapadas en la garganta pugnan por salir con furia. Ya llegas, casi estás, te sudan las manos y tiemblas un poco, y te sientes pálido y nervioso y estás tan nervioso que podrías desmayarte en cualquier momento. Deseas que diga que si y entonces, en algún pequeño rincón, perder la consciencia y soñar con ella una vez más, y un autobús de línea la alcanza con tanta violencia que para cuando has recuperado la cordura, tras el pequeño eclipse que hizo oscurecer el interior de tu ser, lo único que llegas a saber a ciencia cierta es que todo se ha convertido en un amasijo de carne amoratada y macerada, presa de las hemorragias internas y los derrames. Alguien chilla, el tiempo se ha reblandecido, has perdido la noción del espacio de paso y apenas si puedes pensar en algo. Te das la vuelta, las primeras sirenas llegan al lugar pero su canto no te atrae. Al contrario. Vuelves a tu oficina. Vuelves a tu vida diaria. Te despiertas, una y otra vez, en el mismo lugar, siendo la misma persona. La curiosidad un buen dia te lleva a intentar descubrir quien fue aquella persona. Tratando de descubrir su significado, pretendes empezar por el principio de la historia. Sumas una flor que como un grano de arena cae en una montaña de coronas y ramilletes y cartas y regalos y velas, y alguien a tu lado te dice:&lt;br /&gt;-”¿La conocías del trabajo?”&lt;br /&gt;Respondes que no, de hecho en lo poco de materia gris sana que crees que te queda te ves confesando que no la conocías de nada, pero que querrías haberla conocido más de lo que jamás nadie querrá conocer nada o a nadie. Te miran con ligero signo de interrogación en el fondo del brillo de los ojos, y entonces te sonrojas y te vas. Supones que llevarle flores a alguien que no conoces es digno de un par de preguntas, cuanto menos. Intentas hacer un par de pesquisas aquí y allá, buscas en google y aparecen sus perfiles en redes sociales, y asi descubres que no parecía estar con nadie, y que le gustan los lirios y las orquídeas, y la música de los sesenta en adelante. Que The Doors era un grupo admirado por ambos, y aunque a ti te gusta más el “Morrison Hotel” ella siempre fue una “L.A Woman” de la cabeza a los pies. En el resto no coincidís tanto, aunque su sonrisa es el motivo de sonreir que tenías. Sus ojos nunca los vistes de cerca, pero admirándolos en secreto ya los conocías, e intuías muy bien mucho de aquella chica, para no haberte cruzado jamás con ella. Soñastes tanto con ella, sin darte cuenta, que supusistes algunas pequeñas cosas y te arrepientes de no haberte aprendido hasta el último de sus gestos o el último de sus gustos, hasta la más leve variación de su voz. Con una pequeña explosión la luz de la habitación se escinde en fuego fatuo en el vacío de la bombilla, y exasperado la abandonas para cambiar la bombilla. Mientras la buscas un sentimiento de aprensión gana fuerza en tu estómago, y se hace más vívido el deseo de conocerla. Tanto que te martiriza pensar que, a pesar de ser alguien racional y cauto, aquella chica te desarmó sin siquiera llegar a mirarte o hablarte y desde entonces no has podido sino preguntarte si muerto tras el disparo de uno de sus besos ella te rescataría del infierno con el leve roce de sus dedos agarrando los tuyos, y de tan cursi que te pones hasta te sonrojas un poco, al menos en tu interior lo estás, y centras tu atención en cambiar la bombilla. Subido en la silla tienes que ponerte de puntillas para alcanzarla y desenrroscas el casquillo y te das cuenta de que no sabes si has apagado la luz, asi que te bajas casi de un salto, te tambaleas hasta llegar al interruptor levemente y haces el camino de regreso para terminar la operación. Con una maniobra agilísima te pones de puntillas e introduces la ampolla en su sitio, y das vueltas y más vueltas. La palanca del lateral izquierdo de tu cabeza vuelve a caer con todo su peso, y ella aparece de nuevo, y entonces eres tu el que te sorprendes cayendo contra la mesa de cristal. Sabías que la madera era mejor para una mesa, y piensas en el destrozo que vas a causar mientras caes y el cristal estalla y te secciona la garganta y te atraviesa el cuerpo. Te desangras y entonces despiertas, como cada mañana en que despiertas, y caes en la cuenta de que tu vida no vale demasiado. Como cabizbajo que eres piensas en cambiar tu situación, en mejorar aquello. En cambiar el mundo, en decirle algo a la chica antes de que sea tarde y alguno de los dos muera. O peor, antes de que ella conozca a alguien y un buen día al salir de la oficina la espere para besarla y tu, en aquella cafetería, con todas las horas de todos los relojes de todo el mundo plegándose sobre si mismo, y la duda de si no lo estará haciendo también el mundo, a juzgar por la presión asfixiante que sientes, comienzas a marchitarte. Y como prendido en llamas estallas en un montón de carne podrida que cae al suelo sin salpicar nada, sin hacer ningún gran estropicio, dentro de tu ropa y tus zapatos, y cuando el momento llega entonces te levantas y medio en ruinas vuelves a trabajar y despiertas, como cada mañana en la que despiertas, y caes en la cuenta de que tu vida no vale demasiado, pero aquel coche te arranca de tu ensoñación y con la ropa empapada y la cara embarrada vuelves al trabajo y a la hora del descanso para comer bajas a la cafetería, si, pero en cuanto la ves algo te empuja del asiento y sales corriendo. La agarras del brazo con delicadeza, no quieres dar una primera impresión de psicópata aunque pedirle a una completa desconocida una cita, asi, de repente, sin más argumento que “te he visto a través de la ventana de la cafetería y mi corazón ha tirado de mí como si me tuviera atado a la parte de atrás de un coche, y medio muerto y magullado sólo te pido una cena, nada más, y luego, si no te importo, podrás dejar que me muera”. Y ella me mira, y por lo visto todo eso lo he dicho en voz alta, y sonriendo me dice “vale”. De tan extraña que es la situación no tengo fuerzas más que para dejar de pensar en seco, pero su sonrisa me arrastra desde el más allá y sonrío. Un autobús pasa deprisa a nuestro lado, mientras la miro embobado y su pelo cae hacia la dirección que lleva el autobús, empujado por la ola de aire que arrastra aquella mole de metal, y se lo recoge y yo no puedo parar de sonreir y noto el calor en las mejillas y miro hacia el suelo, mientras gorjeo algo que me suena a “je, je, je” a golpes de pulmón. Decidimos la hora y el lugar en el que quedamos y me vuelvo a la oficina, en sentido contrario al suyo, y entonces recuerdo que apenas la conozco y al darme la vuelta un coche está cerca de atropellarla pero me lanzo hacia delante y de tan fuerte que es el impacto, caes a treinta metros, con todos los huesos en posiciones antinaturales, con la sangre brotando de oidos y nariz, hasta por los ojos, donde se derraman como lágrimas carmesí. Abrazao a ella, te das cuenta de que tus músculos agarrotados apenas puedes destensarse para soltarla, asi que con las pocas fuerzas que te quedan haces un esfuerzo y tus brazos se abren un poco y ella consigue salir, pero cuando mira hacia donde estás grita y apenas puede contenerse y las lágrimas le brotan una tras otra mientras pide ayuda. Mientras grita por auxilio. Mientras su sonrisa, transmutada en un gesto de dolor y de tristeza tan hondos que te duelen más que las fracturas múltiples, y los cortes, y los arañazos, hace que sonrías con falsedad. La miras, intentas que se calme, y ella se arrodilla a tu lado y te dice que “todo va a estar bien” y entonces los clics y los crujidos de los engranajes y de los bombos al girar te sorprenden, y despiertas, como cada mañana que despiertas, y te das cuenta de que te vida no vale demasiado. Como cabizbajo que eres sonríes, medio adormilado todavía, al escuchar un fragmento del “Morrison Hotel” venida de algún lugar, del más allá. Alguien te da la mano y sientes un dolor inmenso y la inmovilidad de aprisiona en una cárcel de escayola blanca que rodea gran parte de tu cuerpo. Un extraño mecanismo, lleno de alambres cosidos al hueso de tu pierna, toda ella, y tubos que te salen de la boca. Apenas puedes oir, no puedes ni pensar en hablar, pero todavía te queda mirar alrededor, aterrado. Sin saber donde estás luchas por incorporarte y la chica de la cafetería, que no sabes muy bien que hace con tu mano agarrada, o a tu lado, te pide con los ojos que te tranquilices, mientras llorando, con un gesto de alegría pero esa alegría sincera y honda, te aprieta un poco más la mano y se marcha. La punzada de dolor hace que te estremezcas. De fondo, Jim Morrison te acuna con su voz suave y te relajas, concentrado en la canción, para no perder la poca cordura que te queda, y no caes presa de la desesperación mientras esperas a que te expliquen todo lo que está pasando. Poco a poco caes en un sueño tranquilo, y sueñas con la mujer de Los Ángeles, con ella, ambas la misma persona aunque no las emparejas en un primer momento, y con una bombilla y un coche y un autobús y su sonrisa y ella abrazada a un perro y ella mirándote desde la foto con un gesto que te cautiva, y aunque piensas acto seguido que en realidad mira al fondo de la cámara oscura, sino a los ojos del fotógrafo, y el sabor amargo y agrio te inunda las papilas gustativas al pensar que está claro que mira a los ojos del fotógrafo. Desde algún remoto lugar, una luz te ciega. Notas como una caricia se enreda entre tus dedos y entonces eres arrastrado a ella de nuevo, sentada a tu lado, dormida, con una postura que se te antoja incómoda y la boca un poco abierta y un poco de baba amenazando con escurrirse por la comisura de sus labios. La aprietas la mano con tanta debilidad que crees que se te han perdido los músculos y piensas en tus brazos como un par de palillos recubiertos de piel, tan sólo unos huesos roídos hasta el tuétano, y envueltos en moho. Pero ella despierta sin sobresalto, y te mira, y sonríe. “Buenos días” te susurra mientras se suelta de tu mano y se frota los ojos. Se estira sin para de restregar con el puño aquel par de bonitos ojos. Debajo de esas dos cejas aparece todo el marrón de su mirada, con un ligero toque de humedad, y un poco más abajo una sonrisa cansada me saluda. Se inclina hacia delante y me mira y entonces se levanta. Se marcha de la habitación, y vuelve al poco rato con alguien alto, con gafas en el bolsillo de la bata blanca que recubre un uniforme verde, y una placa identificativa que lo nombra “Neurólogo Jefe”. Me explica todo lo ocurrido, el atropello, que caí en coma y entonces un día desperté pero para cuando llegaron a la habitación estaba de nuevo en coma. Que quizás no vuelva a andar, o a hablar, o haya perdido facultades o haya olvidado muchas cosas. Me sentía aturdido, pero no paré de mirarla, y ella no paró de mirarme, y de tanto que nos miramos se hizo evidente y entonces nos vimos solos de nuevo. No sabía que había pasado, y tenía algo de niebla en los recuerdos, pero recordaba que una vez el platonismo convertido en bala de cañón me impactó, y de tan fuerte me arrojó de espaldas de un lado a otro de la cafetería. Que la ví y podría jurar que ella era mi Doña Inés, tendiéndome una mano angelical con tal de salvarme del infierno, sin parar de sonreir. Ella se sentó sin parar de mirarme en ningún momento, y hasta que los dos caímos en un sueño que, al menos por mi parte, fue plácido, aferrado a su mano, no nos dejamos de observar. Intentaba registrar cada movimiento, leve o evidente, de su cuerpo. La veía sonreir, de tanto en tanto, fugazmente, y observé atento como su respiración se acompasó y cayó dormida. Mientras intentaba escuchar el latir de su corazón yo empecé a dormir también, y por un momento se me antojó que me mecía el sonido leve pero firme del bombear de su sangre a través de su cuerpo. Justo antes de dormir los bombos se alinearon, mostrando una imagen, su imagen, y despiertas, como despiertas cada mañana, y te das cuenta de que tu vida no vale demasiado, pero hoy vas a levantar la cabeza al caminar con la esperanza de verla cuanto antes y poder decirla todo lo que no podrías decir por más que lo intentaras. Y con un poco de suerte, aunque no hables bien o lo hagas totalmente al revés, podrás mirarla a los ojos y ella sabrá, por mucho que se haga la tonta, que lo único que quieres a partir de ahora es despertar, como despiertas cada mañana, y darte cuenta de que tu vida no vale demasiado, y entonces mirar a tu lado y darte cuenta de lo tonto que eres y que ella despierte y se de cuenta de lo mucho que la quieres. Entonces sales a la calle y un charco te salpica, y la alcanzas, y le pides una cita, y todo queda ajustado al máximo,y antes de que se dé la vuelta la preguntas por sus gustos, “sólo para poder decidir a dónde llevarte a cenar”. Y al mirarla sientes su mano tan cerca de la tuya que, con toda la educación y escogiendo las palabras lo mejor que puedes, la dices:&lt;br /&gt;-”¿Tienes algo que hacer? Yo puedo llamar a la oficina y decir que estoy enfermo, o que me ha surgido algo importante. ¿Te vas a casa? Deja que te invite a comer. Sé que te he invitado a cenar, pero no creo que pueda aguantar tanto tiempo. Necesito oirte, hablarte, ahora mismo. Necesito conocerte, memorizarte. Comer es sólo una excusa, si no tienes hambre simplemente puedo acompañarte. Incluso podría seguirte ahora mismo con tal de no sentir que te veo marcharte. Una vuelta por el parque, ¿qué te parece? Nos sentaremos, compramos sandwiches y bebida y hablamos, y me permites descubrir y maravillarme con todos tus detalles. ¿Qué me dices? No me conoces, lo sé, y podría ser un psicópata, pero un día me asaltastes los pensamientos y te atrincherastes y desde entonces no he podido sacarte de mi vida.”&lt;br /&gt;Y entonces sonríes, y me dices “el parque estará bonito, aunque es un día un poco gris” y, corriendo riesgos inmensos y superando mil y un escollos que se me disparan en las entrañas, te rozo la mano no demasiado, pero lo suficiente como para que me de la impresión de que al sentir la suavidad de tu piel me han fallado las rodillas y la parte de mi que no puede dejar de pensar en ti se ha quedado atrás, caído sobre sus piernas. Entonces me levanto y te alcanzo de nuevo, y te ries y me miras como si te divirtiera mi locura. Yo, irremediablemente, no podré dejar de sonreir en mucho tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-8929420556611387978?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/8929420556611387978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/teselacion.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8929420556611387978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8929420556611387978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/teselacion.html' title='Teselación...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7396407035073434587</id><published>2010-04-16T03:06:00.002+02:00</published><updated>2010-04-16T03:06:49.609+02:00</updated><title type='text'>Lluvia...</title><content type='html'>Me resguardé de la lluvia en aquel cobertizo medio derruido. El agua se colaba por el techado, que era de paja. Estaba helado. Empapado. Delante de mi un paisaje hermoso, el olor a tierra mojada y el sonido del crepitar del agua encima de las hojas y del suelo. Los charcos se formaban allá donde el agua caía, tanto dentro como fuera de aquel lugar en el que me había resguardado. Me había separado, cuando empezó a llover rompió tan fuerte y tan rápido que salimos en desbanda cada uno por su cuenta hacia donde buenamente pudimos y ahora me había perdido. El resto de la clase debería estar cerca, supuse, pues tampoco me había alejado tanto de donde estaba y era una suerte que supiera volver. De hecho, casi podría ver el lugar donde nos habíamos separado de no ser por que la vegetación allí era muy espesa. La lluvia decodificaba la imagen, y me levanté desesperado. Parecía que aquello no iba a parar en un buen rato, de tan fuerte que llovía incluso llegué a pensar que aquel cobertizo se iba a venir abajo en un par de ocasiones. Las embestidas del viento no ayudaron, definitivamente, a calmar esa sensación. Me di la vuelta e intente situarme, pues sólo me había fijado en el cobertizo pero no sabía qué cubría. Era una especie de entrada, más que un cobertizo. Un pequeño pasillo que daba a una habitación redonda que comunicaba con una entrada. Una puerta robusta de madera envejecida aguardaba al fondo. Me tumbé a esperar a que terminase de llover, y con la cabeza echada hacia atrás contemplé la estancia. Habiéndome hartado de los detalles, pues parecía un sitio muy viejo, alguna especie de santuario antiquísimo, mi vista se centró en una gotera que comenzó a aparecer en el techo, encima mía. Poco a poco se hacía más y más grande la balsa de agua, y cuando llegó el momento en que pareció tan grande que se iba a caer el techo y me iba a golpear y a empapar a la vez, gota a gota fue aligerando la carga. Como no paraba de llover cada gota que caía era compensada por tres que se posaban en la balsa de agua que, aunque a un ritmo más acompasado que antes, siguió creciendo. Las gotitas pronto aumentaron la frecuencia de caída más y más hasta que se convirtió en un chorrito que caía a uno de mis lados. De pronto el chorro se multiplicó y comenzó a caer por varios sitios, y se me hizo inviable permanecer allí sin riesgo de empaparme de nuevo así que me recliné a tiempo para esquivar dos nuevos chorros que nacieron a la vez. Al darme la vuelta para ver el agua caer pude ver como la puerta estaba abierta de par en par. Entre la habitación redonda y yo había una chica que al ver que me había percatado de su presencia huyó hacia la puerta. Me levanté de un salto y me dispuse a correr detrás de esa chica pero una voz me hizo frenar en seco. Un jadeo a mi espalda, y ella atravesó la cortina de lluvia y se paró en seco, mirándome directamente. A mi espalda el sonido de cerrarse la puerta me hizo mirar en su dirección sólo para cerciorarme de que había quedado cerrada. Me acerqué despacio hacia la puerta mientras oía algo de conversación ligera dirigida a mi. Palpé con las manos las puertas, cerradas con firmeza, mientras aquel diálogo se acercaba a mi. Pregunté, interrumpiéndola y girando sobre mis talones, si había visto aquello, pero su cara me sorprendió. Era preciosa, eso no se puede negar, y de tan cerca podía oler su pelo y saborear su aliento y notaba el calor de su cuerpo pegado contra el mío. Por un momento me ruboricé y traté de hacer sitio con el cuerpo, pero fue inútil. Ella se acercaba más y más y pronto el terreno libre lo ocupó la puerta contra la que se estampó mi pared. Balbuceaba. Con aquella chica tan cerca mi mente se nubló. Mi capacidad de decisión, fugada, había dejado el hueco suficiente para que un montón de ideas locas inundara mis neuronas. Posó una mano en mi pecho, era más baja que yo, y comenzó a juguetear conmigo. No entendía muy bien lo que decía, no razonaba tanto como para descifrar su idioma, y sus dedos caminaban de mi pecho a mi cuello a mi barbilla y se pusieron a acariciar mis labios. Con esa mirada entre pícara y satisfecha me agarró una mano y se la llevó a sus caderas, y comenzó a acariciarse con mi mano el cuerpo. Viajé de sus caderas a su cintura, palpé el lateral de su pecho hasta su cuello, donde cerró mis dedos en torno a su pelo y tiró muy suavemente hacia atrás. Luego la bajó mientras la suya en mi pecho también bajaba y escondía entre mi ropa. Posó gentilmente sus dedos encima de mi vientre y dirigió mi mano hacia la parte baja de su espalda, justo en la curva antes de las nalgas, y me besó. Noté su lengua caliente en mi boca, mientras bajaba muy despacio sus dedos, poco a poco. Con la otra mano libre, la que había secuestrado mi mano, me agarró por la barbilla y me besó. Estaba completamente paralizado, no podía moverme, me encontraba a su merced. Ella podía hacer lo que quisiera conmigo. Note su dedo anular adentrándose bajo el elástico de mi ropa interior. Giró mi cabeza y lamió mi cuello con sensualidad, con lascivia. Me chupaba, me mordía, me besaba. Comenzó a acariciarme el cuello haya donde quedaba el rastro de su saliva y llevó uno de sus dedos, húmedos, a sus labios. Agarró, mientras se deleitaba con el sabor de mi cuello y cerraba los ojos con gesto de potente placer, mi pene. Cerró en torno a él dos dedos y luego con un movimiento en caída lo acarició por completo. Empezó a masajearlo, apenas rozarlo, mientras volvía a besarme. Aquella desconocida comenzó a masajear mi pene mientras me besaba y yo no me lo podía creer y me mantenía congelado y con un grácil movimiento mis pantalones cayeron por el efecto de sus manos. Desnudo de cintura para bajo, mi pene la saludaba enhiesto mientras mi boca tartamudeaba. Ella contemplaba la longitud de mi palpitante miembro y se relamía y yo no sabía muy bien qué hacer o cómo actuar. Empezó a masturbarme mientras me lamía los pezones, subiendo por mi cuello hasta mi boca para besarme con desesperación y luego volver a bajar, su lengua era lo único que nos mantenía unidos y surcaba mi cuerpo repartiendo escalofríos que recorrían mi espalda y explotaban en mi cerebro. En anticipación a lo que estaba posponiéndose por una eternidad mi cuerpo se tensó. Ella continuó bajando y se entretuvo en mi vientre, lamiendo mi abdomen y bajando y subiendo abruptamente hasta que veloz lamió desde mi estómago hasta la punta de mi prepucio sin separarse la lengua de mi piel  para, acto seguido, introducirse la mayor parte de mi pene en su boca. Chupó y lamió y saboreó y se deleitó conmigo. Me agarraba por las nalgas y se impulsaba mi cuerpo hacia ella, de rodillas, esperando con la boca abierta para recibirme sumisa y presurosa. Yo estaba a punto de perder la cabeza, aquella situación se me había presentado de improvisto y de tan inesperada apenas sabia como sentirme siquiera. Ella empezaba a gemir, me estaba excitando aquella situación, jadeaba y se agarraba los pechos sin soltar ni por un instante mi pene, siempre sujeto por una mano y preso entre los labios. Aumentó el ritmo de las embestidas. Comencé a sentir el orgasmo a punto de estallar, iba a hacerlo entre sus labios, no podía más, me era imposible, estaba a punto de venirme y entonces a través de la puerta algo salió disparado. Eyaculé mientras notaba la sangre manar justo por debajo de mis costillas, por donde suponía que estaba el diafragma. Las convulsiones no paraban, ella tragaba y tragaba, se le escurría por la comisura de los labios y con un dedo lo recogía y lo devolvía al interior de su boca. Tosí y la sangre se vertió en su cara y sonrió satisfecha. Mucho. Tenía una mirada malévola en sus ojos. Las puertas se abrieron y caí hacia atrás impulsado por el fuerte tirón que me “des empaló”. Sin saber muy bien como había ocurrido todo aquello, qué o quien me había atravesado, perdí la consciencia mientras la luz se hacía cada vez más y más estrecha, a medida que la puerta estrechaba la rendija por donde entraba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7396407035073434587?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7396407035073434587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/lluvia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7396407035073434587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7396407035073434587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/lluvia.html' title='Lluvia...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-4225024283472879937</id><published>2010-04-14T01:20:00.000+02:00</published><updated>2010-04-14T01:20:51.713+02:00</updated><title type='text'>Nube...</title><content type='html'>Un buen día, pensando, me di cuenta que mis dedos se estaban deshaciendo. Al principio me asuste pero luego, viendo que no podía evitarlo, me relajé e hice una llamada. Me despedí. Dije un adiós efímero, sutil, que apenas entendiste y luego me puse a otra cosa. A esperar. Dejé una carta para todos, y me evaporé en una gran nube de humo, vapor de agua blanquecino que salió por la ventana dejándolo todo húmedo. Subía y subía cada vez más alto y más alto y en el camino hacia ningún lado no sabía muy bien a donde iba y por eso preguntaba todo el rato. Unos pájaros me dijeron que no sabían a donde iba yo, que eso me tocaba a mi decidirlo, pero que ellos seguían con su camino y si quería podía seguirlos. Y por un rato estuvo bien, nos hicimos buenos amigos y no los olvidaré, pero llegó un momento en el que su compañía no me satisfizo lo suficiente y con un abrazo y las lágrimas al asalto de mis ojos de nube, que nos sabía muy bien por donde quedaban pero que sabía que estaban a punto de llorar porque esa sensación es difícil de confundir, me fui más arriba. Me encontré un poco más alejado de las aves, que se perdían en el horizonte, un gran avión de pasajeros. Estaba desconcertado porque apenas le podía entender y sin saber muy bien si debía o no, o si acaso él quería, me esforcé por seguirle pero pronto fui engullido, tras tropezar, porque las nubes también tropiezan por lo visto, por sus hélices. No dolió, era una nube, pero me costó recomponerme de nuevo. Y para cuando estuve entero el avión de pasajeros me había dejado tan atrás que supe que no tendría fuerzas suficientes para alcanzarlo de nuevo. Así que, desanimado, continué mi camino. Por un tiempo fui feliz, encontré en mi camino más pájaros, distintos algunos de otros, y algún que otro avión, hasta con el sol hice buenas migas aunque me quedaba muy lejos y de vez en cuando se iba y la luna, mucho más reservada, apenas hablaba conmigo por timidez. Las estrellas me alentaban a intentarlo con más ahínco y me decían que ellas lo habían descubierto ya, emparejadas como estaban cada una con su forma. El cinturón de Orión, las osas mayores y menores, todas en grupos de dos o más estrellas, el arquero, el centauro. Entre ellas se colaban los planetas con sus satélite. Y yo seguía esperando a llegar a algún lugar para saber que había llegado a mi lugar y entenderlo todo por fin. De tanto subir pronto me vi rodeado de nubes, otras nubes como la que yo era, en la que yo me había convertido. Les expliqué mi caso y fueron comprensivas. Ninguna se sorprendió, según ellas estaban formadas por muchas personas. Aunque si les pareció extraño que yo fuera todo una persona. Pensaban, al principio, que mentía. Desconfiaban un poco de mi versión y me decían con mucha ternura y delicadeza que me equivocaba, que yo seria producto de muchas personas, pero había una que había aportado más y por eso yo me creía de esa persona solo. Yo, temeroso, no quería negarles la posibilidad porque no sabia muy bien como funcionaba eso de ser nube ni como se sentía ni nada, así que por un tiempo les di la razón aun sabiendo en mi interior que era mentira. Yo me había descompuesto, lo sabia, lo recordaba con claridad. Vagamos por el cielo, flotando sin rumbo fijo. De vez en cuando algunas, las más grandes, lloviznaban un poco para aligerar su carga, y una vez se sentían aliviadas subían un poco más y se ponían a la altura de los mas delgaduchos, entre los que yo me encontraba. Cirios y cumulo nimbos se agolpaban en torno a mi, por todas partes. Se unían en un gran nubarrón y jugaban con los de abajo a formar figuras. Yo lo observaba todo con cautela y las nubes me animaban a formar parte de sus juegos, incluso a llover un poco, pero no sabia muy bien como hacerlo así que me mantenía al margen o bien obedecía ligeramente. Un día, mientras dormitaba, tuve un sueño extraño. Las nubes, en efecto, también sueñan. En mi sueño aparecía alguien, no recuerdo muy bien si era chica o chico porque lo único que vi fue de lejos su sonrisa. Pero en el sueño esa sonrisa me atraía, como si de un agujero negro se tratase, y echaba a correr detrás de ella. Asísi pues, yo,  en el sueño de una gran nube, corría tras una sonrisa que siempre conseguida doblar la esquina y alejarse, como si cada paso que yo no veía fuesen diez de los mios. Al doblar la ultima esquina me di un topetazo de frente contra un muro, y desperté sobresaltado. Algo había cambiado, no sabía muy bien que era, medio adormilado como estaba, pero algo había cambiado. Notaba la sensación de golpearme contra aquella pared a cada poco. Revolví mi suave y esponjoso cuerpo y una tormenta había empezado en mi interior sin yo darme cuenta. Fui notando como me aligeraba y subía y subía y no podía evitarlo hasta que sentí un golpe y quedé tan atontado que lo siguiente que recuerdo es a mi, en el suelo, desnudo, y a mi lado llovían pequeños hilos de tela que poco a poco me revelaban un par de empapadas prendas de ropa. Un pantalón vaquero y una camiseta. Aquello parecía algún tipo de terraza, no sabia ni donde estaba, y estaba desnudo, así que me vestí lo más rápido que pude y llamé a la primera ventana que tuve al alcance. No había luz y no veía nada a través del cristal. Una cara me aterró, apareció de pronto al otro lado y me hizo dar un respingo que me transportó hasta el otro lado de aquel recoveco en el que estaba. Al llevarme las manos a la boca para acallarme mis dedos no habían vuelto del todo, así que me quedé allí un rato más. E incluso cuando aquella persona, se asomó por la ventana y me llamó me hice el loco y me puse las manos en la cara y me di la vuelta. De ese modo no podía ser visto, y me veía las manos, que poco a poco germinaban mis dedos. Me notaba confuso, mareado, y aquella persona salió y me agarró una mano mientras la otra se posaba en mi pierna y me tranquilizaba, o trataba de tranquilizarme, y me invitó a pasar. Nos estábamos empapando, eso seguro, yo al menos, y me sentía mal por todo el numerito que estaba montando pero mejor eso que dejarme medio yo fuera. Al darme la vuelta poco a poco fui reconociendo a aquella persona. No me digas como lo hice pero aquella persona me recordó a alguien familiar, y tenía razón aquella sensación. Era alguien familiar. La había conocido hace poco, pero yo no terminaba de retratarla del todo. Además, la conocí muy levemente y no sabía quien era en realidad, pero sabía que me sonaba porque acababa de soñar con ella. Esa sonrisa era inconfundible, me causo la misma sensación. Así que entré, dócil, me dejé llevar y me ofrecieron unas toallas para que me secase, y ropa para cambiarme. Me preguntó el nombre, estaba sola en casa  la había dejado en estado de shock. La pregunte como se le había ocurrido dejarme entrar, argumentando que podía ser cualquier persona. Y ella me dijo que no era cualquier persona, porque era yo, y que le había parecido inofensivo, así que había tenido como una extraña sensación de confianza conmigo y se había casi obligado a invitarme. Me sirvió un poco de leche caliente y hablamos toda la noche. Para cuando amaneció ya sabia que estaba sola, sus padres se habían marchado de vacaciones y estaba sola. Supe que el resto del tiempo no estaba muy acompañada porque trabajaban por largas estancias en distintos puntos del mundo y ella se pasaba la mayor parte del tiempo sola, o en compañía de amigas de su hermano o de su hermana, lo que me hizo pensar que tenia hermana y hermano. Estaba agotado, mis ojos poco a poco se iban cerrando y ella pronto cayó, mucho más sumisa a los deseos del sueño que yo, que me resiste por un rato más, hasta que exhausto me rendí al lado suyo. Dormimos por largo tiempo, hasta que el sol estuvo bien arriba y...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-4225024283472879937?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/4225024283472879937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/nube.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4225024283472879937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4225024283472879937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/nube.html' title='Nube...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-8057419016027570145</id><published>2010-04-06T05:05:00.000+02:00</published><updated>2010-04-06T05:05:32.539+02:00</updated><title type='text'>Sin título...</title><content type='html'>Hace tres horas yo era un vulgar personaje de una historia de ficción. Ahora el autor ha querido darme otro rumbo, un poco de ocio supongo, y me ha metido en este berenjenal. Y, aunque no sé muy bien cómo hemos llegado a este extremo, aquí me tienes. Según el autor ahora debería estar mirando a esa chica de pelo azabache y contornos sinuosos, pero en realidad alguien me llama más la atención. Por supuesto, esto es secreto, y sólo lanzo miradas de soslayo, tan leves que ni siquiera quien esto escribe se ha dado cuenta de mi treta. Ella, levemente apoyada en la barra, bebiendo algo que parece algo con limón y mirando distraída y aburrida al gentío. Me atrae, he de decirlo, la forma que tiene de mirar. Para ella, según mi impresión, toda la gente que me rodea, invenciones de un estúpido, despiertan algo de curiosidad. Es como si hubieran inventado antes su interés por todo, y a partir de él nació ella. Es guapa, todo sea dicho, quizás no una belleza que quite el aliento y robe sentidos, pero es guapa. A mi al menos, a pesar de que la siguiente linea me hace acercarme a la de pelo azabache, me interesa más la otra. Me escabullo al baño, voy a meditar según el autor mi siguiente movimiento. Al pasar muy cerca de la otra capto su perfume entre la densa nube de humo, y es definitivo. Me ha cautivado. La agarro de la mano mientras todo comienza a desaparecer y tiro de ella con fuerza. La llevo al baño mientras me mira con temor. No puede hablar porque el autor no la ha dado voz todavía, y como era un mero extra tampoco va a tenerla en un futuro. Siento un dolor agudo que me lanza la mano al pecho mientras me noto mareado. Llegamos al baño y no hay escapatoria. El largo pasillo que queda a nuestra espalda ya apenas es un par de pasos más largo y cada vez menos. Después la nada a la que estamos obligados a caer. Está furioso, le he contravenido y está furioso y desea borrarme. O algo peor, llevarme a la rutina de antes. Era un vaquero espacial o un asustadizo adolescente o algo peor, un duro ex-policía que hizo un pacto con el diablo. Todo historias de segunda clase que hacen que, por una vez, desee escribir mi propia historia. Cierro la puerta detrás nuestra y algo la golpea con tanta fuerza que caigo hacia delante. Se abre de par en par y comienza a engullir la habitación. Los urinarios y la máquina de condones, el lavabo, todo comienza a ser absorbido por ese gran vórtice que cada vez se hace más y más grande. Un gran golpe nos asusta y desde el otro lado de la ventana la mano de ella se me antoja un milagro. Me agarro y algo tira de mi y estamos fuera. Tumbados en el césped a la vera de un camino. Tengo la sensación de cansancio propia de haber estado caminando largo rato, y los recuerdos comienzan a venir de golpe a mi cabeza y se estrujan en mis sesos. Ella, sudorosa, me sonríe. Su voz ahora fluye mientras me dice que "escapamos por poco". Está tan sorprendida como yo de su nueva voz ganada, mientras no sé muy bien qué está pasando o dónde estamos. Una sonrisa preciosa se apresura en sus labios mientras se lanza sobre mi y me abraza, emocionada. La acaricio el pelo y también sonrío y se me queda una cara de bobo que mi autor no podría haber descrito nunca, así que supongo que estamos lejos de su alcance. La acaricio el pelo mientras ella se ríe y me abraza tan fuerte que casi consigue que me duela. Para cuando se separa yo ya he visto recompensada la confianza que tenía puesta en que ella fuese especial. No especial para mi, sino especial en general. Comenzamos a hablar y las distancias van haciéndose cortas, cada vez más cortas entre nosotros, aunque ninguno se mueve y seguimos estando igual de separados que antes. Ponemos en claro nuestros recuerdos, la vida que estamos descubriendo por momento. Vivimos en un pueblo remoto de algún lugar perdido, cada uno en una casa distinta en completo desconocimiento de la existencia del otro. No guardamos ningún recuerdo juntos más que el de encontrarnos en el camino hacia algún lugar que ahora mismo no nos viene a la mente. La época está indeterminada y la situación geográfica también. Perdidos, nos levantamos y decidimos caminar hacia algún lugar. Pensamos que llegados a cierto punto quizás por instinto sepamos volver a casa. Y luego el otro podrá buscar la suya de algún modo. Caminando muy juntos nuestras manos están cerca, muy cerca, y en ciertos momentos juraría que sus dedos se han estirado para alcanzar los míos. Yo ando desesperado y la coge de improviso que yo alargue los míos también. Es todo tan repentino que casi sin darnos cuenta se nos han enredado los dedos y cuando nos percatamos de la situación nuestras manos se deslizan y se agarran. Pero no decimos nada. No hacemos ningún comentario. Me dice que la "estaba mirando". Pregunto haciéndome el tonto si "no podría ser más específica?" a lo que ella me da un golpe en el estómago en forma de afirmación. "En aquel lugar en el que estábamos antes me estabas mirando". Mi autor no se dio cuenta, pero por algún extraño motivo ella si. "Cómo lo sabes?" la digo siguiendo con mi juego de hacerme el inocente. Y ella me golpea de nuevo diciendo que "también te miraba yo". Sorprendido, en estado de shock, todos y cada uno de los sinónimos no alcanza a describir la situación. "Vaya, pensé que te habías dado cuenta y por eso me agarraste de la mano" me dice, y acto seguido estalla mi risa. Si la agarré la mano no fue porque me hubiese dado cuenta. Me arriesgué mucho secuestrándola conmigo sin saber nada de esto. Se lo explico y ahora es ella la que queda muda y mira al suelo. La digo que me gustaba mucho su voz, y que quiero seguir escuchándola un ratito más, a lo que ella levanta la cabeza y comienza a hablar de nuevo. Casi me parece ver un ligero sonrojo en sus mejillas, muy leve. Con una sonrisa en los labios comenzamos a hablar de nuevo de mil cosas. Llegamos a una intersección del camino y parece que a cada uno se le ocurre un sitio hacia el que marchar y triste la digo que deberíamos separarnos y volver cada uno a su lugar. Ella asiente con el gesto serio y cada uno marcha, después de un largo abrazo que precede a una larga despedida, hacia el lugar al que pertenece en teoría. Es entonces, al dar cuatro pasos, no más, cuando algo se agita en mi interior. Al quinto paso explota. La explosión es tan fuerte que siento como mi alma sale despedida de mi cuerpo y cae a una larga distancia de mi cuerpo. Mis manos comienzan a deshacerse en volutas de tinta negra, millones de palabras que se destejen como si fueran los hilos que sujetan la carne a mis huesos. Mi cuerpo está desapareciendo, dejando sólo un charco negro a mi alrededor de una sustancia que no es sólida ni líquida, sino un paso intermedio. Unos brazos rodean mi cuello y unas gotitas me recorren la columna vertebral, montadas en un escalofrío tan intenso que agita todo mi cuerpo. Ella llora abrazada desde detrás mía. Mi cabeza gira sobre mi tronco ciento ochenta grados y la mira dubitativa. Mis labios, de  haber existido, la hubiesen dicho que porqué lloraba, pero ahora yacían en el charquito, desprendidos de mi cara. No era más que apenas un tronco y una cabeza faltos de extremidades y de cuello. Y cada vez era menos, y ella seguía gimoteando y gimoteó hasta que, al final, me dijo que la protagonista de la historia era ella, y no yo. Y ahora que yo salía de escena tendía a desaparecer, pero ella no quería que ese fuese mi final porque no quería un final para mi sin ella. El autor reía a carcajadas, consciente de que me había engañado de pleno. Yo había pensado que era el protagonista absoluto, que todo giraba en torno a mi, y estaba equivocado y ahora lo veía claro y me parecía lógico que la historia girase en torno a ella. Como la historia giraba en torno a ella me apresuré en desaparecer. Me esforcé para no molestarla más, y dejarla seguir con lo que la aguardaba a lo largo del camino, que estaba seguro de que sería algo bello y feliz. El autor, a pesar de ser algunas veces un auténtico cabrón, era un tierno de cojones y le encantaban los finales felices y las chorradas cursis y el sexo con abrazos y besos, así que no dudaba que a ella le esperase un final mejor que llorarme. Así, con ese pensamiento, con el deseo de su felicidad llegó mi final. El final de mi historia. Volcado sobre una gran nada negra y oscura, fría, siendo algo menos que corpóreo. Un fantasma que vagaba por la mente del autor de este relato. La echaba de menos. Apenas acababa de dejarla en el camino y ya la echaba de menos. La extrañaba tanto. Quería estar con ella un rato más, y reír y hablar y no hacer nada más que estar feliz a su lado y hacerla todo lo feliz que me fuera posible a mi lado. Una mano, mi mano, apareció de la nada. Era mía, no cabía duda, podía moverla. Era sólo una mano a la que pronto se le unió un brazo, que se unió a un torso al que un cuello le unió una cabeza y así el resto del cuerpo. Estaba completo tras un largo proceso y no sabía muy bien qué hacer, pero algo tenía que hacer. Intenté palpar delante y detrás y a mis lados y me di cuenta de que no era un espacio infinito, sino una especia de caja negra. Como loco busqué una abertura y al no encontrarla me puse a rasgar con las manos en las paredes. Pronto una muesca apareció, debía ser una caja de cartón o un material menos resistente aún, así que continué escarbando hasta que encontré la luz. La luz que a medida que el dolor en mis manos aumentaba se hacía más grande. Las tenía entumecidas y casi no las sentía, pero seguí horadando las paredes hasta que conseguí crearme una salida del tamaño adecuado para mi recuperado cuerpo. Una salida que me daba a una especie de estantería llena de cajas en las que había, según supuse, un montón de personajes más. Personajes dispuestos a salir para algún relato y ser reciclados en cualquier momento. De la estantería en adelante apenas distinguía nada de aquel inmenso habitáculo, excepto&lt;br /&gt; a mi autor sentado en un escritorio. No era como me lo imaginaba. Era más bajito, y menos imponente. Parecía frágil y débil. Pero escribía con énfasis. Se levantó casi sin saber qué hacer y fue a la estantería Me escondí justo a tiempo para que no me viera y cuando el momento fue el apropiado, mientras revisaba algo de una de las cajas, me aferré con fuerza a la manga de su camiseta. El viaje fue agitado y complicado, y durante todo el trayecto temí caer y perderme o matarme, aunque no sabía si podía morir. En el escritorio el autor me zarandeaba mientras esgrimía un bolígrafo con el que garabateaba con frenesí un folio en blanco. El mismo folio en blanco en el que supuse que había estado antes. Así que aprovechando un despiste me bajé de la manga y me escondí tras el tintero, dispuesto a escabullirme en cuanto tuviese oportunidad y colarme de nuevo en el texto del que había sido expulsado. Como un loco siguió escribiendo durante largo tiempo hasta que el sueño pudo con él, y se marchó. Al cerrarse la puerta pude andar a mis anchas por aquel lugar. Llegado al folio comencé a leer la historia y eran un montón de tachaduras y garabatos sin sentido. Se había quedado bloqueado cuando yo me separaba de ella, avanzados unos metros, llegados a un pueblo en el que tenía que preguntar por su casa. Ahí, me dije, es en donde me debería colar. Así que dicho y hecho. Me planté encima de la frase sobre la que quería darme pie y nada pasó. Lo intenté de mil formas, me concentré, medité sentado, hice el pino, pero no hubo forma. Incluso salté encima para ver si atravesaba las letras de alguna manera, pero nada. Había llegado tan lejos, tan lejos, y ahora no podía simplemente abrir la puerta y entrar. Desesperado me tumbé, medio llorando por dentro, pues estaba agotado. Todo el esfuerzo de volver a la realidad y de tratar de regresar a su mundo me había dejado extenuado. Comencé a pensar en ella. Su pelo había sido una delicia. Acariciándolo me di cuenta de que había un olor que no había podido disfrutar hasta entonces, el de su pelo, y un sentimiento de anhelo me invadió. Mis dedos lo echaban de menos, acariciarla el cabello, la piel, soñaban con acariciar sus labios. Me imaginé a su lado de nuevo, sentí su olor y vi su cara una vez más. Sus ojos estaban muy abiertos y todo estaba oscuro, pero podía adivinar su silueta y ver su rostro iluminado por la luna. Sus ojos, inquisidores y muy abiertos, me preguntaron junto a sus labios "qué haces aquí?". Me arrojé a su lado, de rodillas al borde de la cama, y la acaricié la mejilla. Con firmeza atraje sus labios hacia los míos y me imaginé besándola. Con ternura. Con pasión. Un gemido se me escapó, ya no aguantaba más contenido en mi interior el pobre, y mentiría si no dijera que lo siguiente que hice fue caerme de espaldas. Su sabor me parecía demasiado real. Su olor, su tacto, todo, era demasiado real para que estuviera imaginándolo. Volví a retomar conciencia de mi situación y me encontré en su cuarto, caído de espaldas con el corazón saliéndoseme del pecho, las costillas sujetándolo como buenamente podían. Me acerqué de nuevo y ella estaba sonrojada, pero se lanzó a mi cuello y me besó mientras las lágrimas de felicidad se escurrían por su cara. Nos abrazamos y besamos por largo rato. El tiempo se detuvo. Contuvo la respiración y evitó avanzar y detenido como estaba nos observó. Las caricias pronto comenzaron a recorrer nuestros cuerpos. Los cuerpos quedaron desnudos y bajo las mantas y las sábanas, tumbados en la cama el uno sobre el otro, seguimos besándonos y abrazándonos. Su piel era suave y tersa, acariciaba cada uno de sus lugares. Ella jugueteaba con mi espalda y mis labios mientras yo hacía un recorrido sinuoso por su cintura y su cadera, mientras la agarraba los pechos. Comencé a besarla el cuello y su respiración se agitaba. Estaba a punto de enloquecer. Me levanté un poco para observarla mejor. Estaba jadeante y sonrojada, su cuerpo se agitaba, y se incorporó y me besó. Me volteó en la cama y se puso encima mía y seguimos besándonos. Preso de la locura he de decir que no fui dulce y cariñoso todo el rato. En algunos momentos la excitación me ganaba la partida y yo alegremente la dejaba hacer y deshacer a su antojo y ella me obligaba a besar esos hermosos senos y a lamer y morderle el cuello. La agarré del pelo y la apreté de las caderas contra mi cuerpo. Ardíamos. Me quedo corto. Nuestros cuerpos, por el calor, se estaban fundiendo. La deseaba tantísimo que casi me resultaba insoportable. Ella me agarró con una mano la cara, dejó de besarme y me miró. De nuevo tuve la sensación de que nos habíamos detenido. Hasta la habitación contuvo el aliento mientras ella alargaba una mano temblorosa por la excitación y agarraba mi miembro. Lo dirigió con delicadeza y pericia hacia su entrepierna y se dejó caer firme pero con calma. Gimió y yo jadeé y ambos nos ahogamos en un nuevo beso. Mientras me adentraba en sus más dulces pasiones ella me acariciaba y comenzó a moverse muy despacio. El reloj volvió a girar y compensó todo el tiempo que había pasado detenido. Se me hizo corto, más que corto, el tiempo que estuvimos juntos, unidos tan profundamente que por un momento pensé que no podríamos separarnos jamás y me embargó la felicidad. El segundero giró veloz mientras notábamos como nuestros cuerpos se contraían previniendo el orgasmo. Ya gemíamos mientras nos besábamos, no podíamos reprimirnos más, el ritmo aumentaba, sudábamos y nos quemábamos y no parábamos de mirarnos. Me embriagaba su mirada de deseo y de placer, ella sonreía mientras nos acariciábamos una mano y el resto del cuerpo con la otra. Me apretó fuertemente la mano mientras arqueaba la espalda, su orgasmo vino y la cogió por sorpresa y se violentó su respiración mientras se apoyaba en mi por completo. Mientras ella padecía aquella placentera tortura que suponía el orgasmo yo no pude prolongar mi agonía por más tiempo, y nos apretamos fuertemente el uno contra el otro mientras nuestros orgasmos nos sacudían y nos agotaban las fuerzas. Cayó desmadejada contra mi, ambos semi incorporados en la cama, y a mi las fuerzas me abandonaron y nos quedamos abandonados bajo las sábanas. Nos besamos con dulzura en los labios mientras sonreíamos y nos sentíamos mucho más felices de lo que jamás pudimos imaginar que estaríamos. Yo, al menos, estaba tan borracho de felicidad que de mi cráneo se me escapaba un "te quiero" que no dije por no arruinarlo todo. Por no repetir lo dicho. Porque mi cuerpo, todo él, la estaba amando como jamás amó a nadie nunca. Una risa resonó en la habitación, casi inaudible, y ni nos percatamos de su existencia. Estábamos exhaustos y abrazados, besándonos los labios y acariciándonos los cuerpos, nos dejamos ir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-8057419016027570145?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/8057419016027570145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/sin-titulo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8057419016027570145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8057419016027570145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/sin-titulo.html' title='Sin título...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-968371662736863806</id><published>2010-04-01T20:13:00.003+02:00</published><updated>2010-04-01T20:13:24.472+02:00</updated><title type='text'>"Night time"</title><content type='html'>Era la puta más grande de todo el bar. Me miraba con cara de querer algo de mí, mi cuerpo por ejemplo. Toda la longitud de mi pene hundiéndose en sus cavidades, todas y cada una. Y la devolvía la mirada con una de dureza. Me quería creer el centro zen de un universo creado para tal caso, porque joder, la chica no estaba mal. Era toda una mujer, pero cuando alguien hacia eso de forma tan evidente me resultaba detestable. No me malinterpretes, mujer u hombre, si haces evidente que quieres follar con el primero que veas, te detesto. Joder, era el primero que veía, porque era evidente que había miles, pero yo había caído junto a ella en aquel lugar de mala muerte, mal iluminado y anegado de humo. Me estaba empezando a agobiar de mala manera, y empecé a agonizar cuando comenzó a subir dos de sus dedos por mi brazo. Me retiré agresivo y me fui, y ella quedó con un gesto que no pude ver entre el humo diciendo palabras que no pude escuchar entre el ruido. Volví con mis amigos, que estaba cada uno a la suya. Habían sido evidentes, había logrado su objetivo, y ahora me sentaba entre un cúmulo de personas que hablaban con otras personas, con el anhelo repugnante de acabar juntos de a dos en camas de a una por habitación. Maldito lugar de mierda. Decidí terminarme la copa y marcharme. Estaba cansado, harto, me sentía enfermo. Esas personas me ignoraban, bien por ellas, no las culpo, yo me ignoraría, yo las ignoraba. Agarré la copa y de pura desesperación vacié el contenido directamente en mi estómago. Bajé tambaleante, no habían sido pocos los vasos de tubo que había vaciado, incluso algunos que yo no había pagado y de los que me había adueñado sin conocer la procedencia. Balbuceé como pude en el guardarropa para recuperar mi abrigo a la nada más absoluta. Frente a mi había grandes abrigos de lo que parecían pieles y cueros, y un timbre en el mostrador. Golpeando con muy poco respeto el timbre comencé a gritar. Una mano sujetó mi abrigo ante mi cara atónita. Nada más que una mano, ensangrentada toda ella, de entre las pieles y los cueros. Me acojoné. Te mentiría si te dijera que no me acojoné, porque casi me cagué en los pantalones del susto. Además, carajo, un brazo bañado en sangre del que no conocía dueño me devolvía mi abrigo. Lo arranque de aquellas garras y seguí, casi corriendo, mi camino. Salí por la puerta notando las miradas de aquellos dos gorilas clavadas en mi nuca. El frío me dolía un poco pero el ritmo acaloraba mis músculos. Tras un techo de caminata aminoré el paso, casi exhausto. No soy mucho de hacer deporte, entiéndeme, así que andar deprisa casi un cuarto de hora me costaba. No se me había quitado el susto del cuerpo cuando de una calle transversal aparece de golpe aquella grandísima puta que había estado intentando “seducirme”. Vale, estaba siendo un poco duro en mi juicio, no era una puta, pero entre el cabreo que llevaba y mi falta de tacto, esa era la palabra que más brillaba en mi cabeza. Comenzó a gritarme algo de no ser “muy cortés” y un poco de “eres un cabrón y un engreído” y a puñaditos lo intercalaba con “vente conmigo”. No entendía que no me atraía, que soy un gilipollas y un cretino y no me gusta que me digan que le gusto a alguien porque, joder, simplemente me creo que te estás riendo de mi antes que pensar que lo haces porque lo sientes de verdad. Y la mayor parte de las veces se están riendo de mi, coño, que no soy un triunfador, ninguna clase de casanova, no voy por ahí rompiendo corazones. Yo rompo espejos, y a mucha honra. Qué le vamos a hacer. Continué mi camino mientras ella tiraba de mi brazo, hasta que me solté de un tirón y eché a correr y escuché de fondo algunas maldiciones y un “te acordarás”. La luz comenzaba a decaer, pero no lo notaba porque así de agotado estaba. Hasta que me di cuenta de que apenas veía a un par de palmos delante de mi nariz. Esquivé con mucha suerte el golpe que se me venía encima y corrí y corrí y tropecé y comencé a sangrar. Me había golpeado en la cara y sangraba, y notaba el sabor de la sangre corriendo por mi garganta, y pensaba que “una persona puede tragar un cuarto de litro antes de sentir nauseas” y me levante y continué la carrera hasta que me desmaye. Desperté en la misma calle, helado de frío hasta los huesos. Me incorpore y palpe en busca de la cartera y el móvil, las llaves y lo encontré todo, y un machete me separó la cabeza del cuerpo y me despertó sobresaltado y me incorpore sobre el asfalto y me palpe en busca de la cartera y el móvil, las llaves, y lo encontré todo. Trastabillando, comencé a andar. Había mucha luz, el sol brillaba, me había quedado inconsciente en medio de la calle y nadie había hecho nada por ayudarle. Menuda panda de insensibles. Me preguntaba por mis amigos. Caminaba mientras una media sonrisa se me dibujaba en la cara. Mientras me reía por dentro a carcajadas. Mientras los puntos del estómago, mal cosidos, se abrían y restallaban las costuras y las tripas se escurrían por entre la piel hendida y se derramaban. Mientras se volvía pálido y se desangraba y comenzaba a ver una suerte de lucecitas de colores que le mantenían la mente borrosa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-968371662736863806?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/968371662736863806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/night-time.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/968371662736863806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/968371662736863806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/night-time.html' title='&quot;Night time&quot;'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-3198540849102076034</id><published>2010-04-01T03:47:00.000+02:00</published><updated>2010-04-01T03:47:17.945+02:00</updated><title type='text'>Una vez fui persiana...</title><content type='html'>Recuerdo que una vez miré al cielo y vi nubes de colores. Formas graciosas se derramaban aquí y allá. Me acuerdo de este momento porque pensé en transformarme en una nube más. Pensé en flotar arriba, muy alto, sólo al alcance la vista de unos pocos que dieran con mi silueta entre los jirones. Me imaginé siendo un objeto, cambiando mi nombre y mi cara. Ya no sería nunca más "ese chico", "Álvaro" ni me pondría tonto ni listo ni sería feo ni guapo. Sería un jarrón o una persiana, tendría una utilidad clara y concisa. Poco a poco mis miembros irían fundiéndose con mi tronco y comenzaría a subir y bajar. El filo de la ventana me rozaría el cuerpo agujereado. Esa ventana, ese roce, me haría sentir feliz en cierto modo "persianil". El calor del sol me bañaría desde el amanecer hasta el anochecer. El viento silbaría y ulularía a través de mis orificios y yo me agitaría y contonearía. Cuando mis dueños salieran a la terraza o se asomasen por la ventana, porque sería persiana de muchos dueños aunque muchos jamás advirtieran mi presencia, algunas veces posarían sus manos en mi. Me producirían escalofríos. Es gracioso, de todas formas, que al principio no supiera muy bien que yo fuese una persiana, o para qué servía. Con el tiempo algunas veces me equivocaría pensando en mi cometido, o en mi propietario, incluso muchas veces me confundría creyendo ser lo que no era. Una vil persiana. Con el tiempo, también, comenzaría a no pensar en esas cosas, y al final me daría cuenta de que no era nada en realidad. Habría dueños que rápido me cambiarían, y otros que me prometerían no cambiarme jamás, y yo seguiría siendo el mismo objeto inútil. Quizás fuesen uno o dos los que se diesen cuenta. No importaría en realidad, porque al final yo seguiría siendo yo. Un único objeto casi todo hecho del mismo material que está bien mientras está bien, pero luego se cambia y santas pascuas. Y a todas luces, siempre se podría cambiar por otro mejor, pero el conformismo está en el ser humano como la voluntad de respirar. Siendo un objeto no podría ponerme triste o feliz, y eso sería triste. Siendo un objeto no podría decidir por mi cuenta, porque siempre estaría obligado a hacer lo que me manden, y eso sería una ventaja de no ser porque a fin de cuentas todo lo que podría hacer sería subir o bajar. Y a pesar de que habría momentos en los que no querría que me dejasen habría otros en los que estaría bien siendo golpeado por el sol o acariciado por el viento. En la calidez o el frío seguiría siendo. Habitaría un mundo de tinieblas. ¿Qué sueña una persiana? ¿Oye una persiana, o siente de algún modo? Sería una putada no poder ver ni oir ni sentir al tacto. Sería una putada no poder salir a pasear y sentir la hierba mulliéndose o la calidez de un cuerpo abrazándome. Estaría bien que no pudieran partirte el corazón, porque las persianas no tienen uno, ni enfermar ni tener que preocuparse de preocupaciones que jamás llevan a nada que no sean angustias y desolaciones. Una mano se posó en mi pecho, y lo recuerdo porque sentí como si se arrancase mi corazón a latir de nuevo, después de un largo letargo. Sentí mi cuerpo volviendo a la normalidad de cuerpo de humano normal. Abandoné la calidez entre los agujeros por la hierba entre los dedos, y luego un beso. Muy chiquitito, en la mejilla, y juna pregunta. Y la respuesta fue clara. Fue escueta. Fue la mejor respuesta que he dado en mi vida, bajo mi punto de vista. "No me importa lo que seamos, por mi como si somos persianas, siempre que lo seamos juntos".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-3198540849102076034?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/3198540849102076034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/una-vez-fui-persiana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3198540849102076034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3198540849102076034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/04/una-vez-fui-persiana.html' title='Una vez fui persiana...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-5800613356639602845</id><published>2010-03-23T04:08:00.000+01:00</published><updated>2010-03-23T04:08:47.751+01:00</updated><title type='text'>No quiero estar aquí...</title><content type='html'>¿Qué me dirías si te digo que todo lo que escribiré a continuación es verdad? Seguro que ahora mismo esa pregunta te deja frío, porque no sabes muy bien qué voy a escribir. Te la repetiré al final, y espero que me contestes, aunque puedo imaginar la respuesta. Pero esto es algo real. Es poco realista, quizás roce lo surrealista y cruce la raya de lo onírico. Caminaba intranquilo, de todas formas. Casi mi cuerpo podría decirse que intuía, y sabiendo como sabía me contenía un rictus extraño que mantenía mi caminar un tanto rígido. Caí en la cuenta de que no sabía muy bien hacia donde en el preciso momento en el que me di cuenta de que estaba oscuro. Pero no era una oscuridad nocturna, sino mortecina. Los colores se habían degradado hasta quedar el cuadro en una gama de colores pálidos y desgastados que no desentonaban en ese momento en mi cabeza. Todo lo veía extraño, es cierto, pero no supe en ese momento acertar con el motivo. Llegaba entre árboles a una zona despejada, una suerte de plaza que dejaba a mi derecha un edificio que parecía antiguo, que parecía un palacete de los pequeños y que brillaba en ocres y amarillos. Me sentí atraido. Sin andar me vi en la entrada de aquel extraño lugar. Era tan polvoriento que me pareció un gran contraste con respecto a la pulcritud de su fachada exterior. Me esperaba un edificio de suelos espejados de mármol, columnas jónicas o griegas o grandes y raras, blancas. Escaleras que se bifurcaban en dos y te llevaban cada una a un ala distinta de la casa. En cambio, todo aquel interior eran maderas roídas, papeles y pinturas de colores enmohecidos que se desprendían en grandes jirones de las paredes y techos semiderruidos. Un estado de abandono completo. El ulular del viento se colaba por las rendijas que quedaban en los marcos sueltos de las ventanas. Las paredes y techos no parecían derruidos en su totalidad. Como si el nervio siguiera sujetando el músculo&amp;nbsp; al hueso, supongo. La penumbra era la luz predominante. La suciedad era la textura escogida para ilustrar tanto el olfato como la vista y el tacto. Apenas abrí la boca para evitar paladear el ambiente en esos momentos,&amp;nbsp; y elegí bien. Avancé siguiendo el ulular que me guiaba hacia una puerta cerrada. Se colaba por una rendija una luz titilante y una sombra pasó muy rápido por delante cuando yo alcancé el pomo dispuesto a entrar en la sala. Me asusté, mentiría si dijera que no sentí pánico, asi que retrocedí casi por instinto y me volví a la entrada pero la habitación había cambiado. Ahora todo se veía un poco menos viejo, restaurado a un momento en el que la casa no estaba moribunda y la vida destilaba por cada grieta y rendija. La luz de sol que entraba por el ventanal enorme en el descansillo de la escalera me lanzó la mano a la cara, haciendo de visera. Apenas podía enfocar con las pupilas tan contraídas, por eso no vi venir el golpe a tiempo y cuando me agaché era demasiado tarde y volví a la entrada vieja y cochambrosa. Una risa de niños se acumulaba en la estancia como un eco. Algo bajaba por la escalera. Con formas sinuosas y colores cálidos, las formas de una mujer alta y esbelta se recortaban con el fondo frío. A cada paso sus cabellos refulgian y enviaban destellos a las paredes y el techo y donde cada rayo se posaba el pasado regresaba. Siguió andando escaleras abajo mientras parecía venir en mi dirección. Me tenía embobado por completo aquella ensoñación, aquel sinuoso andar, y un golpe hizo estallar mi corazón en un latir frenético. La puerta a mi espalda, por la que se colaba luz titilante por entre la madera y el suelo, retumbaba. Un nuevo golpe. Me llevé las manos a la cabeza en actitud defensiva. Me di la vuelta para correr hacia la figura que bajaba las escaleras justo cuando una mano peluda, con las uñas puntiagudas se abria y se cerraba en el aire a través de un agujero en la puerta astillada que se acaba de abrir fruto de una embestida de tan fiera garra. Casi dejándome el corazón atrás corrí y entonces el haz de luz proyectado por la puerta me mostró una horrible calavera que trataba de taparse el rostro mientras un espantoso chillido retumbaba por las paredes. Al entrar en las sombras las manos y el cráneo volvían a su estado original, a la imagen de la joven, a la carne y el color, y el pelo revoloteaba y desaparecía. No sabía a donde ir, aquel rostro cadavérico escondía bajo las huesudas manos una sonrisa que me aterraba, mezcla de furia y sadismo, y la garra no me auguraba nada mejor. Corrí hacia el lateral de las escaleras, rezando por encontrar la portezuela que diera a un sotano. La garra me arrancó parte de la chaqueta y noté las falanges con restos de carne podrida rozarme los cabellos mientras se cerraban en torno a un puño carcomido por la gangrena. Una redonda puerta se mal mantenía sobre las bisagras. Con la urgencia derribé la puerta con el hombro y mientras una nube de polvo me envolvía el crujir de otra puerta me recordaba por lo que bajaba. Un rápido correr a cuatro patas y un ligero frufrú levitado empujaban la sangre por mis venas como si de pistones se tratasen. Una ventanita me esperaba al fondo del sotano. La veía entre miles de estanterias y de objetos, bicicletas y espejos y polvorientos artículos de anticuario que estorbaban y me hacian el camino más difícil. Y eran los que podía ver, porque pronto tropecé con algo que pareció vivo y me di cuenta de que la oscuridad escondía muchos monstruos invisibles al ojo humano y la luz sólo me mostraba los evidentes. Casi a tientas avancé agachado mientras por el espejo veía unas sombras crecer y el crujir del último escalón me anunció que ya estaban aquí. Mi cabeza se topó con algo blando y suave mientras no le quitaba ojo al espejo por el cual veía una peluda pata animal enfundada en un pantalón rasgado, improvisado pirata, que se posaba en el mismo suelo por el que yo gateaba. El sonido del olfatear me heló la sangre mientras una mano se posaba en mi coronilla. Hasta el último de mis pelos se me erizó. El sudor frío nació en mi espalda y cayó a chorros por mis costados. Al levantar la vista una gran mano de plástico enfundada en una sábana me sirvió de alivio. Respirando un poco menos tenso una cara de mujer de las más hermosas estalló de debajo de la sabana y emitió el más terrorífico y apabullante grito que hasta ahora nadie podrá haber ni tan siquiera imaginado escuchar. Mientras otro nuevo escalofrío me retorcía la columna vertebral me levanté de un salto y comencé a correr hacia la ventana tirando a mi paso miles de objetos. Estaba a punto de llegar, tenía una mano lanzada hacia delante, y la gran bestia escondida tras la puerta destrozó el espejo donde se aparecía la ventana. Estaba reflejada. Todo este tiempo habia estado dirigiéndome al lugar equivocado. La bestia ahora se ocultaba en la oscuridad, asi que poco podia ver. Pero era algo más, y sus fauces babeantes se me antojaron capaces de destrozar de un par de mordiscos un camión de bomberos. Las garras se lanzaban hacia mi queriendo desgarrar la tela y la carne. Unos ojos sanguinolientos lanzaban destellos de bestialidad por doquier. Poco a poco, mientras el resollar de la bestia se hundía en mi cerebro, retrocedí como pude. Tropecé con algo, no sabía muy bien qué. Mientras caia vi como la bestia saltaba y noté como sus garras me arrancaron un pedazo del lóbulo de la oreja izquierda. Por fortuna. El ataque iniciado contra mi desembocó en un accidente en el que la bestia cayó contra la joven y una niebla de confusión y polvo les descuidó de mi huida. Ya trepaba por uno de los estantes, con la ventana abierta de par en par y un brazo palpando la hierba en busca de algo de lo que alzarme fuera de aquel lugar. Cuando me conseguí aferrar a algo que al tacto era metálico y frío algo se me aferró al talón y tiraba de mi. Tan fuerte que pensé que me arrancaría el brazo, que quedaría fuertemente agarrado a aquel poste en la salida. Me imagine el amanecer, algún transeunte encontrando mi brazo enganchado a uno de esos pivotes para evitar que aparquen. O un perro meándome la mano. Pero no debía ser tal cosa, porque la barra cedió y fue arrastrada conmigo hacia adentro. Mientras me lanzaban contra el fondo de la habitación zarandeé el pedazo de metal recién encontrado. La bestia aulló y se escabulló de nuevo en las sombras mientras yo me levantaba. La joven estaba inconsciente en el suelo, la luz de la calle desfiguraba sus contornos y su rostro se me aparecía óseo de nuevo. Un zarpazo me destrozó la manga de la chaqueta que había quedado casi intacta, y la sangre comenzó a brotar, cansada, del brazo. Otro más me empujó hacia delanta, y laceró mi espalda. Con la fuerza de ese impulso comencé a correr de nuevo contra la ventana, pero la bestia intuyó mis intenciones y se interpuso en mi camino. Fuera de juicio enarbolé el palo delante mía. Aquella suerte de lanza fue rechazada con facilidad por la bestia, que jugaba conmigo. Lanzado de nuevo hacia el fondo, volví a levantarme. Mi visión se torno carmesí, me sangraba la cabeza. Estaba ligeramente conmocionado y comenzaba a perder la consciencia. Me sentía pálido y débil y la bestia se lanzó contra mi con un rugido aterrador. Con las manos debilmente aferradas al palo lo interpuse entre su cabeza y mi cuerpo. Caímos. Quedamos tumbados ambos seres y yo me desmayé nada más impactar mi cabeza contra el suelo con la certeza de la muerte se cernía sobre mi pequeño cadáver. Al recuperar la consciencia la luz del día se filtraba por aquel ventanuco. Había pasado un largo rato y no estaba muerto y aquel animal seguía tendido encima mia. Como pude traté de quitármelo de encima, pero no tenía tanta fuerza y en verdad era muy pesado. Al escabullirme de debajo de aquella mole como buenamente pude una imagen me golpeó el estómago. Me arqueé hacia el lateral tapando mis arcadas con las manos. Había caído encima mía, yo había quedado inconsciente y la bestia con una barra de metal atravesada en la cabeza. Le había perforado el cráneo, mi ropa estaba empapada en su sangre coagulada, sus sesos asomaban por el extremo de la barra y por el orificio enorme de aspecto astillado de su cabeza. En su pelo había trozos de hueso y masa craneoencefálica y más gotas de sangre oscura. El cuerpo en tensión, la espalda arqueada y las manos agarrotadas en un rictus rabioso. Me dirigí a la salida sintiéndome enfermo mientras el sollozar del viento se me vertía en los oídos. No hacía brisa y no vi a la joven cadáver, asi que supuse que su amada mascota que yacía muerta era motivo suficiente para su pesar, y lo que oía eran sus lamentos. Con medio cuerpo por fuera de la casa me sentí relajado y la ventana se cerró con tanta fiereza que separó las piernas de mi torso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-5800613356639602845?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/5800613356639602845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/no-quiero-estar-aqui.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5800613356639602845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5800613356639602845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/no-quiero-estar-aqui.html' title='No quiero estar aquí...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-896080920996091105</id><published>2010-03-20T00:46:00.000+01:00</published><updated>2010-03-20T00:46:43.739+01:00</updated><title type='text'>Al escondite...</title><content type='html'>Hay una parte de mi que sabe reinventar su vida. Lo hizo en varias ocasiones, cuando las cosas no fueron del todo bien. Cuando se sintió deprimido por algo esa parte soñó. Escribió una gran historia llena de alegrías y sonrisas, y todo fue a mejor. El resto de su vida se vio embaucado por una mentira de proporciones épicas que se repitió a lo largo del tiempo. Hoy me he despertado no sintiéndome demasiado bien. Ahora estoy sentado en la cama, las piernas cruzadas y el teclado sobre ellas, y escribo. Pienso en lo que ha sido mi día de hoy, en lo que podría haber sido, en lo que es mi vida a día de hoy y en lo que podría ser. No está tan mal, supongo. Ha sido algo...raro. Lo raro está bien, pero es raro. No me puedo quejar, supongo, teniendo en cuenta que mi vida está así desde que todo sucedió. Todavía no he tenido tiempo para asimilarlo. Me duele un poco la cabeza, las sienes y justo encima de los ojos. Fue algo que me hizo hundirme un poquito. Ahora sonrío y hago como si nada pasara, pero no he vuelto a levantar cabeza. Todo lo que reuní durante tanto tiempo, mis ambiciones, mis voluntades, mis capacidades, mis percepciones, murieron aquel día. Sufrí un atropello mortal y por el punto de fuga me vi absorbido y desde entonces no he podido recomponerme. Ando de acá para allá en una cajita atada con un cordel rojo de la cual no puedo salir hasta que no termine de reunirme. En la cajita, junto a mi, guardo muchas otras cosas. No son físicamente yo, pero son parte esencial de mi. Y va de mano en mano. Voy de mano en mano. Sin cesar el intercambio de pareja no termino el baile y me duelen los pies y esto me han comentado que no se acaba hasta que cante la gorda, pero yo sólo quiero sentarme a escribir un rato, con las piernas cruzadas y el teclado encima de ellas. De mi dolor de cabeza está empezando a brotar una máscara angulosa y salvaje, de rasgos sucios y estilizados, que ahoga mis lágrimas. Tuve un accidente terrible. Mientras cogía un vaso en la cocina el vaso estalló en mil pedazos y un gran trozo de cristal se me clavó en la cabeza, y atravesó mi cuerpo hasta impactar contra el suelo y romperse en mil pedazos. Ahora estoy vacío y nada me calma, y todo empeora esta tempestad que todos se desviven por desmentir. Pero es otro día más y desde que tuve aquel accidente no he vuelto a ser el mismo. Porque no puedo ser el mismo. Porque estaba dispuesto a escapar volando pero no encontraba mi sombra. Los hilos con los que la había cosido colgaban lacios entre mi realidad y la realidad bajo el suelo. Vine de paso y me quedé atrapado en un mundo gris en el que los piratas y los cocodrilos que hacen tic tac están hechos de otra pasta, y los unos no son tan temibles y los otros lo son más. El tiempo que tanto me aprieta todo el rato desde el cuello de la camisa hace que se me clave la chapa de identificación alli donde antaño vivía un corazón. Pero se fugó, mi sombra le ofreció un trato mejor y no me extraña. Yo hubiese hecho lo mismo si no le tuviese tanto cariño, pero le extraño. Desde aquella noche no he vuelto a ser el mismo y ahora todo lo que me llevo a los labios me sabe a poco. Me duele el estómago y creo que voy a volver a vomitar. Se me revuelven en los intestinos y empujan hacia arriba, deseosas de salir. Las palabras bullen en mi interior pero yo me tomo sales de frutas para reprimirlas y que no empeoren la situación. Mis pies dejan un rastro de sangre sobre las piedras del camino de los recuerdos. Unas manos de nudillos blanquecinos adornan en forma de puño unos brazos lánguidos que cuelgan a los lados de mi cuerpo casi sin vida. Aleteando de lado a lado, busco volar porque nunca se me dio bien trepar. Afiladas estacan me empalan y en la punta queda mi alma mientras mi cuerpo se escurre hasta tocar con la punta de la lengua la aridez del suelo. Noto el sabor amargo en el fondo de mi garganta mientras doblones de cobre gotean entre mis ropas empapadas y forman jirones de nubes arrancados del cielo, atados uno al extremo del otro. Me agarro fuerte y hago un esfuerzo, y arrastro mi herida y noto las astillas clavándose en mis entrañas mientras lucho por liberarme del polvo entre mis dientes. Todo esto es un gran sinsentido, un montón de palabras que sólo sirven para esconder un montón de palabras que en un sueño se me ocurrieron juntas y en un sueño se me olvidaron dichas. En el fondo de mi cerebro guardo una foto enmarcada de mis anhelos y mis deseos y la mira sintiendo pena porque pronto sentiré nostalgia. Me duelen los hombros y los párpados se me caen. Noto la cabeza pesada. Me voy a acostar abrazado al aire que rodea mi cama siendo observado desde la distancia por mi almohada que guarda rencor por no ser ella quien es abrazada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-896080920996091105?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/896080920996091105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/al-escondite.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/896080920996091105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/896080920996091105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/al-escondite.html' title='Al escondite...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7312054664052588721</id><published>2010-03-19T15:09:00.000+01:00</published><updated>2010-03-19T15:09:37.234+01:00</updated><title type='text'>Del idiotismo y sus paradojas...</title><content type='html'>Antes solía dejar impresas mis ideas bajo unos y ceros o surcos inundados de tinta, pero hace mucho de eso. Escribí de muchas cosas, algunas se perdieron para siempre y otras están por aquí y si rebuscas las encontrarás. Antes solía hacerlo bien. Ahora me dedico a reposarme sobre cualquier superficie y ponerme de excusa. A veces pongo otras excusas, de todos modos. Es comprensible, supongo. Ahora me siento un poco raro. Esta mañana me he mirado al espejo, de todas formas, y he visto que en mi estómago entre la maraña de pelo me estaban naciendo letras. Te parecerá extraño pero eran auténticas letras, hasta me parecieron palabras. No las he vuelto a ver, han debido de irse, pero me asusté un poco. ¿Cómo vas al médico y le dices que eres un diccionario con patas? "Doctor, tengo letras en mi vientre". ¿Qué se receta contra las fiebres de letras?&lt;br /&gt;Pero me he afeitado. Eso ha sido malo. Terrible. Al terminar me he enjabonado la cara y me la he aclarado con agua muy fría. Luego he bajado a la cocina, a cenar, y mientras cenaba leía un poco el libro. Así es como le estoy leyendo. Pasando páginas, una tras otra, mientras mastico la comida y trago la bebida. Y para digerir una buena y nutritiva cena nada mejor que un poco de reposo tumbado en la cama. Me he puesto el libro en el regazo, abierto por la página que tenía marcada. Completamente en blanco. Me ha sorprendido. Asi que he ojeado el libro un poco, y todas las páginas estaban en blanco desde la página marcada hasta el principio. Me he mirado los dedos y los tenía manchados de negro. He absorbido la tinta del libro. No. No la tinta. He absorbido las frases, las palabras, las letras, hasta la última coma y el punto y final. En el lavabo me enjaboné bien y froté como un energúmeno, me dolían las yemas de los dedos. Bajo el agua helada se me entumecían.. Todo lo que conseguí fue empezar a gotear letras. Caían sobre la porcelana del lavamanos y luego se derretían diluidas en el agua y se perdían por el sumidero, y lo que luego descubrí es que las palabras que se desprendieron de mis dedos se perdieron también en mi cerebro. Ya no puedo decirlas. Pero eran palabras que nunca usé demasiado, de todos modos, y que tenía pensado olvidar. Ninguna baja importante. Hablaban de sentimientos y de sensaciones, de aquello y aquello otro. He explotado y una nube de tinta ha inundado el baño. Por las paredes, entre mis vísceras y mis entrañas más letras campaban a sus anchas y luego me he encontrado entre la neblina y he palpado un trozo de mi bazo, supongo, o era el páncreas, un órgano amarillento y aplastado contra el espejo. Poco a poco de la neblina a parte de mi brazo y mi mano derecha han ido apareciendo más partes de mi. Un pie sujetado por una pierna se unía a un tronco fofo y sin forma que poco a poco he ido asumiendo como mío. Me he transformado en otra persona que en realidad era la misma persona, pero habiendo dejado palabras atrás y el aseo hecho un asco. He bajado a la cocina a por trapos y un cubo, algo de limpiacristales, y mientras fregaba las paredes y el suelo y me ponía de puntillas para alcanzar al techo he ido leyendo las palabras incrustadas en las baldosas. Formando frases con sentido propio que al unirse formaban sentencias con sentido propio, todo ello jamás recuperable para mi, un pinchazo de nostalgia me ha tirado contra la bañera. En realidad he perdido el equilibrio y me he caído, pero queda menos dramático. Dentro del recipiente de porcelana "nostalgia" comenzó a gotearme por la cara, pero yo soy muy de tragarme mis lágrimas asi que he podido recuperarla. Junto a ella han ido brotando cada vez más y más palabras, algunas corrieron por mis mejillas dejando un surco negruzco en mi piel, donde quedaron derretidas, y han sido reabsorbidas por mis poros. Otras me las tragué y las comí, las mastiqué y disfruté notando su sabor. Para cuando quise darme cuenta tenía cara de furcia llorosa, con el rimel corrido, pero mi rimel era otra cosa. Asi que me levanté con un deje de sonrisa irónica en la cara y me puse a limpiar el resto de la habitación. He encontrado un gran trozo de corazón rodeado de sesos y materia gris en el inodoro, y he decido simplemente tirar de la cadena con los dedos retóricos cruzados para que no se fuera todo por el desagüe. Y he dejado todo como los chorros del oro. Reluciente. Gran parte de las vísceras y entrañas que tiré a la basura no sabía para qué servían, de hecho si me apuras no supe realmente para que servía nada. Soy muy de desconocer. Al volver a mi cuarto me he sentido por un momento más ligero, como un globo aerostático que suelta lastre y vuelve a su órbita ideal. He cogido el cuaderno y por primera vez desde hace mucho he escrito algo que me merecía la pena leer. Algo que releeré en múltiples ocasiones. Al llegar al final me he dado cuenta de que lo había escrito otra persona, y he lanzado el cuaderno tan lejos que he alargado la mano para corregir el error de equivocar autorías. Pero luego he pensado que tenía esto abandonado, y el zumbar de un mensaje y los goterones de lágrimas de tinta corriendo por el pecho de mi camiseta desde el nudo en mi estómago me ha hecho levantar para apretar el encendido de los digital en la nube y desde mi nube he escrito todo esto, que jamás sucedió y es una pena, porque creo que es algo para contarle a los nietos. Da igual, de todas formas aún me queda algo de imaginación, les inventaré algo menos gore.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7312054664052588721?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7312054664052588721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/del-idiotismo-y-sus-paradojas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7312054664052588721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7312054664052588721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/del-idiotismo-y-sus-paradojas.html' title='Del idiotismo y sus paradojas...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-6359229031356996355</id><published>2010-03-06T20:15:00.000+01:00</published><updated>2010-03-06T20:15:01.190+01:00</updated><title type='text'>Criatura extraña...</title><content type='html'>Todo viene desde muy atrás. Mi madre rompió aguas en casa, y para cuando llegó mi padre las contracciones se sucedían demasiado&amp;nbsp;continuas. Llegaron al hospital y entraron en seguida a la sala de partos. La matrona, el médico y un par de enfermeras asistieron a mi alumbramiento. Y técnicamente estuve doce minutos muerto fuera del útero materno. Lo único que recuerdan mis padres es la angustia de ver a un ser amoratado llevado en volandas a otra habitación, ninguna explicación. Un trocito de carne apaleada, floja y lúgubre, que apenas pesó dos kilos y que no superaba los cuarenta centímetros. Una cría no nacida expulsada del primer sitio donde en algún momento pudo sentirse a salvo. Los médicos trataron de reanimarme lo mejor que pudieron, pero yo era caprichoso. Tras poco más de doce minutos se decidió certificar la hora de la defunción. Comencé a llorar. Recuperé el color y para cuando llegué a los brazos de mis padres ya sólo tenía los labios azules. Sin pelo. Los ojos cerrados. Los puños apretados y los pulmones hinchándose y deshinchándose entre llantos. Hasta los médicos suspiraron aliviados un "puto crío". Todo estaba bien. El ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno, tensión arterial. Todo estaba bien. Lo que no pudieron explicarse nunca es como una criaturita tan pequeña que nace sin fuerzas y fallecida decide no morir en el intento. Lo que nunca sabrán es explicarme porqué nací muerto y luego viví, pero yo lo sé. Es una extraña situación que me ha sucedido en un par de ocasiones. Es doloroso, y hasta ahora no le había contado a nadie, y puedes pensar que esto que te voy a decir es mentira pero si quieres comprobarlo de verdad pregúntame por la cicatriz en el pecho y encantado te demostraré que es cierto, y soy una criatura extraña. La primera vez estaba en el colegio. No entendí nada, pero comencé a arder y le pedí a la profesora que me dejase ir al baño. No era molesto, era una fiebreque me proponía aplacar con un poco de agua fresquita. Comenzaba a sudar, era primavera pero no hacía tanto calor. Al llegar al baño me desabroché el "babi"(no se cómo se escribe, pero creo que entiendes lo que digo) manchado de pintura y me sequé los restos de pintura azul y roja y amarilla de mis deditos en él. Abrí el grifo y me lavé las manos, y comencé a echarme agua donde sentía el calor. Un dolor me sacudió de pies a cabeza y no pude ni llorar. Me quedé sin respiración y me desmayé, golpeándome la cabeza contra el lavabo. Lo siguiente que recuerdo es estar en la clase, viendo borroso y rojo pues la sangre de una brecha mana abundante y caliente y me nubla la vista, mientras la pobre monja toda preocupada y al borde del colapso nervioso me agarra y me lleva al botiquín para tratar de para el sangrado con un poco de astringente y una gasa. El hospital. Cuatro puntos de sutura y unas cuantas lágrimas más. Un ataque como ese no se volvió a manifestar hasta la adolescencia, y los médicos no supieron decirme si era epilepsia o si era algo en absoluto, asi que dejamos que el asunto se evaporase entre las brumas de los recuerdos (qué dramático todo). Pero al llegar a quince años de nuevo comencé a sentir esa fiebre. Yo no lo recordaba, asi que lo relacioné con el catarro que tenía en ese momento. En medio de un aula llena, sudando a chorro, le pedí al profesor salir de nuevo. Una nueva visita al lavabo y después de refrescarme con agua me sentí mucho mejor. Aunque estaba todo sudado y no había forma de evitar eso mi desodorante estaba trabajando muy bien, asi que volví con aspecto de recién duchado y los ojos un poco hinchados. Las clases transcurrieron con normalidad, sonó el timbre de la última hora y nos fuimos cada uno a nuestras casas. Nadie en la mía, era esa franja de tiempo desde que mi padre se iba a trabajar hasta que mi madre llegaba del trabajo con mi hermana, que llegaba del colegio. Comí como siempre, pero no paraba de sudar. Era invierno, la calefacción no estaba puesta a tanta temperatura como para hacer sudar a nadie porque no nos gusta tener la casa calurosa, y el sillón comenzaba a estar empapado. Fui al baño a lavarme los dientes y la cara y ver si los calores de la menopausia se aliviaban y mientras me cepillaba ví una mancha en mi camiseta gris de publicidad. Era pequeña, asumí que de tomate frito, asi que no le di mayor importancia, pero al levantar la vista del lavabo tras lavarme la cara me encontré una mancha que crecía y un rostro febril y enrojecido que ardía. Al levantarme la camiseta no podrías ni imaginar el panorama que vi. Del pecho una gran herida se me había abierto, sangrando profusamente a borbotones y expulsando un gran trozo de carne latente y morada. Mi cuerpo rechazaba mi corazón y lo estaba desechando a través de mi pecho. Comenzó un dolor terrible, inigualable, mientras se despedazaba y se desasían los tejidos. La expresión "arrancar el corazón" la conozco, ese dolor jamás lo olvidaré. Pero no era el corazón. Al lavabo completamente rojo cayó un trozo de carne del tamaño del dedo gordo del pie, y un gran chorro de sangre. Pálido, casi al borde de la inconsciencia, me caí de espaldas y me quedé en posición fetal en el suelo, mientras notaba como la herida se cerraba dolorosamente. El dolor cesó, mi herida dió paso a una cicatriz que hasta ahora perdura y nadie se enteró de nadie, aun habiéndome pasado más veces. Pero creo que estos dos momentos son los que más recuerdo, porque el resto de momentos son sólo copias de estos dos. Me levanté y abrí el grifo, esparcí el agua por el lavabo para quitar la sangre seca y coagulada &amp;nbsp;y fregué el suelo. Me duche y lavé a mano la ropa, que tenía salpicaduras como mínimo. Mi madre llegó y me encontró viendo la televisión en el cuarto de estar, medio dormido. La experiencia supongo que me había dejado exhausto. Te preguntarás porque contar todo esto ahora. Te estarás riendo y pensarás que te estoy tomando el pelo, que es sólo uno de esos relatos que cuento en donde me lo invento todo y al final nada es verdad y no he follado como el mejor ni he sido amado. Pero tengo fiebre y me duele un poco el pecho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-6359229031356996355?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/6359229031356996355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/criatura-extrana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6359229031356996355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6359229031356996355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/criatura-extrana.html' title='Criatura extraña...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2628972714533674761</id><published>2010-03-05T01:08:00.000+01:00</published><updated>2010-03-05T01:08:14.294+01:00</updated><title type='text'>Todo es una gran broma...</title><content type='html'>Ayer en la parada del autobús un chico que revisaba nervioso unos papeles me dió la impresión de que mantenía la mirada fija en mi. No era una mirada directa, sino de reojo. Me puse muy nervioso porque no me gusta que me observen, pero decidí subir la música a todo volumen y dejar de pensar por un momento, que es algo que adoro hacer. Aislamiento. Justo sonaba "Isolation". Me reí así como poquito, por lo bajo, sin que se notase, y al subir al autobús el chico, que iba delante de mi, nervioso, casi al borde del colapso, se equivocó y rectificó y casi se hecho a llorar en el hombro del conductor que le estaba lanzando una mirada que me pareció acusadora y poco compasiva. "Menudo imbécil, como si no se equivocase nunca". Estaba un poco cabreado, supongo, toda aquella situación de sentirme observado me hacía sentir muy incómodo. El chico finalmente avanzó y se sentó y cayó desplomado y suspirante. Al pasar me pareció que la ancianita lo consolaba, y se mantenía esa sensación de ser el centro de atención. Imaginaba un puñado de personas girándose para verme. Al pasar por la puerta de salida, aún abierta, una chica se lanzó en su encuentro y chocó conmigo. Yo caí de espaldas. Ella cayó de espaldas. La puerta cayó de espaldas, y se cerró. Comenzó a gritarme. No habia estado atento, tiene razón, pero la &amp;nbsp;mejor forma de evitar a una persona no era saltar encima de ella, no? No había hecho ni un sólo gesto para evitar chocar conmigo, nada. Yo la pedí perdón con mi tono servil y humillado de siempre. Intenté excusarme. "Lo siento, no estaba prestando atención, iba con la música ensimismado, de veras que lo siento". "Sentirlo no va a hacer que no llegue tarde a clase, verdad? Esa era mi parada y la siguiente está lo suficientemente lejos como para perderme la primera hora! Eres un patán ridículo y un friki que va por ahí dando vueltas con sus grititos en sus oídos, sin prestarle atención al resto del mundo!!". Me pareció oirle cierto tonillo de carrerilla. De recitar de memoria, ese tono monótono con el que repites la lección. Hoy estaba especialmente paranoico. Le pedí disculpas y traté de invitarla a un café, o algo así, llevarla a caballito hasta la puerta de su aula, para compensarla, pero no se calmó. Yo, con brusquedad, la dije que más no podía hacer, que si aceptaba mis disculpas bien y que si no se podía ir al carajo, y ella me respondió azorada con una disculpa. Me dijo que estaba muy nerviosa, que eran los parciales y estaba jugándose la beca. Pero que le encantaría ese café, ya que iba a llegar tarde al menos una consumición gratis no la iba a matar, y era gratis. Nos sentamos en la cafetería de mi facultad, aunque había insistido en acompañarla hasta la suya y alli invitarla. Mi primera clase empezaba mucho más tarde, pero había madrugado para ir a la biblioteca a estudiar un rato. En mi casa no me apetecía estar, porque temía &amp;nbsp;procrastinar. Estuvimos hablando y en cierto momento de la conversación ella sac'oun taco de folios y empezó a prestarles atención leve, muy de cuando en cuando los miraba y pasaba las hojas, y me estaba poniendo nervioso. La dije, en broma pero con la curiosidad en serio, que me dejase ver sus apuntes para descubrir al menos qué estudiaba, y agarré un folio. Tiré de ellos y ella forcejeo y todos cayeron al suelo, y vi en una de las hojas una de las frases que me había dicho momentos antes. Caí de espaldas y tenía los ojos desorbitados. La chica me miraba, y miraba los folios, y veía la conversación que habíamos mantenido momentos antes y entonces me miraba, y tras un largo rato mirándonos lo único que dijo fue "estoy despedida?". No sabía ni qué decir, pero mi paranoia aumentaba. Me levanté, recogí mis cosas, dejé un par de euros encima del mostrador y me fuí corriendo. La chica pareció querer levantarse pero en última instancia alguien o algo la calmó, y entonces recogió los folios y se marchó sollozante por la puerta que comunicaba con la cocina de la cafetería. No entendía nada, caminaba como un zombi, me tambaleaba y estaba pálido y mareado, al borde del vómito y el llanto. En el recibidor no se veía ni un alma, hasta la conserjería siempre habitaba se encontraba triste y vacía. Salí a la calle, nadie, y tropecé bajando las escaleras. Rodé un tramo de escaleras, un trozo de suelo, y el siguiente, y en el suelo con la cara ensangrentada y un brazo roto o dislocado, sintiendo un dolor inmenso, me llevé el brazo sano a los ojos. No había nadie, todo estaba tenebrosamente vacío, una chica tenía una conversación copiada "en tiempo real", mientras la manteníamos, en folios que apenas había sino hojeado, la gente me miraba y se daba la vuelta y todo el mundo me observaba y no podía estar loco porque sabía que me estaba desquiciando. Una voz me despertó de mis pensamientos. Tenía la manga de la sudadera empapada, y unos ronchones negros que caían trazando caminos serpenteantes por mis mejillas, y aquella voz insistía. "Te encuentras bien??". Le respondí con un escueto "has aparecido de la nada". Me miró preocupado. No extrañado. No pensando "estas loco??". Pensando "me ha pillado". Pensando "lo sabe". Se dió la vuelta y se marchó en cuanto empecé a reirme. Al principio era una media sonrisa. Luego comencé a reirme, y todo terminó con una gran carcajada siniestra de perturbado. Me reía a pesar del ángulo extraño que formaba mi brazo con mi torso. Me reía a pesar de estar aterrorizado. A pesar de que mis lágrimas eran de miedo y no de felicidad. Me reí hasta que al tratar de levantarme el hueso se terminó de resquebrajar y caí de espaldas, golpeando mi cabeza contra el suelo y quedando inconsciente. Lo siguiente que recuerdo es...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2628972714533674761?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2628972714533674761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/todo-es-una-gran-broma.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2628972714533674761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2628972714533674761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/todo-es-una-gran-broma.html' title='Todo es una gran broma...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7146226960033860658</id><published>2010-03-03T04:39:00.000+01:00</published><updated>2010-03-03T04:39:01.085+01:00</updated><title type='text'>Fingí ser el actor de ésta mi mayor representación...</title><content type='html'>Cuando me desperté no quedaba nada. No recordaba nada. Dudé incluso de si alguna vez hubo algo, pero en realidad no me importaba. Busqué en los cajones algo de ropa que ponerme, y me duché. El agua deslizándose, mi nariz goteando, la piel húmeda y el ambiente cargado de vapor. Salí de casa dispuesto a caminar un rato, a ver si podía despejarme las ideas. Al llegar al parque me tumbé a descansar. Notaba la cabeza&amp;nbsp;hinchándose. De no haber estado tan seguro podría jurar que tenía pequeñas bolas de materia gris a punto de reventar. Me iba a estallar la cabeza a punto de estallarme. A poco que cerraba los ojos veía una gran nube de letras en la oscuridad, como pequeño plancton en suspensión en las regiones oscuras del océano. Sentía un dolor que crecía en mi interior. La cabeza la notaba ardiendo, chocaban partículas léxicosemánticas en su interior y a cada golpe un flash me mostraba palabras que yo no lograba entender muy bien. Trataba de no pensar en aquellas palabras, y en realidad a cada vez menos tiempo se sucedían cada vez más impactos, y pronto mi cabeza se llenó de una nube de frases que expresaban cosas que yo ya no recordaba. Que me costaba traer a mi realidad. Como si hubieran pasado hacía mucho tiempo. Me levanté y a cada paso notaba una sacudida que recorría todo mi cuerpo, y una nueva nube me salía de la cabeza. Nubes grises algunas veces, completamente negras en otras ocasiones, con chubascos moderados o verdaderas tormentas con rayos y centellas. Otras eran bonitas formas esponjosas, con algún rayo de luz brotando de su interior y alrededor. Recorrí el camino de vuelta a casa. Choqué con una persona, no recuerdo muy bien cómo era, sólo recuerdo que las nubes dejaron de brotar con el mismo ritmo. Empezaron a gotear mucho más despacio. Brotaba una y crecía el tiempo de nacimiento de una nueva. Todas comenzaron a ser mitad y mitad de todas las anteriores, y en la misma nube siempre había zonas agresivas que en cierto sentido me aterrorizaban, y zonas que me traían la calma y una sonrisa. Entre medias una gran zona de medianía, de no sentirme ni asustado ni agradado. Estaba empezando a sentirme intranquilo. Y dejaron de brotar. El flujo paró sin previo aviso.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comencé a correr. Primero apreté el paso, alargué la zancada, comencé a jadear. La tensión y la ansiedad se acumulaban. Luego me sentí intranquilo a pesar de que en realidad no sentía nada. Creo que porque no sentía nada comenzó la intranquilidad. Y cuando sentí un aguijonazo en el pecho me lancé a la carrera. Al llegar a casa el dolor de cabeza era insoportable. Estalló en grandes olas de intenso sufrimiento en el umbral de mi habitación, y a duras penas conseguí entrar. En cuanto la puerta estuvo cerrada estallé. Mi cuerpo explotó y se descompusó y pasó a decorar el interior de mi cuarto. La cama, el armario, las paredes, el suelo y el techo, los libros encima de mi escritorio y en la estanteria. Televisión, ordenador. Todo quedó perdido de un líquido azul en algunos sitios, rojo, negro, verde incluso. Se deslizaba por la superficie dejando una mancha irregular de trazos finos y acelerados, nerviosos. Una mancha que se repetía por doquier. Una y otra vez. Y otra vez. Una y otra vez. Cuando el panorama se hubo aclarado sólo quedaba esa frase repetida. No la entendía muy bien, pero que después de haber sentido mi descomposición y haber despertado en el suelo con una habitación como aquella no podía hacer otra cosa sino sentirme confuso. En la cocina mis padres me dijeron algo, y yo sonreí. En el salón hablamos y vimos la televisión, y yo adopté una imagen de concentración en las palabras de los demás. Actué de acuerdo a lo que se esperaba de mi. Me reí cuando tuve que reirme y me puse serio si lo necesité. Pero en realidad ya nada importaba para mi. Había dejado de sentir las heridas y el roce, había dejado de pensar en términos de sufrimiento o tristeza o alegría o gozo. Placer. Pesar. Me sentía agusto sintiéndome de esa forma. Estando por mi cuenta. Cuando alguien me hablase yo pondría todo mi empeño, pero luego lo olvidaría todo. Si mostrabas atención en mi...no me importaba en realidad. Dejé de frecuentar los lugares que frecuenté, y divagando me inventé otros nuevos. Dejé de lado mis sueños y esperanzas, mis miedos y torturas. Mentí, sin darme cuenta falseé y engañé, y en el proceso desdibujé la fina linea que me trazaba a mi mismo sobre la realidad. Cuando quise darme cuenta no recordaba muy bien si eso era así o yo lo había inventado, pero una cosa siempre supe. Seguí al pie de la letra la frase que a día de hoy sigue grabada en algún rinconcito en mi habitación. Yo...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7146226960033860658?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7146226960033860658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/fingi-ser-el-actor-de-esta-mi-mayor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7146226960033860658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7146226960033860658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/fingi-ser-el-actor-de-esta-mi-mayor.html' title='Fingí ser el actor de ésta mi mayor representación...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-4518875520537609906</id><published>2010-03-01T03:32:00.000+01:00</published><updated>2010-03-01T03:32:20.604+01:00</updated><title type='text'>Hasta el fin de la eternidad. Mi desconocida.</title><content type='html'>Hacia mucho tiempo que no te veía, y pensaba en ti constantemente aun sin conocerte. Tu tampoco me conocías, de hecho quizás ni siquiera vivíesemos en la misma ciudad, en el mismo país, quizás para nosotros estuviesemos reservado en universos paralelos, alternativos. Pero una noche me sorprendí pensando en ti y ahí empezó todo. Ya no pude sacarte de mis ideas. Muchas veces te confundí, te vi en otros ojos, te besé en otros labios, dudé incluso de si te buscaba a ti o a otra persona, pero entonces un día empecé a escribir y recordé que hacía mucho tiempo que no te veía. Esperarte en cierto modo me hacia feliz, me animaba, porque tarde o temprano llegarías y eso quise pensar al principio que era indudable pero a medida que pasaba el tiempo me fui preocupando hasta que un dia mi amor platónico bastó. Caminé por tus rincones favoritos, aquellos que sólo yo conocía, y por mis rincones favoritos, aquellos que sólo a ti te diría. Disfruté de las comidas que sólo tu inventarías, inventé palabras que significaban todo lo que no se podia decir, y mucho más de lo que las palabras abarcaban para describirte. Me mentí, llegado a un punto, y me dije que no existías. Luego me dije que, en caso de que existieras, lo mejor sería dejar de buscarte. Me abandoné a muchos vicios, fui cambiando con el paso del tiempo. Cuando mis ojos se encontraron con los tuyos, por fin, tu no supistes reconocerme. Yo supe quien eras, pero se te veía tan feliz que no quise amargarte. Palabras demasiado grandes a veces son dificiles de escuchar. Pero mis ojos, por lo visto, me delataron. Me sorprendistes sonriendote embobado, y me preguntastes si me conocías de algo. No super qué responder, pero comenzamos a hablar. Prometimos volvernos a ver, pero no nos dimos los teléfonos. Cuando nos íbamos yo ya había calculado ese pequeño detalle. Siendo yo no podría hacerte ningún mal, asi que crucé los dedos y esperé que fuera una equivocación, que hubiera confundido tu mirada y el tono de tu voz. No he vuelto a verte hasta que pasado un tiempo. Yo ya he recuperado mi antiguo yo, y he dejado de pensar tanto en las cosas. Ahora intento pensarlas más aún, pero sólo una vez. Estabas tan guapa, sentada en aquel banco que teníamos en secreto guardado el uno para el otro. Allí, sentados los dos, no nos dijimos nada, pero por un momento nos sentimos un todo. Nos sentimos como deberíamos habernos sentido toda la vida. Fugazmente, al menos, fuimos felices sin saberlo. No nos reconocimos, es cierto. La edad pasa factura, y los que primero caen son los recuerdos de tiempos mejores. Quizás te pasó lo mismo que a mi, que al levantarte y marcharte de aquel lugar te distes cuenta de todo lo que habia pasado. Quizás al llegar a casa pensastes en mi como yo pensé en ti. Ahora de mi sólo queda un cascarón vacío, todo hueso y pellejos, pero aún camino por los charcos y sonrío como si me fuera la vida en ello cada vez que lo hago, aunque no sean muchas veces. Aun te recuerdo, y al menos te tengo entre los lazos de mi memoria, y sé que un día nuestros cuerpos descansaran en el mismo suelo, y nos formaremos compuesto y nos uniremos en el tiempo. Todo será distinto, volveremos a nacer y tendremos una nueva oportunidad de conocernos. Volveremos a jugar al destino en busca del premio gordo que una vez ganamos. No romperemos nuestra promesa de estar juntos para siempre. No te olvidaré jamás aunque tenga que vivir millones de vidas distintas con millones de personas distintas, siendo millones de veces distinto. Mi corazón no cambiará jamás. Se quedará con la forma de tus dedos, que una vez le sostuvieron tiernamente, hasta el fin de la eternidad. Mi desconocida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-4518875520537609906?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/4518875520537609906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/hasta-el-fin-de-la-eternidad-mi.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4518875520537609906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4518875520537609906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/hasta-el-fin-de-la-eternidad-mi.html' title='Hasta el fin de la eternidad. Mi desconocida.'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-8853850255582723833</id><published>2010-03-01T02:57:00.000+01:00</published><updated>2010-03-01T02:57:41.071+01:00</updated><title type='text'>Esquizofrenia...</title><content type='html'>Ella me llevaba mirando toda la noche desde el fondo de la barra. Mis amigos, para variar, estaban mirandolas a todas ellas, buscando alguna con la dosis justa de gotitas de sangre en el alcohol fluyendo por las venas. En una situación normal, todo aquello me provocaria rechazo pasivo y silencioso. Aquella noche se manifestaba con pancartas y altavoces y me estaba dando dolor de cabeza, y al oir una voz aguda preguntándome la hora mi reacción fue darme media vuelta y salir de aquel lugar. Al llegar al guardarropas casi lancé en el regazo de la chica que se sentaba allí, aburrida, el número de percha. Se perdió entre una marabunta de pieles y plumas y pelos y todo se agitaba y entonces un brazo salió de entre los chaquetones y mi cabeza se desprendió de mis hombros al tiempo que notaba la sangre salpicar las paredes y mi ropa y los abrigos y unos ojos afilados me miraban socarrones y entonces pestañeé y mi chaqueta se balanceaba ante mis ojos mientras la pequeña dependienta del guardarropas me miraba con cara de "te has metido demasiado, hamijo". Con el rostro desencajado, pálido y sudoroso, le arranqué el abrigo de aquellas zarpas de uñas afiladas y rosadas y me fui lo más rápido que pude, pero sin correr, intentando disimular que estaba un poco asustado por ese flash. En la calle los porteros, aquel par de gorilas vestidos con traje de humano, me miraron y casi pude ver la sonrisa socarrona. No había tomado nada, en absoluto, pero algo me estaba pasando, estaba claro. Me dirigi tambaleante hacia la plaza que quedaba hacia mi derecha, centrica y amplia, donde poder tumbarme y relajarme. Me apoyé contra la pared y arrastré los despojos de mi cuerpo restregándome mortecino sobre mi sombra. Me paré, apoyado contra el semáforo, esperando que al ámbar le siguiera el rojo, y luego caí de bruces sin saber muy bien si los coches estaban parados o no. Me pitaban los oídos y no entedía muy bien qué me pasaba, pero algo se escurrió por mi espalda y entonces me sentí mucho mejor, y la amortiguación blanda de un Peugeot 307 apalstó mi cráneo contra el suelo, al tiempo que partía mi columna la otra mitad del coche, y tosí sangre fuerte y en realidad no sangraba, ni me había caído. Seguía apoyado en el semáforo, pero ahora me podía erguir y estaba, en resumen, mejor en teoría. Me levanté y comencé a andar y como ya notaba que no hacía falta sentarme y que estaba mejor seguí caminando hasta que unos cines y unos grandes almacenes me rodearon, uno a mi espalda y otro enfrente, y yo los rodeé por la izquierda a ambos y seguí caminando por aquella gran calle hasta llegar a un paseo por el que avancé y una mano salida de un portal me arrastró y me encontré de bruces con un rostro angelical que me dijo que tuviera "cuidado usando la cabeza". Y estaba sólo, metido en el portal de un hotel, a punto de llegar a Atocha. Estaba siendo una noche rara, no sabía muy bien cómo podía tener aquellos delirios tan extraños, pero la sangre brotaba de mi estómago y empezaba tambíen a nacer en mi pecho y mi vientre y mi cuello se separó en dos mitades y el gorgoteo de una respiración me sorprendió boqueando aire con las manos en el cuello. Ni rastro de sangre. Ninguna herida. Cero comprensión de lo que pasaba. Bajé por la zona más oscura que encontré, y si lo hubiera hecho adrede no me hubiera salido, y me encontré aquellos ojos afilados, y aquella mirada al final de la barra, y unas uñas se lanzaron contra mí y asumí que estaba en otra de mis alucinaciones. La voz aguda se me clavó en los oídos mientras que las uñas rosadas se me clavaban en el rostro y ahora el dolor me sacudía en oleadas que me bloqueaban el cerebro. Me defendí como pude, con la visión rojiza y borrosa, y un puñetazo mal lanzado impacto demasiado bien e hizo que un cráneo derramase su contenido sobre el bordillo que separaba el pequeño jardincito del adoquinado, y la hierba recibió unos tonos que la complementaban la mar de bien. Una mirada se clavó en aquel cuerpo inerte mientras yo corría, al borde del vómito, hacia el interior de la estación. Me choqué de bruces contra unos vigilantes a los que arrastré entre balbuceos hacia el lugar donde le había destrozado la cabeza a una persona, argumentando entre balbuceos una y otra vez que no había sido mi intención y otras miles de excusas igual de baratas. Al llegar allí no había nada, ni cadáver ni sangre ni sesos ni cráneo, y los vigilantes me miraron como si fuera un loco. Se dieron la vuelta. Cayeron cortados en pedazos al tiempo que una gran explosión delante de ellos estallaba, y yo salía corriendo desesperado. Al mirar por encima del hombro una suerte de angel de la muerte mecánico de doce pies de altura nacía y comenzaba a aletear con furia lanzándose en mi persecución. Una algarabía de luces y el chirriar del metal se produjo. Los destellos me rodeaban, me cegaban, ya no sabía ni dónde estaba, ni quería saberlo. Quería salir de allí, irme lejos. Deseaba estar lejos de toda aquella situación. Mis piernas se partieron y mi cabeza golpeó el capó de un taxi. Noté el calor del motor en mi cara, sensación breve, mientras rebotaba y salía despedido hacia el asfalto que laceró mi piel y rasgó mi ropa, y aquel angel metálico blandía en una mano la cabeza de la joven de las advertencias en el portal y una gran espada en la otra mano. Clavó la punta del filo en mi sien y con fuerza hundió el arma hasta que el mango aplastó mi cabeza. El suelo crujió y se separó debajo de mi y sentí que iba a caer, pero no tenia fuerzas, sólo sentía un inmenso dolor. La cabeza sonrió, y pestañeó, y una voz aguda hizo que mi dolor de cabeza aumentara en la oscuridad de la sala.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-8853850255582723833?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/8853850255582723833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/esquizofrenia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8853850255582723833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8853850255582723833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/03/esquizofrenia.html' title='Esquizofrenia...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-4742861481805419792</id><published>2010-02-26T01:43:00.000+01:00</published><updated>2010-02-26T01:43:54.092+01:00</updated><title type='text'>Desde el más allá...</title><content type='html'>El fantasmas caminaba por la casona como si tal cosa. Albergaba la esperanza de poder definirse más como espíritu que como sábana, pero estaba exhausto. Había realizado un gran esfuerzo para materializarse en aquella mansión de ensueño que le resultaba el lugar. Además de él, ese lugar era habitado por una hierática belleza sureña que trabajaba demasiado para su gusto, lo que le imposibilitaba admirar toda su belleza en todo su esplendor. Es cierto que aquello le incomodaba demasiado, pero los pocos momentos que estaba en su presencia le eran suficientes. Una morena de casi metro setenta era la dueña y señora del lugar, y a él se le caía el alma a los pies cada vez que la veía y se convertía en un sutil ente carente de utilidad o directriz que seguir. Las veces que ella le había mirado, aunque era poco razonable esa opción, se había sentido como en una nube. Pero es difícil que le viese de verdad. El fantasma se autoconvencía de ello. "Es imposible", se decía, "que ella me haya visto". Sólo ha mirado en mi dirección. El fantasma caminaba ahora desde la salita al dormitorio. Con un poco de suerte podría observar ese precioso gesto que la dueña le guardaba mientras dormía. Al menos al fantasma le gustaba pensar que ese rostro con tan dulce expresión que sólo el admiraba era algo que ella quería compartir con él a solas. La chica salía de la ducha mientras el fantasma se acomodaba en la cama, y por un momento al fantasma le dió un vuelco el corazón. Mientras la toalla caía al suelo al fantasma le pareció sentir la mirada de la chica clavada en sus ojos, pero al levantar la vista del suelo (era un fantasma muy discreto y no iba a mirar la desnudez de la chica con tanta desvergüenza) sólo alcanzó a ver una sonrisa, mitad de inocente y pícara. Se quedó largo rato mirando aquel rostro, mientras ella terminaba de secarse el cuerpo con las manos y se ponía la ropa interior, antes de darse cuenta que estaba perdido en las formas de la espalda de aquella preciosidad. Azorado, el fantasma agachó con tanta fuerza la cabeza que podría haberle partido el cuello con facilidad, y se llevó una mano a la zona dolorida. Mientras frotaba con dulzura agachó de nuevo la cabeza, y una sonrisa triste se le dibujó en el rostro. Era un gesto que muchas veces había agarrotado sus facciones, y que en realidad odiaba pero sentía acojedor. Con aquella sonrisa en el rostro unos dedos femeninos se posaron en su barbilla y obligaron a alzar su cara hacia unos labios que arremetían contra los suyos con empuje. Notó como si estuviese dando un gran sorbo de agua de un manantial, fresca y pura. Aquellos labios que eran cálidos y fríos a la vez, que le estaban abotargando el sentido, se desprendieron de su rostro con una sonrisa, y el fantasma quedó anhelante mientras la chica sonreía. Lo que dijo a continuación, aquel intercambio breve de palabras mientras la chica se vestía de nuevo, el fantasma no lo recordaría ahora. Había respondido por instinto, sin saber muy bien lo que había respondido, mientras se levanta y posaba dos de sus dedos en la curva de su espalda, y la recorría con dulzura, y la chica se arqueaba ligeramente y le decía con una sonrisa que parara. Por el contrario, aquel fantasma acercó más la palma de la mano, y ya merodeaba por el estómago de la joven, que volteó para agarrar al fantasma por el cuello de la camisa que llevaba puesta. Se reía mientras notaba como el fantasma recuperaba terreno en sus dorsales y acomodaba la mano justo en la forma que la espalda hace antes de llegar a la cadera. El fantasma notaba el cálido aroma de los susurros de la chica en la parte baja de su cuello, mientras la acercaba con sutileza a su cuerpo. Ella se acomodó en su hombro mientras el fantasma aspiraba el aroma de su pelo con vehemencia, y entonces la apartó de sí para besarla. Un beso muy leve en el cuello antepuso el movimiento pendular de la joven desde el cuello del fantasma hasta su abrazo lleno de pasión y su beso lleno de ternura, y un escalofrío recorrió toda la espina dorsal, enviado por el cerebro sobrecargado de información, motivada por el primer contacto con el cuello de los helados besos de aquel fantasma corpóreo que ahora la acariciaba el cuerpo con una mano mientras con dulzura la agarraba de la cara y rozaba apenas su rostro con un par de escasos dedos, y notaba labios danzando sobre los suyos. Con una sonrisa se separó para retener la figura de aquel fantasma, mientras la retinas lúgubres de aquella manifestación se grababan con premura con cada pequeño detalle y gran generalidad de las formas y figuras de la chica. El fantasma se deterría con entusiasmo mientras comenzaban a besarse de nuevo, y esta vez la chica tomó la iniciativa empujando al fantasma sobre la cama. Cayó a plomo sobre el edredón de pumas de oca, que se amoldó a la forma de su cuerpo al tiempo que la chica gateaba sobre la figura tenue de aquel condenado. El fantasma no podía disimular la fascinación ni la excitación, y agarraba a la chica de la cabeza y se levantaba y la besaba y se mantenía en una posición de equilibrio con el aire, con los abdominales en tensión y el alma en vilo. Cada beso que recibía le hacía desear darle otro con al menos una minima parte de la sensualidad que la chica derrochaba con cada uno de los suyos. El fantasma se decidió a un ataque sin planificar, un poco menos claro, y desabrochó con éxito el sujetador, que quedó desprovisto de aquel abrazo que mantenía con aquel cuerpo de ensueño, triste y colgando sujeto por los brazos. El fantasma pasó sus tenebrosos dedos por entre la tela y al carne, y un chispazo atravesó su cuerpo directo a su cerebro, donde se interpretó como el roce de sus dedos con la piel de la chica. La calidez guardad bajo el sostén, los latidos acompasados&amp;nbsp; y frenéticos a intervalos irregulares, mientras el fantasma la tumbaba a su lado con delicadeza pero con determinación, siendo atrevido según su juicio. Pero no dejó de besarla en ningún momento, y los dedos de aquel fantasma ya correteaban juguetones por toda la extensión que podían alcanzar mientras la chica jadeaba y se abrazaba al cuerpo cada vez más ardiente del fantasma. Comenzó el fantasma a notar como los botones de su camisa caian uno a uno, y la chica alzó con docilidad el brazo para permitir que el sujetador se desprendiera acariciando toda la piel de la zona en su camino hacia el aire que le deparaba de destino final el suelo. Triste y desmadejado, sólo pudo continuar viendo desde el suelo como el fantasma se colocaba encima de la chica y la besaba todo el cuerpo. Todo el cuerpo, excepto la parte aún oculta por el algodón blanco. Besó el cuello, los hombros, los brazos, las manos (la palma y el envés), cada uno de los dedos fueron besados en sus yemas, ascendió de nuevo hacia el cuello, besó en los labios para descender por la piel de su pecho, mientras se deleitaba con sus senos y la chica se mordía el labio para no delatar sus gemidos el fantasma ya anticipaba la caída sobre su estómago y el bajo vientre fue un manjar apetecible. Acariciaba las caderas y la cintura mientras besaba las piernas. Los muslos los separó con delicadeza para besar con mayor comodidad la totalidad del espacio que iba descubriendo con sus labios. Besitos muy pequeños se desperdigaban por aquí y por allá y por todos lados, sobre la piel suave de aquella belleza sureña. La chica acomodó una pierna sobre la espalda del fantasma, indicándole lo siguiente a besar, con discreción, diciéndolo todo sin decir nada. El fantasma comenzó a subir desde su rodilla hacia la zona marcada muy lento, y cuando estuvo a punto de besarla allí cambió en el último momento la trayectoría y la besó ligeramente por encima. La chica jadeó con angustia y le tiró del pelo mientras el chico sonreía y acariciaba los muslos, y lamió suavemente, besando apenas con los labios, el clítoris de la chica que gimió con fuerza. Comenzó a lamerla y besarla por encima de las braguitas con decisión. Quería saborearla lo máximo posible, asi que el fantasma no se apresuraba en sus movimientos pero era evidente que no disfrutaba el que más. La chica se retorcía y gemía mientras el fantasma también jadeaba y gemía de forma apenas audible. La agarraba fuerte por la cintura, y sus dedos se clavaban en la chica, y pronto notó una mano apretando su antebrazo. Fuerte. Cada vez más fuerte. Se hizo consciente del aumento de ritmo e intensidad de los jadeos. El fantasma sentía como el cuerpo de la chica estaba más y más caliente, como apenas podía retenerla entre sus manos. Le levantaba a golpe de pelvis hasta que alcanzó su cabeza el punto más alto, y al caer la cadera el fantasma quedó sobrevolando la zona que se revolvía y agitaba y la chica convulsionaba mientras gemía a golpes de cadera y se retorcía y le arrojó contra la cama y se puso encima y empezó a lamerle mientras le acariciaba la entrepierna. Había enloquecido, era evidente, pero el fantasma no quiso hacer ninguna objeción. Dejó que la chica le acariciase en picado desde el estómago hacia la entrepierna, y que cerrase su mano en torno a su miembro. Dejó que le besase el cuello y el pecho mientras comenzaba a masturbarle. La escena habia pasado de tierna y dulce a algo más sexual, quizás, pero el fantasma estaba encantado y le pareció dulce aquel cuadro al completo. Acarició la mano que la chica tenía libre y se la llevó a la boca para besarla y lamer los dedos y la chica comenzó también a lamer y un gemido escapó entre sus labios al notar a la chica besar su miembro tras haber recorrido con la lengua su estómago. El fantasma, haciendo grandes esfuerzos, no pudo contenerse. Se vertío en la boca la chica mientras gemía con fuerza, mientras le recibían con felicidad y se sentía en el nirvana. Iluminado y completamente en paz y feliz. La chica alzó su cara una vez todo cesó, y las aguas volvieron a su cauce, y besó al fantasma en los labios. Ahora, el fantasma se sentía más corpóreo que antes, se sentía más palpable. El uno encima del otro, acariciándose, quedaron los dos, sudorosos y respirando hondamente. Comenzaron a besarse lentamente, y cada beso animaba más y más sus cuerpos a empezar de nuevo. Terminaron de desvestirse con dulzura y se acurrucaron bajo las mantas, el uno encima de la otra. Buscó el fantasma su lugar entre las piernas de la chica, y una y otra vez intentó albergarse en la profundidad del cuerpo de la chica. El rocé de ambos cuerpos desprendía un calor inhumano, y el beso que mantenían desde el principio, que en realidad era una rápida sucesión de cortos y lentos besitos, y las caricias, evitaba que cayeran en la angustía de querer y no poder. Con cuidado esta vez el fantasma arremetió. Un jadeo, un gemido, un grito, todo a la vez resonó en la casa entera mientras en la habitación una fotografía, la de ambos, se mantenía por un buen rato, hasta que empezaron a moverse casi al compás, y los jadeos eran como un beso a distancia. Se mantenían cerca unos labios de otros, pero sin tocarse. Como en un juego de miradas, estaba viendo quien era el primero que perdía la compostura. Se acercaban cada vez más, sin tocarse, hasta que los labios del otro eran como miembros fantasma que sentían en los propios, mientras las manos recorrían los cuerpos y los cristales se empañaban y el sudor brotaba. Lanzaron lejos el edredón mientras no cesaban el movimiento, y ella se lanzó hacia arriba, hasta que se invirtieron los papeles y el fantasma observaba desde el colchón el gesto de placer de la chica. Fue notando como la tensión crecía, como notaba el cálido rincón de la joven cada vez más ajustado, mientras notaba como las piernas de la chica se apretaban más contra sus costados. Notó falto de tiempo las convulsiones de la chica, y él mismo sucumbió a las convulsiones, y ambos gimieron y la chica volvió a caer jadeante encima de él en un tiempo que se les hizo demasiado corto a pesar de la eternidad que encerraba. Quedaron plácidamente dormidos en esa postura, el fantasma a tiempo supo que si antes se notaba fantasma era por la resaca. En parte. La noche anterior fue una gran fiesta, y despertó en el sofá con un dolor de cabeza inhumano. El fantasma, a tiempo, supo que si antes se notó fantasma fue porque no sintió otro corazón latiendo en su pecho más que el suyo. Y sonrió...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-4742861481805419792?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/4742861481805419792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/desde-el-mas-alla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4742861481805419792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4742861481805419792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/desde-el-mas-alla.html' title='Desde el más allá...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-1033405225796967829</id><published>2010-02-15T04:44:00.000+01:00</published><updated>2010-02-15T04:44:17.687+01:00</updated><title type='text'>El día que perdí la razón...</title><content type='html'>Era una tarde calurosa de las que hacen hervir la sangre. Gracias a eso pude tenerte entre mis brazos. En el vagón de tren íbamos comprimidos como sardinas en lata, y a cada movimiento nos comprimíamos un poco más. En la penúltima parada dónde ambos nos bajábamos y yo hacía transbordo hacia la línea que me tenía que llevar hasta la otra punta de Madrid montaron aún más personas, y nuestros cuerpos yacían presionándose el uno al otro cada vez más. Ese contacto me estaba matando, pero hacía lo imposible para mantener la totalidad de mi concentración en la conversación que nos susurrábamos al oído, pues aprovechábamos la posición de nuestras cabezas para hablarnos con comodidad en voz bajita. Y en realidad, no podía concentrarme, porque tu respiración me empujaba a notar el calor que desprendías. En cierto modo, aquello no era una situación agradable. El vagón estaba acondicionado pero tanto cuerpo junto nos hacía sudar, y yo creo que sudaba el triple en proporción a todo el resto del vagón junto, porque la tensión que mantenía mi cuerpo era desproporcionada. El tren frenó bruscamente. Tus manos en torno a mi espalda se cerraron con suavidad pero con decisión, mientras yo me sujetaba al pasamanos con la izquierda y con la derecha te sujetaba. Nos miramos, y entonces nos pasamos la parada. Al llegar a la siguiente estación terminamos aquel primer beso y tirastes de mi mano hacia la salida. Dijistes que no estabamos lejos de tu casa, y me llevastes volando sobre las calles y llegamos a tu portal casi corriendo, empapados en sudor y agotados, con la ropa pegada al cuerpo y sin respiración. Abristes la puerta y me empujastes hacia adentro. El portal estaba frío. Tus labios eran cálidos. Me besastes de nuevo, y te besé, y nos tambaleamos besándonos hasta el ascensor. Encerrados en el pequeño habitáculo nos seguimos besando y acariciando, yo te agarraba de la cara y tu lanzaba tus manos hacia mi cuello y yo te agarraba de la cintura y tu me rodeabas con tus brazos sobre los hombros. Se abrió la puerta del ascensor y una señora muy modesta ella, con un perrito que llevaba un lazo en la cabeza, ridículo todo el cuadro completo, y nosotros mirando desde dentro con el pelo alborotado y las ropas revueltas, abrazados tu con una pierna rodeando mis caderas y yo agarrándote del culo. Dejó la puerta cerrarse y nos comenzamos a reir. Pulsastes el botón acercándote mucho, malvada tu, y no pude evitar lanzarte un beso fugaz. Me sonreistes con esos ojos preciosos que tenías y me acariciastes los labios con la punta del dedo. Cerrastes los ojos y muy despacio nos volvimos a besar de nuevo, acompasando nuestros besos con el suave tambaleo del ascensor. Llegamos a tu casa, abristes la puerta como buenamente pudistes, con mi perpetuo abrazo y mis besos en el cuello, retorciéndote de placer mientras la piel se te erizaba. Entramos y nos besamos mientras la puerta se cerraba, y volvimos a dar bandazos de camino a tu habitación. Nos íbamos desnudando de tal modo que al llegar a la cama ya estábamos completamente liberados de las cadenas de la tela, y pude admirarte tumbada toda desnuda, llamándome con los brazos para que me abandonase a las bondades de tu regazo. Me tumbé encima tuya y te estremecistes al notar mi erección sobre tu vientre, y sonreistes mientras nos besábamos y comenzastes a lamer mi cuello mientras yo buscaba a tientas la entrada, hasta que la punta se encontró con la humedad de tu entrepierna. Empujé y no entró y jadeastes con un leve deje de desesperación y lanzastes las manos, pero yo quité la mia de tu pecho y te mire. Volvimos a rozarnos, a acariciarnos con todo el cuerpo, sin parar de besarnos, mientras yo seguía buscando y tu seguías deseando, y a medida que la busqueda se prolongaba nuestro deseo aumenta exponencialmente de tal modo que casi no podíamos evitar destrozarnos. Por la ansiedad tu me arañastes la espalda y yo te mordí el cuello y entonces entró y nuestro gemido agónico se convirtió en placer. Comenzastes a dirigir mi ritmo con una mano apoyada en mis glúteos, mientras con la otra tejías una telaraña alrededor de mi cuello. Nos besábamos y yo te acariciaba el cuerpo entero como buenamente podía. Estábamos completamente enloquecidos, no paraban de saltar chispas del roce de nuestra piel. Notaba como el calor aumentaba. Nuestros jadeos, nuestros gemidos, incluso algún gritito ahogado, nos mantenía con la tensión por las nubes. Nos estábamos esforzando para prolongar aquello indefinidamente, mientras nos durasen las energías. Tus músculos se endurecían con el placer, y tenías la expresión agonizante pero feliz. Me mirabas y jadeabas y echabas la cabeza para atrás y entonces me mirabas otra vez. Esa sonrisa. Esa sonrisa. No pude evitarlo más. No pude contenerme. Notastes la fuerza de mi orgasmo momentos antes de producirse y me abrazastes con fuerza y me hundí en tus felicidad mientras explotaba sobre ti y tu comenzastes a jadear con fuerza mientras me notabas ablandarme y caer sobre ti. Quedamos exhaustos así por un rato, hasta que me tumbé a tu lado y mirándonos te quedastes dormida. No paraba de acariciarte el pelo, el brazo, las manos, la cara, el cuerpo entero, mientras plácidamente descansabas a mi lado. Hasta que te despertastes sin saber muy bien cómo te habías quedado dormida con mis labios besandote entre las piernas. Mirastes sorprendida y después arqueastes el cuerpo mientras notabas la electricidad en tu vientre, recorriendo tu columna. Lamí y besé las piernas y entre ellas y tu no parabas de jadear y me agarrastes del brazo muy fuerte mientras convulsionabas. Jadeabas y gemías y un grito se te escapó cuando la primera sacudida te arremetió, y el resto se produjeron entre la quietud de los jadeos. Seguí lamiendo, pero ahora con delicadeza, muy suavemente, mientras tu seguías jadeando a un ritmo cada vez más lento, hasta que te calmastes del todo y tirastes de mi cabeza hacia arriba. Nos besamos, yo con la cara aún cubierta de ti, y degustamos ambos tu sabor mientras nos deleitabamos con nuestros cuerpos de nuevo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-1033405225796967829?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/1033405225796967829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/el-dia-que-perdi-la-razon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1033405225796967829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1033405225796967829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/el-dia-que-perdi-la-razon.html' title='El día que perdí la razón...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-3892283988934395394</id><published>2010-02-14T23:37:00.000+01:00</published><updated>2010-02-14T23:37:45.826+01:00</updated><title type='text'>Piensa un título...</title><content type='html'>Quería desaparecerme. Joder, las cinco de la mañana de una noche más sin poder dormir y el panorama no pintaba nada bien. Ahí estaba yo con los ojos como platos y el alma agotada. Llevaba tres días con un dolor de cabeza perpetuo, estaba total y completamente fuera de mi, tenía los dedos mordisqueados y la voz ronca y una ojeras profundas y mala cara. Tras tres días sin dormir del todo no podía evitar las pequeñas cabezaditas aquí y allá y me dormía en el metro y en el autobús y apenas comía porque me quedaba dormido con la fiambrera a medio abrir en el regazo y mis compañeros se habían preocupado un día que me vieron dormido sobre la máquina de bebidas del área de descanso y estuvieron preguntándome y eso sólo hizo que mi dolor de cabeza se agudizara. Tras varias horas de mirar al techo después de otras tantas de dar vueltas desesperado bajo las mantas me levanto al servicio a lavarme la cara y despejarme un poco. De la habitación salgo sin dar la luz y a tientas busco el interruptor y consigo encender las dos bombillitas del armario con espejo que coloqué encima del lavabo. Son lo suficientemente potentes como para iluminar el cuarto de baño tenuemente, asi que el vater queda entre tinieblas y ni pienses por un momento entrar a la ducha si por la ventana no entra el sol. Porque hay un ventanuco en el baño que da de refilón al plato de ducha, si, y la suerte es que da a un patio interior, con lo cual cuando es de día la luz no es muy abundante quizás, pero puedo jabonar mi desagradable desnudez. Todo esto de no dormir hace que piense de este modo tan depresivo, pero supongo que a cada uno nos toca vivir momentos inciertos en nuestra vida, asi que tampoco lo pienso demasiado y no quiero nombrarlo en voz alta para no ser un llorica insoportable que no puede conciliar el sueño como es debido. Me miro al espejo, recuerdo un cráneo carcomido en medio del desierto con dos bulbosidades cuencas en cada ojo, dejo el agua correr un poco tras darle vueltas al pomo del grifo y luego vacío el cuenco previamente llenado de mis manos sobre mi cara. La heladez que siento me despeja las ideas, más que despejarme las ideas me annega completamente la mente con el frío que mis nervios le transmiten a mi cerebro. Al levantar la cabeza el espejo está vacío. Ni cara ni calavera, nada. Se refleja el lúgubre cuartito, pero no yo. Giro la cabeza para mirar la pared de detrás mía y al volverme hacia el espejo veo de nuevo mi cara empapada. Gotea agua pero por alguna extraña razón yo no noto ese incesante correr de las gotitas en torno a mi barbilla. Me acerco un poco al espejo intentando descubrir el truco y de la superficie del cristal una mano sale y me agarra del cuello de la camiseta y me arrastra hacia dentro. Cuando mi cabeza, para mi sorpresa, en vez de destrozar el espejo lo atraviesa, una voz me susurra unas palabras al oído y entonces me suelto y consigo atraer mi cabeza hacia la posición inicial. Estoy de nuevo fuera del espejo, sentado en el suelo, pues de la impresión y de mi brusca salida me caí de espaldas. Tanteando a mi alrededor consigo ponerme de pie, aterrorizado como estoy me acerco al espejo de nuevo guardando las distancias y me veo la expresión de pálido terror. Mis manos avanzan temerosas por la porcelana húmeda de lavamanos y ascienden por el armario hasta el espejo. Tantean la fria solidez de la superficie donde la imagen especular de mi cara reposa, poco a poco me acerco para observar mejor y entonces de nuevo la mano escapa del otro lado del espejo, me agarra y tira con mayor violencia. Mi cabeza choca, mi piel se corta a medida que el cristal se parte. La zona donde mi cráneo chocó es un gran cráter del que caen lágrimas que cortan mis manos y laceran mis brazos y sangrante vuelvo a arrojarme hacia atrás y golpeo mi cabeza contra el toallero y por fin consigo dormirme inconsciente. Al despertar la luz del sol ya se filtra por mi ventana. El cristal está en perfecto estado y por mis brazos no corre la sangre ni se marcan las heridas. Aquel incidente fue creado por mi pérfida imaginación desbocada por las horas de descanso perdidas. Al levantarme del suelo me dirijo hacia mi cuarto. Cuando estoy a punto de salir del baño resbalo con un poco de sangre, aún fresca, que reposa junto al lavabo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-3892283988934395394?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/3892283988934395394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/piensa-un-titulo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3892283988934395394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/3892283988934395394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/piensa-un-titulo.html' title='Piensa un título...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2400850703295233331</id><published>2010-02-11T01:42:00.000+01:00</published><updated>2010-02-11T01:42:09.683+01:00</updated><title type='text'>Extraños...</title><content type='html'>Tu estás enfrente de mi y no me miras.&lt;br /&gt;Tu estás enfrente de mi y no me miras. &lt;br /&gt;Inmóvil observo tu forma de respirar y me conmueve.&lt;br /&gt;Inmóvil observo tu forma de respirar y me conmueve.&lt;br /&gt;Pienso en tus labios y en la belleza de tu mirada y me siento mejor.&lt;br /&gt;Pienso en tus labios y en la belleza de tu mirada y me siento mejor. &lt;br /&gt;Te he conocido hoy.&lt;br /&gt;Te he conocido hoy.&lt;br /&gt;En un trayecto muy corto que recorro a diario una pregunta salta entre mis neuronas.&lt;br /&gt;En un trayecto muy corto que recorro a diario una pregunta salta entre mis neuronas.&lt;br /&gt;Te volveré a ver??&lt;br /&gt;Te volveré a ver??&lt;br /&gt;Dime que esto es sólo un buen sueño y asi no tendré que afrontar la pesadilla no encontrarte mañana.&lt;br /&gt;Dime que esto es sólo un buen sueño y asi no tendré que afronta la pesadilla de no encontrarte mañana.&lt;br /&gt;Por favor, alarga tu mano.&lt;br /&gt;Por favor, alarga tu mano.&lt;br /&gt;Te lo ruego, líbrame del anhelo de quererte y no tenerte sin siquiera conocerte.&lt;br /&gt;Te lo ruego, líbrame del anhelo de quereret y no tenerte sin siquiera conocerte.&lt;br /&gt;Mi parada.&lt;br /&gt;Me tengo que ir.&lt;br /&gt;Maldita sea, no te vayas. Quédate sentada delante mío un poco más, hasta que el tren pare, y sabré que quieres que te conozca.&lt;br /&gt;Ven conmigo, levántate y acércate a mi y deja que finja caer sobre tu pecho y asi pueda oir tu voz.&lt;br /&gt;Me tengo que ir, pero te volveré a ver.&lt;br /&gt;Me tengo que ir, pero te volveré a ver?&lt;br /&gt;Un escalofrío me recorré la piel sólo de pensar que te voy a perder, no pienso ceder!!&lt;br /&gt;Un sudor frío gotea por mi espalda sólo por imaginar que no te voy a tener, no pienso retroceder.&lt;br /&gt;Quiero besar tus labios.&lt;br /&gt;Quiero acariciar tu cuello.&lt;br /&gt;Quiero sentir tu anhelo.&lt;br /&gt;Quiero lamerte entero.&lt;br /&gt;Quiero que grites mi nombre y me agarres del pelo y sentir el calor de tu cuerpo junto a mi cuando me desvelo.&lt;br /&gt;Quiero que jadees al sentirte dentro de mi y que sonrías y me abraces y me digas "te quiero" cuando te diga "te quiero".&lt;br /&gt;Pero apenas te conozco como para quererte todo eso, sólo eres una más en un mundo más de un extraño universo.&lt;br /&gt;Pero apenas te conozco como para querer todo eso, sólo eres uno más en un mundo más de un extraño universo.&lt;br /&gt;Asi que yo me voy a trabajar, y espero encontrarte un día que tenga algo más de tiempo.&lt;br /&gt;Asi que yo me voy a trabajar, y espero encontrarte cuando deje de pensar que no te merezco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2400850703295233331?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2400850703295233331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/extranos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2400850703295233331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2400850703295233331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/extranos.html' title='Extraños...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-894265527292462948</id><published>2010-02-04T15:57:00.000+01:00</published><updated>2010-02-04T15:57:38.674+01:00</updated><title type='text'>Amor...</title><content type='html'>Te llevaba observando toda la noche, y no sabía muy bien como acercarme a ti. Mi cuerpo temblaba por el esfuerzo de contenerse para lanzar un pie delante del otro en tu dirección, y en mi cabeza hervían las miles de ideas. En aquella sala oscura, llena de ruido y de gente, a través de todos sólo podía verte a ti. Y sólo estabas a un puñado de pasos de mi, no más. Ansiaba tu cuerpo, muchas veces me sorprendí lanzando la cabeza en tu dirección y en el último minuto tuve que disimular para que no te percataras de mi presencia, de mi obsesión. "Hola, ¿qué tal?" era un inicio flojo, nunca se me dieron bien las palabras en realidad. Al menos pensarlas. Mis amigos me gritaban al oído lo que no quería oírles, lo que no podía oírles, porque todos mis sentidos se centraban en ti. Intentaba grabar en mis retinas las formas de tu aroma para adivinar la fragancia de tu piel. Observaba cada minúsculo detalle de tus movimientos. Mientras bailabas veía como tus músculos se tensaban, como tu cuerpo seducía al viento marcándole las formas de flotar por la sala. Muchos se acercaron y te tocaron, y eso me hacía empequeñecer y mi cara se volvía pálida y mis fuerzas me abandonaban, pero uno tras otro los fuistes rechazando sin abrir los ojos. Eras increíble, eras especial, eras todo lo que deseaba, deseé y podría desear. Necesitaba acercarme, estaba empezando a enloquecer, mi cuerpo se agitaba por dentro y notaba como poco a poco perdía la poca cordura que te tenía. Me metí una mano en el bolsillo y me acerqué a ti muy despacio, sin que se notase que avanzaba a trompicones por el camino que me había marcado el destino hasta llegar a ti. Me acerqué muy despacio y tus ojos me saludaron con un "hola" al abrirse. O eso me pareció. Pegué nuestros cuerpos y bailamos acompasando el son de la música a nuestro lento deambular. Acomodastes tu cabeza en mi hombro y yo acomodé el cuchillo en tu estómago. Al notar la punzada de dolor separastes lentamente tu cuerpo del mío, mirastes tus tripas desparramándose por el suelo y buscastes una explicación en mis maníacos ojos. Mi desquiciada sonrisa te enterró más aún en duda, y yo guardé el cuchillo en tu pecho, muy adentro, y te abracé. Era todo lo que deseaba, mi vida. Tenerte así era todo lo que podría hacerme feliz. Aunque quizás tu no lo entendieras mi amor, el amor que te tenía era más puro que el de muchos otros hombres que sólo querrían jadear junto a ti. Yo deseaba liberarte de ese cuerpo enfermizo y repugnante y volar junto a ti por siempre jamás, y dejar que nuestras cáscaras vacías flotasen en la eternidad. Por eso mi sangre salpicó toda la pista, y antes de que nadie se diera cuenta ambos yacíamos tumbados el uno sobre el otro en medio de la pista, con nuestra sangre bañándonos los cuerpos y las entrañas acomodándonos en el suelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-894265527292462948?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/894265527292462948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/amor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/894265527292462948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/894265527292462948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/amor.html' title='Amor...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2660124967123481966</id><published>2010-02-04T03:28:00.000+01:00</published><updated>2010-02-04T03:28:55.027+01:00</updated><title type='text'>Para empezar...</title><content type='html'>...no sé por dónde empezar. Me apetece escribir, y creo que esto va a ser más palabrería barata. Pero me apetece escribir. La verdad es que ahora divago en mi cabeza sobre miles de cosas. No tantas, tienes razón. Unas poquitas cosas. Hace mucho que no escribo un relato fantástico, pero ahora no estoy para hacerme el novelista. Hace mucho que no saco los juguetes del cajón, ni salto encima de la cama. Podría levantarme y hacerlo, no creas que no, pero el médico me ha recomendado reposo total. Según él padezco de transtornos psico-agresivos de la personalidad. No me vuelvo un psicópata hiper violento sediento de visceras. Mis transtornos son provocados por gran cantidad de estímulo. Soy un epiléptico, pero mis convulsiones son psíquicas. Empiezo a oir, a ver, a sentir incluso, de forma exagerada. Demasiado. Y eso se transforma en alucinaciones. Puedo estar viendo la televisión y entonces mi cuerpo se desdobla, y se desdobla de nuevo, y se repliega, y se repliega de nuevo, muchas veces, y todas esas veces mis otras personalidades mantienen un contacto activo conmigo. No se dedican a hablar entre ellas, o a sentarse, no estan. Cada una de ellas puede multiplicarse por mil en un abrir y cerrar de ojos, y con todas ellas mantengo un contacto, una interacción, hablamos, comemos, reímos o lloramos, incluso he mantenido relaciones sexuales con algunas de ellas. Todas son distintas, no son infinitos "yos", son infinitos seres, todos distintos los unos a los otros. Y aunque mantengo un estado de "realidad" con todos ellos, mi cabeza es como si vibrase con violencia. Todos estan moviendose y aparecen y desaparecen y tan pronto hablo con uno que ya no está a la vez que veo la televisión o paseo con otros dos, todos distintos, sin ningún punto en común. He llegado a un máximo de vientitrés al mismo tiempo. Supondrás, y bien supuesto, que tamaño esfuerzo mental me deja agotado. Un dolor de cabeza se ha instalado y no quiere abandonarme por nada del mundo. Apenas duermo, y salir a la calle es un suplicio. Cualquier forma de interacción social está marcado por mi condición. Porque puedo estar comprando el pan en la panadería, o en el sofá totalmente catatónico. Me asaltan las visiones de forma repentina. No hay unas pautas que me hagan preveer las crisis. No se me queda la boca seca. No se me entumecen los miembros. Nada físico. Mis relaciones sociales se han establecido en el mínimo, y no estoy seguro de si he vuelto a comer alguna vez, aunque el peso se mantiene más o menos estable. Para todas mis alucionaciones hay un trasfondo, una historia que las sostiene como si de algo posible se tratase, lo cual me hace más difícil el distinguirlas. Mi realidad es un estado perpetuo de desconfianza. También, para colmo de males, mi aspecto cambia. Hubo días que llamé no sé si en la realidad o no aterrado a todos mis familiares más cercanos, a todo el mundo. Estaba consumido, mi aspecto era amarillo como la cera y arrugado, desnutrido y con los ojos hinchados e incansdencentes sombreados por unas grandes ojeras. La piel seca, el pelo lacio y raído. Y cambio, soy un atractivo yo, musculoso aunque no mucho, lo suficiente. Y soy un gordo sudoroso y grasiento, o una mujer de mediana edad con las tetas recien operadas. Sabeis lo que es vivir en un constante limbo. Yo no sé si soy mujer u hombre, niño o niña, si yo hablo con los demás o soy los demás, si tengo vida o no. Incluso mi diagnóstico podría ser falso. Podría estar en coma, o que todo fuera el sueño de un gordo melenudo que hundió un puente. Podría no tener brazos, y esto nunca ha sido escrito. Podría no haber amado, ni haber llorado por la pérdida de un ser querido, ni haber sentido el olor de la hierba y la dulzura del amanecer. O podría estar mintiendo. Podría fingir todo esto y escribirlo, que la mentira fuese verdad rocambolesca y la verdad mentira encubierta. Ojalá fuera mentira, o verdad, o ambas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2660124967123481966?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2660124967123481966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/para-empezar.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2660124967123481966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2660124967123481966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/para-empezar.html' title='Para empezar...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2111100462755804699</id><published>2010-02-03T10:11:00.002+01:00</published><updated>2010-02-03T10:12:23.702+01:00</updated><title type='text'>Mi primera entrada copiada, que emoción!!</title><content type='html'>&lt;b&gt;Poema de Vinicious de Moraes:&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se necesita un amigo.&lt;br /&gt;No es necesario que sea hombre,&lt;br /&gt;basta que sea humano,&lt;br /&gt;basta que tenga sentimientos,&lt;br /&gt;basta que tenga corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se necesita que sepa hablar y callar,&lt;br /&gt;sobre todo que sepa escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene que gustar de la poesía,&lt;br /&gt;de la madrugada, de los pájaros, del Sol,&lt;br /&gt;de la Luna, del canto, de los vientos&lt;br /&gt;y de las canciones de la brisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe tener amor, un gran amor por alguien,&lt;br /&gt;o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.&lt;br /&gt;Debe amar al prójimo y respetar el dolor que&lt;br /&gt;los peregrinos llevan consigo.&lt;br /&gt;ebe guardar el secreto sin sacrificio.&lt;br /&gt;Debe hablar siempre de frente y&lt;br /&gt;no traicionar con mentiras o deslealtades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.&lt;br /&gt;No es necesario que sea de primera mano,&lt;br /&gt;ni es imprescindible que sea de segunda mano.&lt;br /&gt;Puede haber sido engañado,&lt;br /&gt;pues todos los amigos son engañados.&lt;br /&gt;No es necesario que sea puro,&lt;br /&gt;ni que sea totalmente impuro,&lt;br /&gt;pero no debe ser vulgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe tener un ideal, y miedo de perderlo,&lt;br /&gt;y en caso de no ser así,&lt;br /&gt;debe sentir el gran vacío que esto deja.&lt;br /&gt;Tiene que tener resonancias humanas,&lt;br /&gt;su principal objetivo debe ser el del amigo.&lt;br /&gt;Debe sentir pena por las personas tristes&lt;br /&gt;y comprender el inmenso vacío de los solitarios.&lt;br /&gt;Se busca un amigo para gustar&lt;br /&gt;de los mismos gustos,&lt;br /&gt;que se conmueva cuando es tratado de amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que sepa conversar de cosas simples,&lt;br /&gt;de lloviznas y de grandes lluvias y&lt;br /&gt;de los recuerdos de la infancia.&lt;br /&gt;Se precisa un amigo para no enloquecer,&lt;br /&gt;para contar lo que se vio de bello y&lt;br /&gt;de triste durante el día, de los anhelos&lt;br /&gt;y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe gustar de las calles desiertas,&lt;br /&gt;de los charcos de agua y los caminos mojados,&lt;br /&gt;del borde de la calle, del bosque después de la lluvia,&lt;br /&gt;de acostarse en el pasto.&lt;br /&gt;Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,&lt;br /&gt;no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se necesita un amigo para dejar de llorar.&lt;br /&gt;Para no vivir de cara al pasado,&lt;br /&gt;en busca de memorias perdidas.&lt;br /&gt;Que nos palmee los hombros,&lt;br /&gt;sonriendo o llorando,&lt;br /&gt;pero que nos llame amigo,&lt;br /&gt;para tener la conciencia de que aún estamos vivos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%20http://soniaunleashed.blogspot.com/"&gt;Encontrado aquí:&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2111100462755804699?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2111100462755804699/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/mi-primera-entrada-copiada-que-emocion.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2111100462755804699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2111100462755804699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/mi-primera-entrada-copiada-que-emocion.html' title='Mi primera entrada copiada, que emoción!!'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-820422251975825288</id><published>2010-02-03T10:00:00.000+01:00</published><updated>2010-02-03T10:00:06.950+01:00</updated><title type='text'>...que te miento escondido entre consonantes.</title><content type='html'>Por más que uno quiera, que patalee y se niegue, hay niños que nunca destacan del todo. Nunca muestran todo el potencial del que son capaces. Algunos por pereza, otros por miedo, no terminan de arrancar y siempre van a medio gas con tal de ir tirando. Yo, por mi parte, esta mañana caminaba. Al fondo un tractor se erguía entre el marrón y el azul, y marcaba a su paso un tono más oscuro mientras horadaba la tierra. A mi alrededor todo eran voces y conversaciones y el rumor de los puestos siendo montados y palpitando de excitación ante el día de mercado que les planeaba un poco más adelante. Las gentes se movían entre los que compraban&amp;nbsp; y los que servían y la división se difuminaba mientras las gentes hablaban y vendían y pagaban. Yo caminaba. Sonaba algo antiguo en mis oídos, y el brazo me dolía un poquito, no demasiado, pero me dolía. Me ha salido un hematoma porque no he apretado lo suficiente el algodón, asi que supongo que hoy todo el día al flexionar la derecha sentiré un poquito más mi codo, su parte interna. Como también siento un poquito más mi tronco, la parte interna. Una de las cosas en las que he destacado en mi vida ha sido en deprimirme y adelgazar en dos meses entre diez y quince quilos. Siempre me han dicho que soy un buen chico, quizás sea verdad. Aunque me sienta despiadado, laxo. Es simple, me siento a observar los comportamientos a mi alrededor e intuyo por donde van los tiros. Otra cosa en la que destaco, como norma general se me da bien intuir trayectorias. Y me repugno, porque a veces conozco las causas y los efectos y no hago nada. "No es mi problema", me digo, aunque sé que puede haber gente que sufra. He pecado muchas veces por inacción. Me espera un círculo del infierno a mi también. Uno en las profundidades, donde me queme por siempre. Pero eso en mi interior. En la realidad mi sitio en el infierno es la entrada. Te distes la vuelta y te marchastes y yo caminé en la dirección equivocada. El cielo está tan lleno de nubes y el sol brilla en lo alto filtrando a través de mi persiana rayos del sol que bañan mi cama pero por más que intente evitarlo una sensación me araña los adentros perpetuandome como el gran "no-destacador" que siempre fuí, soy y seré. Los que juegan y no arriesgan pierden. Los que viven oprimidos bajo una tiranía la merecen. En las cadenas que me sujetan al miedo están grabadas todas las palabras que con mis dientes pude escribir. Sabría lo que dicen si pudiera leer, pero está tan oscuro el terror que creo que ni quiero. Sólo espero destacar antes de tiempo, y que brille el doble para que muera en menos, porque nada es para siempre y el resto es todo lo demás y sólo hay un pensamiento verdadero: me asustan tus labios, me asustan tus manos, me asusta tu pelo. Me asusta tu rostro, me asusta tu cuerpo, que me asuste es lo de menos. También destaco en buenas palabras, también destaco en ser un gominola, en lo único que quiero destacar es en...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-820422251975825288?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/820422251975825288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/que-te-miento-escondido-entre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/820422251975825288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/820422251975825288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/02/que-te-miento-escondido-entre.html' title='...que te miento escondido entre consonantes.'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-8641120096052198607</id><published>2010-01-27T23:00:00.000+01:00</published><updated>2010-01-27T23:00:15.628+01:00</updated><title type='text'>Confesión...</title><content type='html'>Sabes, escribo por impulsos. Casi nunca analizo del todo lo que estoy escribiendo. Quiero decir, la idea la tengo en la cabeza, pero las formas no. El cómo quiero o debería escribirlo lo voy solventando a medida que lo voy escribiendo. Por eso muchas veces acumulo basurilla por ahí. Tengo, ahora mismo, después de retocar en estos días un par de cosillas, un borrador que supongo que nunca publicaré porque da demasiada información acerca de demasiadas cosas que no deberían ser escritas, y menos de forma impersonal. Pero no me atrevía a dar nombres, asi que queda condenada al limbo de las entradas de blogger. En mi cuarto tengo ya como siete u ocho folios escritos hasta los bordes, llenos de cosas que querría decir a mucha gente, pero no me atrevo, y aún así necesito sacarlas de mi interior. No sé si sabes, o sabeis por si me lee más de una persona, lo que eso significa. Aunque supongo que si, porque si sois las personas, o eres la persona, que creo que me lee de vez en cuando, supongo que sabrás o sabreis lo que se siente. Total, que aquí me tienes, voy a volver a hablarte sólo a ti, que me lees ahora, y a dejar al resto de la gente al margen, divagando como casi siempre, para variar un poquito, acerca de lo que debió y no debió haber sido. De lo que me gustaría hacer. Hablando, en el fondo, de la persona que me ha despertado más relatos de los que me gustaría admitir, y por la que muchas (demasiadas) entradas en este blog han sido creadas. No se, en realidad, si esas entradas las creastes tú o lo que creo que eres tú, por eso como que estoy algo miedica en ese aspecto. Si, he de reconocértelo, estoy acojonado. En realidad esto me ha pasado muchas veces antes, y si, he actuado igual de estúpido e infantil, y si, soy un payaso y un gilipoyas, y si, nunca sabrás quién o qué eres para mí. O quizás si. Pero la vida es demasiado complicada y no me malinterpretes, me gustaría gritar, gritarlo, y me gustaría hacer muchas cosas, pero a veces hay que..."ser un poquito menos gilipoyas y un poquito más racional". Qué gran frase, aunque me dijeron que no lo era. Lo siguiente que me apetecía decir lo voy a omitir, no quiero ser demasiado obvio. Tampoco quiero que nadie sufra ni se sienta mal, ni que me mientan nunca más. Si, seas quien seas, me preguntas, seas o no&amp;nbsp; te diré que no eras tú por quien iba dirigida esto. Muchos errores a lo largo de una vida tan corta han sido cometidos, tengo que empezar a actuar más o menos con la cabeza. Además, en realidad no me caes bien, y me disgusta mucho tu pelo, tu cara, tus manos, tu cuerpo, tu forma de hablar y tu tono de voz y tu manera de andar y de vestir y tus gustos musicales y los libros y las películas que lees y ves. Y tienes un gusto pésimo para las series. Tampoco yo es que tenga mucha más calidad, pero yo soy yo, y no tengo que adorarme frente al altar. Perdóname.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-8641120096052198607?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/8641120096052198607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/confesion.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8641120096052198607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8641120096052198607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/confesion.html' title='Confesión...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-7833651355997613740</id><published>2010-01-27T00:34:00.000+01:00</published><updated>2010-01-27T00:34:34.917+01:00</updated><title type='text'>Sueño...</title><content type='html'>"Vaya, no se muy bien cómo pero justo estaba pensando en ti" fue lo único que se me pasó por la cabeza al verte golpeando en mi ventana. Tampoco era algo improbable, vivía en un bajo. No era como si viviese en un noveno interior, pero aún así justo cuando estaba recordando(te). El don de la ubicuidad, creo que se le llama a eso. Abrí mi ventana y caístes encima mí y los dos acabamos en el suelo, y yo no sabía muy bien el motivo de que ahora sólo notase el calor de tu cuerpo y tu respiración y me estaba empezando a perder. A través de la ropa notaba tu pecho, agitado, respirando con nerviosismo, mientras tus manos acariciaban mi cuerpo sin querer mientras tratabas de incorporarte. Te apoyastes y separastes tu cabeza de la mía lo justo para mirarme y había un brillo en tus ojos. Sonreistes y entonces muy despacio fuistes juntando tus labios a los míos en la oscuridad de mi habitación. Con los ojos como platos por la sorpresa noté tu sabor, tu boca acariciando la mía, tu lengua jugueteando con mis labios, y te acaricié el pelo mientras mis párpados se abandonaban al placer de ti. De tu cuerpo, tu pelo, tus labios, tu manos, tu piel, tu alma, de todo lo que era tuyo y me tocaba y se dejaba tocar. Mis manos recorrieron tu espalda acompañadas de unos cuantos escalofrios mientras con tus dedos acariciabas mi cara y hacias lo que querias con mi cabeza y volteabas mis ideas y yo te volteé a ti y comencé a besarte como si mi besarte fuera la única cosa que me mantenía con vida y la intensidad fue subiendo hasta que mi mano, pícara y atrevida, se metió por debajo de tu camiseta y sintió la piel que protegía el calor de tu cada vez más caliente cuerpo. Estábamos jadeando como si estuviéramos agotados pero no consentíamos terminar y seguíamos besándonos sin cesar. En un descanso me dijistes todo lo que querías decirme, y yo te dije todo lo que supe decirte y algunas cosas a las que les inventé palabras sólo para ti, sólo tuyas. Tus ojos seguían brillando y sonreís y tu hermoso pelo agitado y tus preciosas mejillas sonrojadas y tu cálido cuerpo me invitaron a acariciarte y besarte y lamerte, y te desvestí muy despacio, disfrutando de cada una de las sensaciones que despertabas en mi. Mis dedos se posaron muy cerca de la cintura de tu pantalón, directos en tu piel, y comenzaron a subir arrastrando la camiseta mientras acariciaban tu estómago, tu ombligo, tus pechos, mientras me los mostraban muy despacio, mientras te saborean y se deleitan. Miro atento el movimiento de mis manos por tu cuerpo caundo tu me sujetas la cara, una mano acariciando mi mejilla y la otra en mi barbilla, levantando mi rostro a la altura de tus besos, y comenzamos de nuevo a besarnos, pero ahora con ternura y complicidad. Alcanzo tu sujetador y das un pequeño respingo al notar como peleo por introducirme bajo él, por posarme en tu corazón y acomodarme en tu pecho. La luz que de la noche que entraba por la ventana iluminaba con suavidad tus formas que hervían de sensualidad. Me quitastes la camiseta y comenzastes a besarme el hombro, el cuello, mordías y lamías, acariciabas mi espalda y me abrazastes fuerte mientras a tientas buscabas mis labios de nuevo. Te levanté la camiseta, necesitaba sentirme piel contra piel en ese instante contigo, necesitaba notar tu calor directamente en mi cuerpo. Levantastes los brazos indicándome que te quitara la camiseta y obedecí y comencé a besarte mientras bajaba por tu cuerpo. Tu cuello, tus hombros, tus brazos, tus muñecas, tus manos, tus dedos, tu pecho, tu estómago, tu cintura, tu cadera, tu vientre. Sin hacer muy evidente mi jugada te quitaba los pantalones mientras no dejaba de besarte, enloquecido. Te besé por encima de la ropa interior por encima de la entrepierna, no mucho por encima, y seguí besando al mismo ritmo de antes, muy despacito, tus piernas, tus muslos. Acariciaba todo lo que podía alcanzar con mis manos de tu cuerpo, seguía besándote, ahora sacaba de cuando en cuando la puntita de mi lengua y recorría pequeños tramos de la piel de la parte interna de tus muslos y luego besaba el camino que había trazado mi lengua. Te comencé a besar por encima de la ropa interior tras un rato torturandote, besándo cada parte de tu rincones, hasta el más oculto de ellos. Deseaba beberte, comerte, devorarte, saborearte, destrozarte y admirarte. Quité la barrera de algodón que me separaba del placer y comencé a lamerte, a besarte, a morder y deleitarme con todos y cada uno de los sabores que me habías guardado. Jadeabas y me acariciabas la cabeza y te acariciabas con mi mano bajo la tuya el cuerpo y me agarrabas fuerte cuando te acometía vilmente con un placer tan intenso que mordías tus labios para no gritar, y no parabas de gemir y jadear mientras yo no paraba de saciar mis más bajos y primarios instintos. Tu carne, lejos de saciarme, abría más mi apetito. Con la mente nublada por el deseo escalé hasta tu rostro de ojos cerrados y mientras te relamías me recogistes en un beso y acogistes todo el amor que quería darte y hacerte. Quité tu sujetador mientras me arrancabas los pantalones y los calzoncillos, y empujastes mi cuerpo hacia tu interior y sólo pude dejar escapar un gemido de placer al notarme prisionero de tu calor. Seguimos haciendo el amor por largo rato, sin parar de besarnos y acariciarnos. Te besaba y te acariciaba con mis manos y notaba tus pezones duros contra mi, notaba como me apretabas contra tu cuerpo y el calor que desprendíamos. Notaba el sabor de tu sudor, que comenzaba a brotarnos, mezcla de dulce y salado, y era feliz por completo mientras una marea de sensaciones me agitaban el alma que se golpeaba contra las barreras de mi cuerpo, presa de la ansiedad de querer salir y disfrutarte ella también. Nos miramos y no pudiste evitarlo, y el orgamos te sorprendió mientras mi mano acariciaba tu cuello y tus labios y me hicistes caer en la emboscada del placer y me derramé sobre tu vientre y exhaustos quedamos los dos, tendidos el uno encima del otro, regalándonos pequeños besos, las sobras de la intensidad de un momento antes y el resto del amor que nos teníamos creciéndonos en el pecho. Cuando desperté tu cuerpo seguía junto a mí, de espaldas. Mi brazo rodeaba tu cintura y tu mano se aferraba a él. Te besé en el cuello y me acurruqué contra ti mientras te movías y murmurabas, arropado por el aroma de tu cuerpo. Me quedé dormido saboreando tu dulzura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-7833651355997613740?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/7833651355997613740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/sueno.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7833651355997613740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/7833651355997613740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/sueno.html' title='Sueño...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-5567433959714226971</id><published>2010-01-21T23:35:00.000+01:00</published><updated>2010-01-21T23:35:50.178+01:00</updated><title type='text'>Caminata...</title><content type='html'>Una vez iba paseando tranquilo por el camino trás mi casa. No llevaba mucha prisa, ni mucha atención, pero si mucho frío. Yo, de noche, en invierno, la nariz helada y el camino oscuro, pues es un camino entre montes como aquél que dice. Los auriculares bien colocados y la música alta, algo de jazz. Caminaba un poco sin rumbo, la verdad. Miraba al suelo y al cielo, alternando, al horizonte hacia el pueblo de al lado o a las vías cuando pasaba algún tren. Los trenes son fáciles de oir cuando van a pasar porque es como un sonido que se oye a través del cuerpo, como una especie de vibración. Las luces de las ventanillas, anaranjadas y débiles, y el tren a toda velocidad, es una visión cuanto menos extraña, pero me gusta. Me resulta envolvente. Siempre que le veo pasar me acuerdo de cuando era pequeño, en el colegio de monjas. Salíamos al patio y jugabamos a la pelota o a carreras de neumáticos o a cualquier cosa, pero siempre que pasaba un avión o un helicóptero todo el patio se volvía al unísono hacia él, y le despedíamos con la manita. "Adiós, avión", "adiós, helicóptero", y agitabamos la manita de un lado a otro y sonreíamos como bobos y nos sentíamos felices despidiéndonos. Es un recuerdo que siempre me hace feliz. La niñez fue un gran tiempo. De todas formas, creo que en realidad todo lo pasado fue mejor, como dicen los sabios. Si pienso en lo que es ahora mi vida la verdad es que no me va tan mal. A ver, si, he perdido cosas, he ganado responsabilidades, problemas, socialización extravagante donde unas normas que no termino de entender rigen mis acciones, vale. Pero creo que también, a pesar de momentos de tristeza, he sido muy feliz. A veces mientras camino mis pensamientos van de lado a lado, al ritmo de la música. Me he imaginado mis procesos mentales como una gran bola de hilos. De vez en cuando algún hilo se suelta y vuela alrededor de la bola de hilos y entonces me deja la cabeza loca y hasta que no lo devuelvo a la bola de hilo no puedo descansar. Pero la mayor parte del tiempo no lo consigo del todo, y por eso la bola está rodeada de una gran cantidad de hilos sueltos que salen de ella y flotan lánguidos. Alrededor de la bola siempre hay hilos enteros que flotan buscando algun resquicio por donde colarse y con comodidad reposar. Nah, soy mucho más simple que eso, no creas. Mis dedos dentro de los bolsillos empiezan a doler. Tengo frío. La nariz me gotea un poquito, y cada vez que saco las manos de los bolsillos para sonárme con un pañuelo se me enfrían un poco más. Llevo el cuello comprimido, arrebujada la cara entre la bufanda y el cuello del abrigo. Mis orejas resplandecen de rojo. No las veo, pero las supongo. Creo que está siendo hora de volver a casa. No puedo quitarme de la cabeza las ideas. Si paseo para despejarme pero lo único que consigo es una neumonía no es buena cosa, creo yo. Tropiezo y estoy a punto de caer, y noto algo punzante en el cuello. Me llevo la mano y la poso sobre una melena morena que cae en bucles sobre mi hombro y mi pecho, por mi lado izquierdo. Empiezo a flaquear mientras unos brazos me rodean el cuello y unas piernas se abrazan a mi cintura, y caigo al suelo al tiempo que un líquido caliente cae por mi cuello y se me congela en torno al hombro y empieza a hacer un charco bajo mi. El dolor me abandona, y las piernas y los brazos. Tembloroso, exhausto, apoyé las manos en el suelo y con mucho esfuerzo y el sabor de la tierra en la boca conseguí levantarme. Dando tumbos me puse en camino. Mi vista estaba nublada, apenas podía ver a más un par de palmos de mi. No sabía muy bien que había pasado, la verdad, pero no me lo preguntaba tampoco, mi cabeza estaba desconectada y me permitía lo mínimo.&lt;br /&gt;Unos ojos azabache me sorprendieron tan de súbito que casi me caí, dobladas las rodillas de la impresión, al suelo. Apenas podía verle la cara, pero tenía una melena morena que le caía en bucles un poco más abajo de los pechos y una formas de jovencita mata-hombres. Mi boca abierta de par en par sirven de mejor ejemplo que mis palabras para lo que era. Levantó la vista hacia mí y al contacto de nuestros ojos un escalofrío me recorrió el cuerpo y se me puso la piel de gallina. El calor me invadió, floreciendo en torno al pecho. Ella alargó la mano para acariciar las flores y entonces desapareció tan rápido que mis ojos conservaron su silueta mucho tiempo después de que ella se hubiese ido de allí. Volví a mi casa, no sin esfuerzo, pálido y tembloroso, con la ropa y el cuello manchados de barro. Caí en la cama y me dormí, después de haberme desvestido, mientras por la ventana me parecía ver aquellos ojos oculto tras aquel pelo, y en un sueño intranquilo soñé que aquella vampiresa me sorbía no sólo la sangre sino también el alma y eramos el uno con el otro por siempre. Nunca más volví a verla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-5567433959714226971?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/5567433959714226971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/caminata.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5567433959714226971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5567433959714226971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/caminata.html' title='Caminata...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-4567527381989684386</id><published>2010-01-20T02:31:00.000+01:00</published><updated>2010-01-20T02:31:59.083+01:00</updated><title type='text'>"la sangre sobre la nieve es más roja"</title><content type='html'>Frente a frente, no podían esquivarse. Era inminente, nada podía detener lo que había comenzado tiempo atrás, ni siquiera ellos mismos. Los miembros rígidos, los músculos en tensión, todo presagiaba una tempestad de proporciones descomunales. Las olas se cernía en torno a ellos, ennegrecido el cielo y deslumbradas las vistas por los truenos de la ira que resonaban muy profundo dentro de ambos. Sus miradas no podían desconectarse por ningún motivo. Las mandíbulas apretadas y los puños cerrados, las rodillas flexionadas y el semblante serio. La furia incontenible apenas contenida. La rabia inaguantable apenas soportada. Dos bandos, cada uno a un lado, ahora enfrentados una vez reencontrados. El uno miraba al otro y el otro miraba al uno, y ambos, devastados por dentro, sentían que después de aquello nada importaría. Las lágrimas brotaron bajo los párpados y el gesto de sorpresa siguiente se escabulló entre las grietas del rostro que marcaban las arrugas. El viento azotaba sus ropas y embestía sus tímpanos, y todo lo que alcanzaban a oír era un rumor sordo, como una cabalgata. Los cuatro iban a su encuentro, pero les daba igual. La tierra temblaba y se agitaba y se quebraba bajo sus pies. Nacían y morían multitud de organismos. Los árboles germinaban, se hacían inmensos, florecían, comenzaban a pudrirse sus ramas y se convertían en cenizas. El tiempo se había detenido para ellos dos, que no separaban sus ojos ni relajaban la postura en lo más mínimo. Las dudas comenzaron a brotar entre ellos. Las preguntas. Miles de "¿cómo hemos llegado a esto?". Millones de "¿qué ha pasado?". Infinitos "¿qué debo hacer?". Un sólo "lo siento", gritado al unísono por sus conciencias. Las manos a las empuñaduras, los cuerpos a la carrera. Abalazándose con simultaneidad. Sincronizados los movimientos, los filos rozaban sus cuerpos y volaban cortando el aire en una danza de luces y sombras. Con gracia se esquivaban mientras reemprendían el ataque y se defendían y el metal tintineaba y el suelo crujía y chasqueaba. El frío del viento les cortaba el calor de la batalla, y las estaciones se sucedían sin fin. El sol lucía alto entre luces grises y la lluvía embarraba el suelo y empapaba sus cuerpos y miles de gotas se golpeaban del uno al otro y entonces se recrudecía el frío y apenas podían sentir sus nervios congelados y entumecidos, pero no cesaban las embestidas y el suelo comenzaba a mullirse bajo un manto de nieve. El lobo les permitía pelear en sus colmillos, dentro de sus oscuras fauces. Atacaban sin mucha decisión y pronto se dieron cuenta de la absoluta verdad. No querían en realidad herirse. Habían jurado, hacía mucho tiempo y sin palabras, protegerse. Y ahora la estupidez les enfrentaba y se estaban deshaciendo como muñecos de arena azotados por el inagotable tiempo. Se comenzaron a resquebrajar y de las hendiduras en sus cuerpos comenzaron a brotar millones de flores carmesí, y el suelo bañado en ellas mientras no paraban de agitarse y apartarlas con el movimiento de sus pies, hasta que un latigazo de rojo salpicó a ambos lados de la escena. Los actores, detenidos el uno muy cerca del otro, soltaron las armas que no cayeron al suelo. Bien clavadas se encontraban en sus pechos. Sangrando con profusión ambos se abrazaron de rodillas, el uno sobre el otro. Si uno hubiera matado al otro habían intuido desde el principio que habría sido difícil sobrevivir para ninguno, pero era un feliz destino el morir ambos así, tomados de la mano, con quietud. Mientras la fuerza se vaciaba de sus cuerpos la felicidad, la tranquilidad, los rellenaba, hasta que poco a poco empezaron a olvidar recordando las mañanas de verano a la orilla del río. Las noches de invierno compartiendo abrigo. Las tardes de primavera entre las flores, sobre la hierba, y los anocheceres de Otoño en que se amaron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-4567527381989684386?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/4567527381989684386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/la-sangre-sobre-la-nieve-es-mas-roja.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4567527381989684386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4567527381989684386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/la-sangre-sobre-la-nieve-es-mas-roja.html' title='&quot;la sangre sobre la nieve es más roja&quot;'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-5206531948574097024</id><published>2010-01-19T01:54:00.000+01:00</published><updated>2010-01-19T01:54:37.233+01:00</updated><title type='text'>Desvaríos de una mente enajenada...</title><content type='html'>¿Qué soy yo? Lo que significo no lo sé. Quien soy, no lo sé. Pequeños rasgos que en resumen puede describirme de una forma más o menos realista. Si me aburro me paro y deshojo las horas una a una y mi productividad, o algo parecido, se va al garete. Me gusta mirar por la ventana en días de lluvia, aunque hecho de menos el cuchitril de la calle Leganés, en Getafe. Tenía un ventanal enorme en el salón, directo a la calle, encima de un radiador. En los días de frío y tormenta yo me sentaba en un sillón a contemplar lo que ocurría afuera. Cogía un libro, apoyaba mis pies en una toalla o un cojín o, en resumen, cualquier cosa que evitase que mis pies se abrasasen con el calor del radiador y leía. De cuando en cuando levantaba la vista para mirar el gris que me rodeaba. En cierto sentido, el cuadro se imagina triste, pero es el cuadro de mi vida. En cierto modo, ese pequeño "placer perdido" me describe un poquito. Recuerdo muy bien las sensaciones, el frío del cristal en la punta de los dedos y el calor del metal en el talón. El tacto del papel, hasta podría recordaros lo que pasaba en los libros. No fueron muchas las ocasiones que tuve, así que fueron pocos los libros que leí de esa forma. Nunca he podido usar cuchillos porque siempre he tenido miedo a cortarme. Era muy torpe. Una vez cortando jamón casi me rebano el brazo y desde entonces en mi casa se compra el jamón laminado. Nah, es mentira, tampoco soy tan fan del jamón como para ponerme a cortar jamón. No me esfuerzo por lo que quiero, hago el paripé y me indigno y grito a los cuatro vientos que "¡¡hice lo que pude!!" pero casi nunca me satisface del todo esa afirmación. La sensación que me queda es que si me hubiese esforzado más, si lo hubiese intentado de verdad, no hubiese fallado. Apenas tengo fuerza de voluntad. Cuando me marco una meta que requiere sacrificio termino por desesperarme y sin darme cuenta pierdo la dirección y entonces se acabó. fracaso. Si escribo esto, si he escrito todo esto, es porque me encanta hablar pero apenas me apetece, y las palabras me bullen dentro y tengo que dejarlas salir. Si escribo esto es porque en realidad soy una gran olla a presión de charlatanería, de ídolos falsos e ideas huecas, de principios robados e insignificantes. Y me doy ínfulas y me digo que tengo cosas que contar y en el fondo no releo lo escrito como no escucho lo dicho para no sentir vergüenza por mi atrevimiento. Estallo en burbujas de estupidez cada vez que adopto el papel de sabiondo, de listillo y me desquicio cuando me preocupo de más. Enloquezco por momentos y guardo los pedacitos de mi cordura en un cajón de mi cómoda calidez. Mi corazón...hace mucho que no existe aunque le he sustituido con destreza por algo que es más que él, mejor. Y aunque el cinismo me corroe no dejo de recordar que si he sustituido mi corazón por algo mejor eso no puede sino ser otra gran mentira. Porque no concibo algo mejor. Porque aun teniendo la vida que tengo, y siendo la persona que soy, no quiero cambiarme por nadie. Es un desastre, lo sé. Mírame. ¿Qué ves? No tengas miedo. Soy un adicto. Un exquisito. Sólo me engancho a lo que me gusta, y lo que me gusta ni está prohibido ni es peligroso o ilegal. Lo que me gusta, una vez tras otra, embiste contra mi y me arroja al polvo del que vine. Por eso cientos de veces he dicho que voy a dejar de beber, aunque no sea un alcohólico. Por eso he dicho cientos de veces que voy a dejar el amor, aunque no sea un enamorado. Porque la felicidad no me la dan ni caldos antiguos ni amores verdaderos. Porque estoy perdido y no encuentro un sentido a lo que escribo. Porque esta iba a ser una entrada calcada y al final me he desviado. Porque no babeo en la almohada, pero me reconcome dormir solo. Porque tengo que escribir y soy un vago. Pero no tengas miedo. Ven, ven, entra. Si, lo sé, el jardín está muy descuidado. El césped está lleno de hierbajos y hay juguetes oxidados y cristales rotos. Incluso podría haber alguna culebra. Ten cuidado y sigue el camino a la entrada. La piedra antes era blanca, pero con la contaminación o qué se yo se ha puesto negruzca. Ya, tendría que trabajar en el porche, lo sé. Los tablones sueltos, el techo medio desprendido, la viga roída por la carcoma y la mosquitera descolgada del marco, que todavía tiene grandes agujeros donde antes estaban los clavos que cerraban con listones la puerta a cal y canto. Es mi casa, si, la fachada, y es desoladora, pero qué le vamos a hacer. Tendré que trabajar en ella. ¿Quieres verla por dentro? Cada cosa a su tiempo, que ya suficiente me he desviado del tema. Cuando esté preparado te mostraré mi casa por dentro. De momento quedate con la idea de que por fuera luce mal, pero estamos trabajando. Recuerda que las mejores cosas se desvelan al final. ¡Qué aburrido saberlo todo desde el principio! De momento te tengo que dejar. Lo siento. No me gusta dejar las cosas a medias. No me gusta no afrontarlas.  No me gusta tener miedo. No me gusta sentir que por culpa de mi indecisión puedo haber perdido. Me encanta perder cuando siento que no puedo ganar. Me encanta sufrir cuando aprendo. Me encanta partir el melón, que me encanta desde este verano. Me encanta partir el queso, que me encanta desde siempre. Me encanta no fumar ni tomar medicamentos. Me encanta ese dolor de cabeza propio del astigmatismo, como si te presionasen el cerebro con fuerza contra la frente desde la nuca. Me encanta el frío, la circulación sanguínea reactivándose, la constricción de los vasos. Me encanta jadear por dentro de ansiedad. No me gustan las caras que me dicen "esto me da vergüenza", "esto me da asco", "eres repugnante". Esas caras que se ponen sin querer, que no quieren decir eso pero lo dicen. Si pudiese odiar algo odiaría cuando me mienten. El tiempo, al aumentar después de mentir, hace que aumente mi cabreo. Es una relación directa. No soporto que me juzguen, no soporto que me intuyan o adivinen. No soporto que se crean que soy así de sencillo, aunque quizás lo sea. No aguanto cuando se interesan por mi y no siento que sea de verdad, ni soporto que insistan después de eso. Soy tan raro que tiendo a pensar más de la cuenta, y sufro más de la cuenta por pensar más de la cuenta, pero me encanta ese sufrimiento porque al final consigo "saber" sin poder comprobarlo. Y a medida que aumenta el tiempo se reduce el índice de ocultación de algo. Y, al final, si ha pasado el tiempo suficiente, todo se sabe. No soporto que me mantengan colgando de un hilo porque no le tengo miedo a la caída, ni le tengo miedo al sufrimiento. No soporto que me traten como a un chiquillo. Me gusta cuando me hacen sufrir con la verdad. Me encantan los abrazos en Invierno. Me encantan los abrazos en Verano. En Primavera. En Otoño. Me encantan los abrazos cuando los doy de verdad. Me encanta no saber cuando un abrazo es de verdad hasta que le he dado, mantiene el suspense. Me encanta que siempre sean de verdad. Me encantan los besos y que me acaricien el pelo. Me encanta dormir con una mano rodeando mi cintura. Me encanta la sensación del agua corriendo por mi cara desde mis labios. Me encanta el tacto de la yema de un dedo en la comisura de un labio. Odio estar desconectado del mundo. Odio no sentir nada por personas por las que debería sentir algo. Amor. Odio. Algo. Lo que sea. Odio mi mania de contraatacar brincando y cagando arco iris en vez de ira y rabia y destrucción. Me encanta mi manía de contraatacar brincando y cagando arco iris en vez de ira y rabia y destrucción, porque es más difícil construir que destruir, y a mi me encantan las dificultades. Si tuviera que elegir una profesión ahora mismo no sabría cuál elegir. Me encanta la risa de un niño, y me encanta mi risa de niño. Me encanta ver en la mirada de alguien. Me encantan leer en las palabras de alguien. Me encanta sentir en las caricias de alguien. Y mi armario me da igual, la cama la hago yo y el cuarto es un gran caos ordenado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-5206531948574097024?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/5206531948574097024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/desvarios-de-una-mente-enajenada.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5206531948574097024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5206531948574097024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/desvarios-de-una-mente-enajenada.html' title='Desvaríos de una mente enajenada...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2025723608933699294</id><published>2010-01-14T23:15:00.000+01:00</published><updated>2010-01-14T23:15:42.583+01:00</updated><title type='text'>"Persiguiendo a Amy"</title><content type='html'>"No sé muy bien qué hago aquí, de pie, entre la lluvia que nos empapa. No sé muy bien el motivo de no poder moverme, ni de esta cara tan seria. No sé el motivo de esta sacudida que a cada palabra arremete contra mi estómago, ni de que mi corazón se haya escondido en lo profundo de mis vísceras y no quiera salir, avergonzado por lo que cree que voy a decir. No puedo decirte que esté muy seguro de lo que voy a decir, ni siquiera. Los tiempos cambian, y lo que ahora parece apetecible quizás luego lo aborrezca. No puedo prometer felicidad, ni grandes gestos, ni que moriré por amor. No puedo prometer nada, soy sólo una gran mediocridad en el mundo, sólo una mancha de gris en un universo de infinitos colores. Te haré desgraciada. Te haré sufrir. Olvídate de mi. Date la vuelta y huye. Porque no sé por cuanto tiempo más puedo evitar decir lo que siento. Me gustaría poder gritarlo, pero en realidad lo que más me apetece es susurrarlo en tu oído, muy suave, para que apenas lo oigas. Que sea un secreto, algo especial para compartir contigo. Que jamás nadie llegue a conocer que esto es por un motivo, que hay un tú con quien he soñado. No debería hacerlo, de todos modos. Es algo...excesivo, y marca nuestra relación hasta ahora, y a partir de este momento en adelante. No equivoques mis palabras. No confundas términos. No dejes que tanta intensidad nublen tu juicio y creas que te estoy diciendo lo que no te estoy diciendo. Escúchame con atención, porque a veces soy demasiado denso al expresarme. Lo único que deseo decirte, lo que burbujea en mi interior, lo que necesito que sepas y no espero que respondas, lo que quiero hacer de verdad aquí y ahora, y nadie va a poder impedirme hacer es un pecado tan grande, que tengo miedo de ir al infierno. Traición no es la palabra, ni se acerca de lejos, pero es la única que se acerca un poco. Tengo un miedo tan real, tan fuerte, que siento que la decirlo me repudies, te repugne, corras a esconderte y no quieras verme más. Me aterroriza cometer el error de alejarte, por acción o inacción. Activa o pasiva. Tengo la sensación de que te afectará de una forma u otra. Veo en tus ojos que no soy el único aquí que tiene miedo. Si, lo siento, a veces puedo ser demasiado dramático, creo que esto no es para tanto, cuando sepas el qué era te reirás. Incluso si te molesta no podrás evitar pensar que no ha sido para tanto. "Si, has metido la pata, pero no ha sido tan épico como creías, asi que no seas idiota", pensarás. Aunque quizás me digas otra cosa. Necesito esto. Lo siento, lo necesito. Llevo necesitándolo un tiempo ya, y de tanto&amp;nbsp;imaginármelo&amp;nbsp;casi puedo haberlo vivido una o dos veces, y he analizado todos los resultados y aunque tengo miedo necesito confesarte..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces te abracé...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el resto es secreto...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2025723608933699294?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2025723608933699294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/persiguiendo-amy.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2025723608933699294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2025723608933699294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/persiguiendo-amy.html' title='&quot;Persiguiendo a Amy&quot;'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-6338716110677851324</id><published>2010-01-13T01:20:00.000+01:00</published><updated>2010-01-13T01:20:22.940+01:00</updated><title type='text'>...despiertas mi felicidad perdida.</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Álvaro, despierta. Te has debido quedar dormido."&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;Abro los ojos con dificultad. Encima mía aparece su cara. Radiante, sonríe mientras me tiende una mano. Me acaricia la cara.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Vaya, no recuerdo haberme dormido. Recuerdo sentarme y...luego tú", la digo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Si, eso recuerdo yo también, que te sentaste y luego cerraste los ojos y entonces te desperté", me replica con dulzura agarrando mi mano y tirando de mi.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;Me incorporo y mientras la miro cierro mi chaqueta, para evitar que el frío me entre por el cuello y me hiele el pecho. Me pongo a su lado dándola un empujoncito con la cadera como diciéndola "vamos". Comenzamos a caminar el uno al lado del otro, muy cerca para que nuestro calor nos aleje un poquito al menos del ártico por el que caminamos. Al andar mi mano se zarandea de atrás hacia delante y no pocas veces mis dedos rozan los suyos, pero vamos hablando y hago como si no me percatase de ello. Cuando llegamos al cruce que me separa del portal, de ella, la pongo la mano en el vientre deteniéndola de cruzar. El semáforo está verde y aunque no viene nadie la disimulo el gesto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Deberías mirar al cruzar la calle, o los coches pueden atropellarte por muy buena que sea mi conversación."&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Vaya, ahora me pones de excusa. Llevas toda la noche queriendo tocarme y ahora me pones de excusa."&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;Me quedo mudo. Rojo. Mis ojos se abren de par en par y apenas puedo articular un gesto que no sea de sorpresa &amp;nbsp;o vergüenza. Miro al suelo para que vea lo menos posible que tiene razón.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Qué exagerada eres, no sé de qué estás hablando" disimulo con dificultad, azorado.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;Su mirada capta la misma esencia de mi ser, sonríe sabiendo mi derrota y calla. Mira para otro lado mientras posa su mano sobre la mía, que quedó congelada sobre su regazo y ahora huye con presteza al delatar su movimiento, pero no con la suficiente rapidez pues cae enseguida atrapada entre la suya. Tira de nuevo de mi y camina arrastrándome hasta llegar a su portal, donde se voltea mientras yo caigo en su abrazo impulsado por la inercia. Ni siquiera puedo decir que estuviese allí mientras tiraba de mi, y entré en el mundo, en su mundo, cuando sentí la calidez de su cuerpo apretándose contra el mío. Su respiración, tibia y acompasada, golpea en mi cuello con delicadeza mientras mis brazos flotan y se aferran a su cadera. Las estrellas y la luna caen, y sale el sol, y se esconde de nuevo y nos deja a las estrellas y a la luna como espectadores una vez más, y se repite el ciclo por un tiempo que juzgaría, ahora mismo, de eternidad. Mis mano izquierda, atrevida, se lanza a acariciar su pelo, y ella respira fuerte cuando lo nota, para luego relajarse aún más. Sus manos se mueven casi sin dejarse notar por mi espalda, mientras deja escapar un beso que se posa en mi cara y vuelve a acomodarse en mi hombro. Su olor me inunda los sentidos, floto y me convierto en vapor y me deshago entre sus brazos en volutas de humo y me recompongo deseoso de seguir sintiéndola junto a mi. Escurro mi abrazo un poco, lo mínimo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Aquí hace frío, ¿no debería entrar?", la digo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;-"Tienes razón", me dice muy bajito mientras me suelta.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;Se introduce una mano en el saco en blanco y negro con dibujos de personajes de viñeta y saca las llaves. Las introduce en la cerradura y se introduce en su portal. Sin un beso, ni un adiós. Sin una despedida. Bajo la cabeza mientras me llevo la mano a los auriculares para colocármelos y una mano se escurre por la puerta y me agarra por el cuello de la chaqueta y me arrastra hacia la oscuridad del portal y un beso me sorprende. La acaricio la cara mientras ella se aferra a mi cuello y me besa con suavidad. Me transporta de beso en beso paso a paso hasta su cama, yo absorto en su ser apenas noto el recorrido. Soy llevado con inconsciencia bajo las mantas, a un mundo nuevo de caricias y abrazos y besos. Amanezco envuelto en su calor sin poder olvidar todo nuestro amor mientras la luz del sol baña los retazos de su cuerpo que se escapan de las mantas dispuestas a que los haga prisionero de mi corazón y...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-6338716110677851324?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/6338716110677851324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/despiertas-mi-felicidad-perdida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6338716110677851324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6338716110677851324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/despiertas-mi-felicidad-perdida.html' title='...despiertas mi felicidad perdida.'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-6172770130645431344</id><published>2010-01-12T02:45:00.000+01:00</published><updated>2010-01-12T02:45:06.220+01:00</updated><title type='text'>Platónico...</title><content type='html'>Son las siete y treinta cinco de la mañana de un lunes de invierno. Con el frio polar retumbando en mis oídos el autobús llega a la parada. Un nuevo día de trabajo, la rutina continúa, primero asistir a clases, estudiar duro, labrarme un futuro, y luego a la tienda, a sudar por mi presente. Quizás la suerte que tengo es que es una tienda de vintage, vendemos vinilos y libros y películas, y es pequeñita, asi que tampoco hay que matarse por tenerlo todo recogido y limpito. Y las clases son de física y me apasionan. De lo contrario, trabajando en un Corte Inglés y estudiando empresariales me moriría de asco. Como siempre me despierto de mis pensamientos con el sonido de la máquina que comprueba que mi abono mensual es válido. Me giro, el autobús repleto tiene una densa atmósfera de vapor de agua en el aire y miles de respiraciones empañando las ventanas. Caminando entre la multitud me senté en un asiento libre. Delante de mi un libro, no recuerdo cual, verde y rojizo esconde unos ojos marrones que engullen con avidez las lineas de palabras que contenía la muralla que te separa de mi. Tus ligeros dedos sujetan el libro por los costados y pasan, acariciando el papel con suavidad. Levantas la vista y te encuentras conmigo, bajas el libro muy poco y me desarmas con una sonrisa. Sonrío hipnotizado por la belleza de tu gesto y me entretengo con el iPod, busco canciones, un disco, lo que sea, con tal de no volver a mirarte, con miedo de que te des cuenta de que soy idiota y me pasaría la vida mirándote, sólo mirándote, rozando tu mano con delicadeza para poder luego achacarlo a un accidente y que no te des cuenta de que he mancillado tu belleza con ese atrevimiento. Porque creo que eres lo más maravilloso de este mundo, y de todos los que haya después de este, porque creo que aquí y ahora, medio dormido y con el pelo todavía despeinado, puedo decirte que nada más ver tu mirada, sin apenas conocerte, podría amarte para el resto de tu vida. Porque creo que soy impulsivo, e irracional, y me gustaría poder amarte cada día más y más, sin parar jamás. No lo interpretes de un modo que no es, porque creo que esto es en parte egoísmo. Querría hacer feliz para poder ver tu sonrisa cada minuto de mi existencia. Querría oirte decir que me amas, y nada me haría más feliz que la idea de tus manos sobre las mías. Tu cuerpo junto al mío. Abrazarte y no soltarte. Al parar el autobús te caes ligeramente hacia mi y al volver a incorporarte en el asiento tus rodillas rozan las mías, que saltan disparadas y se apartan mientras noto como me sonrojo. Tu vuelves a levantar la vista mientras te pido perdón, sonríes de nuevo y me dices que "no pasa nada" mientras haces que me sonroje más al darte cuenta de que me he sonrojado. Mi parada es la siguiente, y no puedo evitar sentir pena al tener que despedirme de ti sin que tu sepas. Un sentimiento de vergüenza recorre mi espina dorsal y me devuelve al mundo real. Vaya, si que estoy loco un lunes por la mañana a las ocho y veintitrés en un autobús. Me he enamorado fugaz y platónicamente de una mujer que no conozco. Que sólo sé que tiene el pelo castaño oscuro caído en bucles por encima de sus hombros, una cara maravillosa y una sonrisa que es felicidad pura inyectada en mi pecho a través de mis ojos. Sólo sé que te gusta leer, o lo intuyo, y que tienes una forma de vestir poco usual, pero encantadora. Sólo sé que tus mejillas están enrojecidas por el frío y tu cuello tapado por un palestino que no puede retener la belleza que rebosa de tu piel. Me levanto con cuidado de no tocarte, aprieto el botón y sonrío ante mi estupidez. La campana que marca la parada me despierta al mundo real del todo, me aleja de ti, y me dirijo como puedo a la salida. El autobús está a punto de parar, asi que me agarro a la barra, y allí mi mano se encuentra con la tuya. Miro hacia ti y me sonríes y escondes tu sonrisa bajo el palestino con timidez y entonces me doy cuenta mientras mi mano se coloca un poco por encima de la tuya.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-6172770130645431344?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/6172770130645431344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/platonico.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6172770130645431344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/6172770130645431344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/platonico.html' title='Platónico...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-8425712159602239378</id><published>2010-01-07T20:01:00.000+01:00</published><updated>2010-01-07T20:01:34.770+01:00</updated><title type='text'>A veces me olvido...</title><content type='html'>...pero prometo intentar no hacerlo más. Prometo no volver a mentir, la última fue la última. Prometo no volver a tener doce años, ni avergonzarme ni cabrearme por cosas que después me hacen sentir que tengo esa edad. Prometo ser un poco más firme en mis convicciones. Prometo no volver a defraudarme, ni por prolongación defraudar a los demás. Prometo no volver a caer en mis pecados, prometo no volver a caer en los pecados que otros cometieron contra mi. Prometo intentar solucionar las cosas, prometo vivir con mis principios, no arrepentirme de mis palabras. A partir de ahora no seré mejor persona, pero prometo ser yo mismo. Prometo no quererme ni odiarme, sino dejarme ser querido y odiado. Prometo no hacerlo todo, sino sólo lo que quiera hacer de verdad. Prometo quereros con el corazón en vuestras manos, siempre. Prometo intentar haceros felices, aunque eso conlleve mi propia tristeza. Lo intentaré, al menos, con todas mis fuerzas. No cerraré los ojos fuerte y lo desearé, ni le rezaré a ningún dios. Prometo ser mi propio dios. Prometo cerrar los puños, apretar los dientes, esforzarme al máximo. Prometo salir de donde estoy, y volver a lo que alguna vez fui. Prometo intentar calmarme a partir de ahora, hablar cuando la sangre no me hierva y se me salga por la garganta en forma de vapor y palabras. Prometo trabajar duro, dejarme el sudor, en lo que quiera hacer. Morir, lo prometo, moriré, pero lo haré por lo que quiera hacerlo yo, nunca por lo que me vea obligado. Nunca jamás dejaré que las circunstancias de la vida me hagan olvidar que es dura, pero que también me guarda momentos maravillosos. Nunca jamás olvidaré que todo se puede arreglar con un poco de coraje. Nunca jamás me olvidaré que la confianza es algo necesario, y que no se pierde tan a la ligera como creo. Nunca jamás olvidaré que los secretos que queremos guardar no deberían ser guardados. A fin de cuentas si fuesen mentiras lo toleraría, pero ni las mentiras las quiero guardar. Diré las cosas como las sienta, sin adornos, sin quedármelas dentro y que, como gusanos que son los sentimientos que nos guardamos, vayan carcomiendo mi alma. Prometo no olvidar quién es mi amigo, y que el resto de gente tiene que demostrármelo más allá de afirmarlo. Un amigo no se considera a sí mismo un amigo, un amigo quiere siempre ser tu amigo, por eso prometo querer siempre ser vuestro amigo, y trataros como si no lo hubiese sido nunca. Prometo volver a lo que soy, nada de ser pedante, ni sabiondo, ni irracional y estúpido. Prometo dejar atrás a mi yo tontorrón, y volver a ser mi yo con personalidad, con carácter. Si todos los errores que he cometido los afrontase no estaría tan hundido. Por eso prometo cambiar, evolucionar, y dejar de estar amargado por cosas que, para mi, carecen de sentido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-8425712159602239378?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/8425712159602239378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/veces-me-olvido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8425712159602239378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8425712159602239378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/veces-me-olvido.html' title='A veces me olvido...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2781516541871398620</id><published>2010-01-04T21:19:00.000+01:00</published><updated>2010-01-04T21:19:19.952+01:00</updated><title type='text'>Depresión/Inspiración...</title><content type='html'>Golpeando contra la pared mi cabeza siento el amor de la tristeza de pensarme en el paraíso para despertarme en la soledad y su fortaleza y levantarme y soñar con un mundo mejor que quizás jamás conozcas y siento mi yo profundo y es desolador y la sangre se coagula en torno a mi corazón y empuja las lágrimas en torno a mi estómago. Pierdo las visceras de a poco, restituyendo un músculo por otro en un eterno-retorno a la depresión o casi y me arrebujo en torno a las pena y siento frío y tirito entre las sábanas y mis lamentos se ahogan en mis pensamientos con las palabras rebotando en el interior de mi cráneo y del cuello me cuelga un collar purpúreo que apaga mi yo viviente, me transforma en mármol inerte y estallo en una nube y soy etéreo. Del interior de mi alma nace un grito de desesperación que fluye conforme a las agujas del reloj y el tiempo se para y mi garganta se desgarra y ya Nada nace en forma de bestia alada y se lleva a su presa fuertemente agarrada y en mi pecho queda un vacío, hueco y destemplado se me presenta como un pozo de ambición de querer evolucionar hacia una vida mejor aun estando estancado en un pantano de desolación que conozco a la perfección pierdo la ilusión &amp;nbsp;y soy destronado de mi reinado de terror y entonces desde el suelo, lleno de mugre miro hacia arriba y un rayo de sol me baña y a mi lado guía la senda que he de recorrer para llegar a ser alguien mejor y entonces renazco de las cenizas convertido en un dios o algo peor, sintiendo que a partir de ahora viajo desde el fondo hasta algo mejor sin miedo a caer en la tentación de echar de menos lo que recodaba allá abajo, añorando sólo el poder alcanzarte y encerrarte entre mis manos y la energía nace de las fibras de mi ser y caminamos, dejando huellas de sangre de pies descarnados por las piedras y las espinas y el alma flotando a través de ese aura negra que te rodea y asfixia y se diluye y vuelas. De segundo en segundo te transportas sintiendo el aire que espoleas disfrutando del viaje sin las ganas de terminar, con el gozo de vivir un día más rodeado de la alegría de nacer de entre las fauces de la muerte. Debes preocuparte, sobrevivirás incansable siendo indoblegable aunque por momentos desees un destino lúgubre y por momentos no desees nada de este mundo de voluntades volubles y odios ininteligibles, de ambientes insalubres y auras indescriptibles y sentimientos que se esconden tras palabras indescifrables, tus lágrimas sanarán cualquier herida que tengas &amp;nbsp;para que puedas continuar en jornadas agotadoras de dolor siendo un gran hombre mediocre, un pobre dios amable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2781516541871398620?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2781516541871398620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/depresioninspiracion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2781516541871398620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2781516541871398620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/depresioninspiracion.html' title='Depresión/Inspiración...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-551521403493216314</id><published>2010-01-01T22:37:00.002+01:00</published><updated>2010-01-12T02:53:32.807+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Para N'/><title type='text'>El Cadáver Consciente(Segunda Parte)...</title><content type='html'>Satisfecho con el trabajo se limpió la frente de sudor y sangre y sesos de aquel muerto-de-nuevo. Se giró con una amplia sonrisa en los labios justo a tiempo para notar como unas fuertes mandíbulas se cerraban en torno a su talón de aquiles, y lo desgarraba de una forma bestial. Sintiéndo un dolor inimaginable aquel vaquero cayó al suelo mientras le era arrancado el pie. Los nervios y el hueso colgaban tristes, y pronto el suelo quedó inundado de sangre. El cadáver golpeó con sus manos, con su cabeza, con todo su ser, el rostro de aquel desconocido que le había reventado parte de la cabeza de un tiro a bocajarro, mientras no le quitaba ojo al otro que agarraba a aquella muchacha como si ella fuese alguna clase de escudo. Cuando quedó bañado en sangre, jadeante y exhausto, se dirigió hacia el fondo de la tienda, donde se encontraba el amigo del vaquero, que al notar la furia asesina y salvaje del cadáver lanzó a un lado a la chica y corrió hacia la puerta. Cuando estaba a punto de alcanzar la puerta el cadáver le cayó en la espalda, arrojándolos contra la puerta que se abrió al sentir el impacto, y se desencajó. Con la cara llena de cristales notó como le asían con fuerza del pelo, le levantaban la cara del suelo y le desgarraban la traquea de un mordisco. La sangre de la arteria seccionada comenzó a inundar la boca del cadáver, se le escurría por entre las comisuras de los labios y le caía por el cuello, colándosele las pocas gotas que se le escapana por el agujero que tenía al lado de su nuez. Notar los estertores de aquel infeliz mientras la sangre corría por su garganta y su cara le pareció repugnante, algo atroz, por lo que se lanzó aterrorizado por lo que acababa de hacer de lado escupiendo y dando arcadas. Comenzó a vomitar toda la sangre que se había tragado, con lágrimas en los ojos y el rostro desencajado. Al terminar apenas podía tenerse en pie, todo él temblaba. Miró dentro de la tienda de animales y vió la puerta cerrada, y no encontró rastro de la chica. Supuso que se había vuelto a encerrar, que estaría aterrorizada, que habría nacido en ella un sentimiento de asco hacia él, que su hermoso rostro estaría surcado por el miedo ahora. Sintiendose miserable se arrastró en pie hasta la puerta, llamó con los nudillos a la puerta con la frente apoyada en ella, y al no recibir respuesta cayó de rodillas ante la puerta, desolado. Se odiaba más que nunca, mucho más de lo que hubiera llegado a creer que jamás se podría odiar a nadie en el mundo. Un folio se deslizó por debajo de la puerta y quedó junto a sus rodillas. "¿Los has matado?", escrito en rotulador negro. Se dió cuenta de que no podía responder completamente a esa pregunta, asi que se dirigió a su primera víctima, que yacía con el rostro macerado a golpes, abultado y amoratado y hundido como una pelota pinchada, y le puso el índice y el corazón en el cuello como había visto hacer en las películas. Rezó por que aquel infeliz estuviera muerto, de lo contrario sufriría un dolor horrible hasta que su agonía terminase. No notó nada en aquel cuello, por lo que supuso que estaría muerto y se sintió aliviado. Se acercó a la hoja en blanco y escribió "Creo que si, están muertos". Lo deslizó por debajo de la puerta. Espero. Regresó el folio a sus pies con un mensaje sencillo: "deberías sacarlos de la tienda o el olor a carroña los atraerá". Se habían derramado gotitas sobre el papel, y yacían humedeciendo el acento, transformándolo en un borrón. Comprendiendo que aquello era lo más lógico agarró al vaquero de los hombros y lo sacó de la tienda, dejándolo a unos diez metros de la tienda sentado en un banco. Volvió a agarrar a su compañero, cuya cabeza cayó desmadejada&amp;nbsp; hacia atrás mientras lo transportaba de los hombros con delicadeza, aferrada al torso por una minúscula porción de tendón. Tuvo que arrastrarlo todo el camino hasta el banco teniendo una perfecta panorámica de cómo lucía un cuello por dentro, y al terminar el recorrido y acomodarlo en el banco tuvo la sutileza de recolocarle el cuello. Volvió hacia la tienda, quería comenzar a hablar con aquella chica. Entró y comenzó a recorrer los escasos dos metros que separaban en línea recta la puerta de entrada a la tienda de su interlocutora al otro lado de la puerta blanca. Fue agarrado por los hombros y empujado contra la estantería que quedaba derribada cerca del mostrador. Un gran estruendo agitó el lugar y al darse la vuelta, el vaquero y su amigo, pálidos y llenos de sangre seca y coagulada aparecieron ante sus ojos. Allí a de pie ambos parecían regresados del infierno mismo, los ojos les ardían de ira. Se abalanzaron contra el cadáver, que se aferraba para no caer, al segundo estante de la estantería derribada y comenzaron a golpearle con fiereza. Con el cuerpo siendo machacado y aplastado, notando las costillas clavársele en las vísceras e intentando protegerse como podía de sus atacantes, un golpe certero en la base del cráneo le aplastó la cabeza contra el suelo, dejándolo inconsciente y a merced de aquellas bestias. &lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;Primera historia larga y aún queda...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-551521403493216314?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/551521403493216314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/septimo-relato-el-cadaver-consciente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/551521403493216314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/551521403493216314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2010/01/septimo-relato-el-cadaver-consciente.html' title='El Cadáver Consciente(Segunda Parte)...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-5640539700711500352</id><published>2009-12-29T23:05:00.003+01:00</published><updated>2010-01-12T02:54:03.978+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Para N'/><title type='text'>El Cadáver Consciente(Primera Parte)...</title><content type='html'>El nauseabundo cadáver volvió de la oscuridad tras sentir una punzada de dolor, y se dio de bruces con la realidad. Se encontraba devorando los apetitosos intestinos de aquel pobre hombre que entre espasmos y estertores iba gastando los pocos minutos de vida que le quedaban. Entre los tejidos gástricos se hallaba un trozo de su dedo, que asombrosamente había seccionado con sus dientes, limpiamente, y de aquella herida no manaba sangre. Ni ningún otro tipo de líquido. La mano, pálida y purpúrea, yacía huérfana en el interior del estómago de aquel hombre, e inmediatamente fue retirada acompañada de un gesto de horror y una arcada, la cual se convirtió en vómito seco. Seco, como su estómago, vacío de todo jugo gástrico. Su piel agrietada estaba empapada en sangre, y en distintas zonas de su sus brazos yacían yagas y heridas, a veces incluso le faltaban trozos de carne y se dejaba entrever el blanco del hueso. Se hurgaba en las heridas y descubría que era como tocar un trozo de carne ajeno. Notándo el dolor lejano, como un dolor fantasmal, se irguió mirándolo todo alrededor. Había junto a él personas que en cuanto vieron el resquicio en el cadáver destripado que había dejado él se abalanzaron como fieras y destriparon y desgarraron y mordieron y masticaron con desesperación. Uno de ellos, de espaldas y arrodillado, parecía una mujer. Una especialmente consumida en la tumba. Su cabeza, casi despoblada de pelo, conservaba algunos jirones de pelo lacio que brotaban casi directamente del cráneo, tan pequeña era la parte de piel que le quedaba. Tenía un gran trozo de mejilla destruido y se le veían los dientes y la mandíbula, y se podía admirar el trabajo mecánico eficiente de tragar y masticar la carne y los huesos a través de aquel ventanal que daba directamente al interior de su boca. Otro era una gran herida de tonos rojizos y verdosos, y el estaba en parte mutilado, pues le faltaban las piernas y un brazo, y de su cadera le sobresalía parte del aparato digestivo, esto es, le colgaba un gran tubo de pellejo de dónde le debería colgar un gran tubo de músculo. Arrastraba y hacía un ruido desagradable como pocos pudiera haber en el mundo al raspar el suelo con los huesos de su cadera. Le recordaba mucho a un soldado herido al pisar una mina, o lo que él imaginaba que quedaría. El resto no pintaba mucho mejor. Había uno al que, por el gesto de su cara, podía suponer sin miedo a equivocarse que había sido golpeado con una pala, o algo de una contundencia similar. Su nariz, torcida hacia la izquierda, pegaba con su mejila. Un ojo totalmente ensangrentado lucía opaco, y el otro le colgaba unido a la cuenca por el nervio y descansaba enredado entre sus costillas. Su cabeza tenía la forma y el color de una berenjena de gran tamaño. Una berenjena a la que le sobresaliese un blanco de cráneo y  un rosado de cerebro de entre dos grandes aberturas mohosas.&amp;nbsp; Y el cuarto en discordia, el que quedaba, era el que parecía más sano de todos, para ser un muerto viviente. Apenas tenía un par de arañazos profundos en manos y espalda, y uno grande y feo en la cara que le recorría desde la frente hasta la barbilla por entre los ojos, tocándo el derecho pero no hiriéndolo de especial gravedad, pues mantenía movilidad y color normal. Pero este último, el más sano, era el más feroz. Desgarraba sin ningún miramiento el cuerpo, le arrancó un trozo de cabeza al cadáver de un mordisco y masticaba mostrando unos terribles dientes. Les quitaba la comida a los demás y rugía y aullaba y miraba salvajemente al resto. Nuestro cadáver, Roberto, se movió a la siguiente sala. No sabía muy bien dónde estaba, pero recordaba algo parecido a un gran camión que veía venir rápido por la carretera, y él escondido entre arbusto cortandole la trayectoria de un salto. El camión le había evitado, pero él tenía grabado un dolor muy agudo, y una sensación de asfixia en su cabeza. Se palpó el cuello y encontró un hueso sobresaliendo. El esternoclediomastoideo, o lo que él suponía que era pues nunca había tenido muy claro si era un hueso o un músculo ni dónde se encontraba, lucía roto y le mantenía el cuello rígido. Moviendo la cabeza hacia los lateras se volvió a colocar aquello que tuviese mal colocado en un principio, y recuperó la movilidad de su cabeza en el eje vertical, notando en el proceso un gran chasquido seguido de una sensación de movimiento y el encajar de los interiores de su cuello cada uno en su sitio correspondiente. Continuó andando por lo que parecía un gran centro comercial. De vez en cuando entraba en una u otra tienda, parecía un simple muchacho putrefacto de tarde de compras. Oyó pasos por encima de su cabeza, pero no le hizo mucho caso. Aquellos salvajes estarían corriendo siguiendo el olor de alguna presa, como animales. Como perros salvajes. Entró en una tienda de mascotas cerrada a través del agujero que la papelera que arrojó a la puerta hizo. Dentro una selección de animales de lo más variopinta yacía estampada contra las paredes. Perritos y gatitos, sus sesos decoraban ahora el empapelado de colores y más animalitos. Las aves en general habían huido de sus jaulas, y por su mente se cruzó la imagen de unas grandes y gangrenosas bocas llenas de plumas. Los peces nadaban panza arriba, y más que nadar flotaban. Los roedores no habían sido del gusto de nadie, eran los abandonados. Dormían todos juntos, y temblaban apiñados en la esquina más lejana a él de la caja de metacrilato que estaba tirada encima del mostrador, incrustada casi en la caja registradora. Todo revuelto, la puerta de atrás estaba cerrada. Se acercó y llamó, pero nadie respondió. Salió de la tienda y al darse la vuelta sin saber muy bien el motivo vió como una cabecita asomaba por esa puerta. Corriendo, casi volando por encima de los estantes, llegó a tiempo para estamparse contra aquella puerta. Habia resbalado con un conejito destripado y blanco como la nieve y se había dislocado el hombro al chocar contra la puerta que le había parecido a todas luces más endeble de lo que su hombro aseguraba que era. Un chillido brotó del interior, y un llanto lento y silencioso le cortaba la respiración. Trató de decir "perdona" pero sólo pudo soltar una gran bocanada de aire. "Maldita sea!", se dijo. El agujero que quedaba donde antes había hueso, o músculo, o lo que fuese que se había destrozado al morir o mientras estaba no muerto, le había destrozado las cuerdas vocales, o hacía de escapatoria para el aire que debía vibrar por entre ellas. Fuera como fuese, no podía hablar. Se dió la vuelta, enfurecido, arrojando los estantes que quedaban precariamente en pie hacia el suelo y pateando los cadáveres de animales que volaban a través del agujero que antes había sido una puerta. Encontró un bolígrafo y la felicidad le embargó. Papel no veía por ningún lado, pero decidí recoger de un saco de pienso para perros un trozo del forro interior, que era como papel marrón un poco grueso. Escribió con dificultad, pues era zurdo y le faltaba el índice, un saludo y una breve explicación. Como no sabía si tenía bolígrafo dentro, en el papel decidió escribir también que dejaría ese bolígrafo que tenía él al lado de la puerta. Él saldría de la tienda y dejaría que abriese la puerta para coger el bolígrafo y así tener alguien con quién hablar, pues no conocía a nadie más con quien hablar y se estaba cansando de recorrer aquel lugar en soledad. Eso le parecía un gesto de confianza, que la persona que estaba dentro comenzase a confiar con timidez en él le parecía algo bueno. Metió el papel por debajo de la puerta y salió de la tienda impaciente, nervioso. Un sentimiento de agitación le recorría el cuerpo. ¡Por fin tenía alguien con quien poder hablar! Al girarse vio como la puerta se abría ligeramente y una mano salía veloz, agarraba el bolígrafo y se resguardaba de nuevo tras la puerta cerrada a cal y canto. Una sonrisa surcó su rostro mientras se daba la vuelta en dirección al mapa más cercano. Intentaba localizar una papelería. Quería toneladas de folios, miles y miles, y cientos de bolígrafos. Quizás iría también a por algo de comida, asi que buscó también alguna tienda de comida. Se marchó habiendo memorizado ambos lugares casi a la carrera. Pasó de largo la papelería, entraría después de haber encontrado la comida. Al llega al restaurante de comida rápida saltó a la cocina y recogió todo lo que pudo guardar en una bolsa grande de basura, guardándose otra para su visita a la papelería. Pizzas, hamburguesas, patatas fritas y salsas, hasta un par de piezas de frutas que giraban en uno de esos mostradores giratorios y que ahora aplastaba al pobre chico que atendía. Su cara, desencajada, mostraba el miedo en su estado más puro. Le faltaban los miembros pero por lo demás parecía estar completo. No sabía muy bien lo que pasaba, en realidad no sabía nada de lo que pasaba, pero prefirió no saberlo y apretar el paso. A la bestia que había conseguido meter a un obeso cocinero en una freidora quizás le pareciese poco una puerta fina de contrachapado, aunque fuese más robusta de lo que a uno le pudiese parecer sin haberse empotrado contra ella. Al entrar en la papelería por la puerta abierta, tras la carrera desde el restaurante, todo le pareció sorprendentemente en orden para lo que había visto hasta ahora, y para ser un sitio que estaba de par en par. Algo le dijo que debía mantenerse alerta, entrar y salir, y alejarse lo máximo posible de aquel lugar, pues le olía mal todo aquello. Se dirigió rápidamente a donde los folios, metió el brazo hasta el fondo del estante y lo arrastró lateralmente y hacia delante, arrojando pesados paquetes al fondo de la bolsa. Luego buscó los bolígrafos y empezó a tirar dentro de la bolsa varios bolígrafos distintos, de colores y formas y marcas distintas. Algunos con capucha y otros retráctiles, daba igual, él echaba uno de cada sin apenas mostrar un criterio de selección. Oyó un ruido detrás suya, un crujido. Pisadas. Alguien rondaba aquel lugar. Sin darse la vuelta caminó lateralmente hacia el final del pasillo con la esperanza de poder escapar corriendo tan pronto llegase a la intersección. Con la tensión en el cuerpo, pues tampoco sabía muy bien cómo o quienes podían atacarle, casi imperceptiblemente se fue moviendo hasta que unos fuertes brazos le apresaron contra el estante. De espaldas, los brazos en cruz, intentaba forcejear inútilmente contra aquel agarre demoledor, pero se encontraba totalmente a merced de aquel ser de fuerza sobrehumana. Algo, una nariz, le rozó la oreja y comenzó a olisquearle. Era uno de los no-muertos, estaba casi seguro. La mandíbula del no-muerto se cerró en torno a su oreja y se la arrancó de un mordisco, y entonces le liberó de la presa y se volatilizó en el aire. Llevándose la mano a donde antes estaba completa su oreja pudo comprobar que sólo le había mordido un trozo de la parte de arriba, pero nada importante. No le dolía, a fin de cuentas el también estaba no-muerte, y eso parecía ser motivo suficiente para abandonar el dolor. Cogió las bolsas del suelo, maldiciendo y cabreado, pues a nadie le gusta por mucho que no te vaya a doler, que le arranquen un trozo de oreja, y se marchó de aquel lugar tan raro. Desde allí veía la entrada a la tienda de animales, y un deseo inflamó su corazón. Quería llegar ya a la puerta y empezar a hablar con el extraño o extraña que se escondía al otro lado. Estaba emocionadísimo. Cuando entró por la puerta de la tienda de animales vió la puerta abierta de par en par, una luz que se arrojaba desde aquel rincón bañaba a un hombre enorme que sujetaba a una chiquilla de no más de diecinueve años con el pelo castaño. Una gran explosión le sorprendió. Con los ojos redondos como platos y una expresión de sorpresa cayó desde la realidad hasta la nada y su oscuridad, y siguió cayendo una vez tocó el suelo, con la cabeza desparramada por todos lados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-5640539700711500352?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/5640539700711500352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/septimo-relato-el-zombie-consciente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5640539700711500352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5640539700711500352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/septimo-relato-el-zombie-consciente.html' title='El Cadáver Consciente(Primera Parte)...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-812643037339845775</id><published>2009-12-20T23:15:00.001+01:00</published><updated>2010-01-12T02:54:15.170+01:00</updated><title type='text'>De lo físico...</title><content type='html'>La agarré fuerte del cuello desde atrás, notaba su respiración en la palma de mi mano. La vena, palpitante, me golpeaba rítmicamente y aceleró el compás a medida que mi mano comenzaba desde su cuello a recorrer su cuerpo. La otra mano la apoyé en su espalda, justo en la pequeña curva que hace antes de llegar al culo, y acariciaba sin moverla con los dedos la zona. Por encima de la camiseta sus senos desprendían calor, con la punta de la lengua comencé a lamer su mejilla después de oler su pelo. Dios, me estaba excitando y de qué manera. Bajo el algodón rosa pude notar unos pezones duros. Seguro que eso la tenía cachondísima a ella también. Iba a ser mía, lo sabía, iba a poseerla como un maníaco, cegado por la atracción de su carne. Sus apetitosos pechos en torno a los cuales se cerró mi mano, aquellos que masajeaba y con los que jugueteaba, apenas podían contener su corazón, que explotaba una y otra vez mandando lujuria a cada tejido que formaba su ser. La apreté más contra mi cuerpo, si eso era posible, y dió un pequeño respingo al notar el bulto de mi entrepierna. Lamí su cuello, lamí sus orejas, chupé y mordí el lóbulo y repetí con el resto de carne que estaba a mi alcance. La empujé contra la pared y apoyó las manos para no estamparse contra ella, y empecé a acariciar sus brazos, abandonando sus pechos por un momento. Bajé desde su muñeca izquierda hasta su hombro, recorrí en caida hasta su cadera y luego de izquierda a derecha por su estómago, casi por su pubis, con la mano introducida bajo su pantalón de un modo superficial, apenas las uñas. Al llegar a mi destino agarré su camiseta y tiré en diagonal y se la arranqué y descubrí un cuerpo magnífico. No llevaba sujetador, por lo que los pechos botaron libres. La agarré la cara con la mano que había mantenido en mi espalda, la apreté contra mi espalda y la giré la cara. Vi sus labios y me lancé para poder besarlos hacia delante. Jadeante la solté. Comencé a restregarme con ella, mientras con las dos manos me aferraba a sus tetas. Las acariciaba, las apretaba, las estrujaba, pellizcaba sus pezones, las rozaba apenas, recorría la circunferencia maravillosa que formaban en su pecho. Con mi lengua dejé caer un hilito de saliva por su cuello. Humedecí en él un dedo y lo llevé a su boca. Hice que chupara y lamiera ese dedo como si fuera un manjar, mezclé mi saliva con la suya y comencé a dibujar en su cuerpo un camino. Un camino que comenzaba en sus labios y bajaba por su barbilla. Llevé los dedos secos a su boca de nuevo, la pedí susurrante que sacase la lengua y los pasé por ella. Luego hice lo mismo con la mía y seguí el camino. Ya había conseguido pasar por el valle que se formaba entre sus dos preciosos montes. Los pasé por mis labios y recorrí con ellos la longitud completa de los suyos. Unos centímetros más y estaría en mi destino, me había quedado entre su ombligo y su pantalón, que estaba un poco bajado, pues de tanto frotarme contra ella nuestras ropas empezaban a descender. Después de chupar mis dedos, decidí terminar lo que había empezado. Los posé delicadamente donde había quedado cortada la carretera y bajé despació. Metí el índice y el anular bajo su pantalon, mientras el resto quedaban por fuera, y seguí bajando. Notaba sus bragas calientes, totalmente empapadas. Comencé a trazas círculos por encima de ellas. Con la mano libre la agarré fuertemente por la cintura. Ella me sujetó el brazo mientras cerraba los ojos y dejaba caer su espalda hacia atrás, hasta que quedó acomodada al lado mío. Comencé a besarla como pude mientras masajeaba con mis manos todo lo que me era humanamente posible. Empezaban a flojearle las piernas, temblaba trémula de placer y se mantenía totalmente laxa entre mis brazos. Su pantalón, a un tirón mío, cedió y cayó al suelo. Ya sólo quedaba aquella pieza de encaje que parecía un pequeño boxer. La pieza de un azul grisáceo liso se mantenía férrea en torno a sus partes más intimas, pero yo seguía luchando encarnizadamente contra ella. Hasta que vencí y pude disfrutar de su clítoris en contacto directo con la yema de mi dedo índice. Formé círculos y figuras sobre él, suavemente, apenas imperceptiblemente, mientras ella apretaba mi brazo más y más y comenzaba a respirar con dificultad, muy fuerte. Movía las caderas adelante y atrás mientras subía y bajaba con todo su cuerpo. Bajé mi mano un poco más y acomodé mis dedos en su interior, y tuve que sujetarla fuerte. Quedó como una marioneta, sujeta por mis brazos, totalmente inherte. La acometida del orgasmo la había cogido tan de súbito que apenas tuvo tiempo para reaccionar. Se vió sumergida en un oceáno de placer que explotó dentro de ella tan fuerte que sus piernas no la respondieron y tuve que hacer un esfuerzo tremendo para que no cayese al suelo. Con sus manos, todavía a medio recuperar, me agarró la cabeza. Acarició mi pelo al tiempo que me besó pasionalmente. Saqué mi dedo de dentro de ella y lo llevé a nuestras bocas, y ambos disfrutamos de su sabor. Ella se dejó caer de rodillas, en una pirueta digna de acróbata, mientras giraba en el aire, con lo que quedó delante de mi entrepierna. Bajó mi ropa interior con brusquedad y se sorprendió al verme erecto frente a ella. Agarró mi miembro con violencia, pero con suavidad al mismo tiempo, y comenzó a masajearlo. Mientras sus manos se movían por toda la longitud de mi pene no paraba de resoplar cerca de él, como sujetandose para no comérselo muy rápidamente. El dominio que tenía sobre sus instintos era limitado, por eso no pudo evitar al poco tiempo sacar un poco la lengua y lamer la punta muy levemente. Electricidad corriendo por mi espina dorsal, expandiéndose por todo mi cuerpo, alli de rodillas ella seguía masturbandome dulcemente mientras me jadeaba y gemía y emitía toda clase de sonidos animales y luchaba por mantener el control y no devorarme.&amp;nbsp; Comenzaba a acercarse cada vez más, notaba sus labios delante de mi. Lamió la punta de mi pene con ansia, hacía círculos con la lengua y la rodeaba entera y entonces la levantaba contra mi estómago y lamía desde mis testículos hasta la punta y volvía a bajar. Se introdujo el pene en la boca y comenzó a masturbarme con ella. Enrollaba la lengua alrededor mientras con las manos me acariciaba el estómago, y bajaba y acariciaba mis piernas. Me agarró los testículos y comenzó a manosearlos con una mano mientras con la otra me empujaba hacia ella por el culo. Mantenía un ritmo que me estaba destrozando. Notaba un rumor sordo que nacía y crecía en mi interior poco a poco cada vez más intenso. Posé mis manos en su cabeza, acariciaba su pelo, mientras ella no paraba de succionarme, mientras entraba y salía de su boca y sentía que no quería escapar de entre sus labios. Me sentía el pensamiento nublado, cada vez más, como si estuviese perdiendo las referencias. Ya no sabía si aquello era verdad o no, no sabía nada. No pude evitarlo, ella me agarró con fuerza de las caderas, no me iba a dejar escapar, me hizo derramarme en su boca. Mi alma se escapó, mi razón, todo, lo perdí en aquel preciso momento, mientras ella no paraba de moverme de adelante hacia atrás, mientras me dejaba deslizarme por su garganta, mientras me saboreaba y me tragaba y disfrutaba con ello. Cuando se halló saciada sacó mi pene de su boca y lo besó, endurecido todavía. Se levantó y me besó en los labios y jugaron nuestras lenguas mientras notaba mi sabor mezclado con el suyo. La cogí en brazos, se aferró a mi cuerpo sin parar de besarme. Se dejó transportar hasta aquella cama en la que la tumbé. Comencé a besar su cuello, bajé por su pecho hasta lamer sus pezones. Los mordía y los besaba y lamía todo el volumen de sus senos y seguí por el camino que había trazado momentos antes hasta su entrepierna, sembrando de besos los laterales de aquella vía que había formado con nuestra saliva. Con mis manos masajeaba todo su cuerpo, sus pechos, su cintura, su estómago, mientras seguía bajando lentamente pero sin demorarme demasiado, hasta que llegué a su entrepierna. La besé suavemente encima de su precioso rubí, y seguí hacia los laterales y me ensañé a besos con sus muslos y desandaba mis besos hacia su vagina de nuevo y comenzaba a besarle el otro muslo, y comenzó a desesperarse y jadeaba y respiraba muy fuerte y gemía y casi su voz era un lamento cuando me decía que la devorase y la chupé el clitoris como si fuera un manjar. Bajé lamiendo sus labios hasta su vagina y lamí la entrada deleitándome con sus jugos. Bebí de ella hasta verme satisfecho y entonces adentré mi lengua en sus interior. La endurecí todo lo que pude y la penetré con ella, y le hice el amor sin parar, mientras paladeaba su humedad, con mi boca. Me agarró fuertemente de la cabeza mientras su cuerpo se movía, se arqueaba, hacía grandes círculos con la cadera o la subía y la bajaba. Pasaba la lengua por sus labios y los humedecía y se mordía un dedo mientras la otra mano se mantenía revolviéndome el pelo y las ideas, y yo aumentaba el ritmo o la intensidad del ataque contra su pelvis. Lamía a ratos con la punta de la lengua toda su vulva, otras veces con toda la lengua su clítoris. La sentía endurecer el cuerpo, sus músculos en tensión, estaba rígida como anticipándo el estallar, y al tiempo su cuerpo se abandonaba y quedaba totalmente relajada, y en ese ir y venir nos veíamos mientras yo disfrutaba aquel sexo oral y sus jugos me empapaban la cara y se me escurrían por el cuello abajo. Aquello casi me tenía igual de excitado a mi que a ella. Casi en un quejido me llamó, con languidez pero extrañamente firme. Levanté la vista y me encontré con la petición de sus ojos que se hizo palabras. "Por favor, métemela, únete a mí, la quiero ahora muy profundo adentro. Por favor". No pude hacer otra cosa que obedecer, y me coloqué a su altura. La abracé, mesé sus cabellos y besé sus labios y la dejé guiarme hacia su cueva. Con una mano me apoyo en su vagina mientras con la otra apoyada en mis nalgas me empujó hacia ella. Noté entrar en su calidez y un gemido se me escapó de la garganta y ella me rodeó por la cintura con sus piernas y me abrazó y clavó sus dedos en mi espalda y yo no podía sino embestirla dulcemente, pero con decisión. Jadeabamos y gemíamos, el calor de la habitación cada vez se hacía más intenso pero nos daba igual. Sudábamos sin parar de movernos, de acariciarnos, yo cada vez más fuerte y más rápido a medida que me notaba cada vez más cerca de fluir en su interior y ella se apretaba contra mi cuerpo y me besaba cada vez con más agresividad. Comencé a violentar mis acometidas, cada vez más salvaje, mientras ella me agarró de la cabeza para besarme con furia. Su cuerpo se agarrotó para liberarse después, en su interior notaba las convulsiones en torno a mi pene y eso fue demasiado y no pude evitar correrme muy dentro de ella. Gritamos y jadeamos y gemimos y nos besamos y respiramos y nos abrazamos mientras notábamos nuestros orgasmos. Los propios y los ajenos. Mientras nos alejábamos, los cuerpos unidos en éxtasis, de lo físico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-812643037339845775?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/812643037339845775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/sexto-relato-de-lo-fisico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/812643037339845775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/812643037339845775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/sexto-relato-de-lo-fisico.html' title='De lo físico...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-5417209032127661689</id><published>2009-12-20T14:48:00.001+01:00</published><updated>2010-01-04T21:22:28.876+01:00</updated><title type='text'>Abrázame, Olvido...</title><content type='html'>A través de los ojos he sentido muchas cosas. He conseguido ver desde colores y formas hasta olores y sabores. Pero nunca he conseguido ver el tacto de la piel, de la seda o el algodón, de la fruta fresca o un corazón cálido. Con las manos he conseguido vivir mucho tiempo aislado del resto de sentidos, he conseguido avanzar en la vida, sobreponerme a las lágrimas del camino recorrido. Me gustaría dejar de escribir. Odio considerarme importante y poner esto en el mundo. Debería quedarse en el interior más oscuro y profundo de mi, y abandonarme a todo. Adoraré lo que me haga salirme de mi vida, le daré mi vida y mi ser. No tengo nada, y con nada me muevo, soy un autómata que apenas siente, y cada vez menos. Soy una hormiga con el espíritu de obrera, hago lo que hago sin pensar en lo que hago. Ardo bajo el fuego de la desesperación, incapaz de gritar o luchar, agotado por el dolor mi vida se me escapa de entre las rendijas de mi piel y huye, rápido, muy rápido, se aleja sin mirar jamás atrás. Abro la boca para expirar y escupo dardos que me atraviesan en otros cuerpos, y me trago el llanto de otros ojos y al final sólo deseo una cueva y alejarme del mundo y que todos vayan a mejor y evaporarme y mezclarme con el mundo y que el aire me lleve flotando sobre el tiempo desde un segundo hasta el final de mis días.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-5417209032127661689?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/5417209032127661689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/abrazame-olvido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5417209032127661689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/5417209032127661689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/abrazame-olvido.html' title='Abrázame, Olvido...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-411738933845574008</id><published>2009-12-20T00:24:00.000+01:00</published><updated>2009-12-20T00:24:26.080+01:00</updated><title type='text'>...yo sólo querré arder...</title><content type='html'>Sigo caminando entre tinieblas, avanzo sin saber muy bien hacia donde voy ni de dónde vengo, con miedo a preguntarlo por lo que me puedan responder. Deambulo entre dos tormentas que me arrollan, que despedazan mi ser y me devuelven de una pieza a la orilla del mar de aguas turbulentas. Me desangro encadenado al árbol de la ciencia, las astillas perforan mi piel y se me clavan muy adentro y vierten mi ser al suelo y arrastrándome consigo derramarme por todos lados. Esparcido, me muero poco a poco, trato de recomponerme pero es inútil. Antes de que pueda darme cuenta algo hace que me separa un poco más de mí mismo. Temo el día que consiga saber quién soy, porque temo quién pueda mirarme a través del espejo. Quizás sea un ser endeble y débil, y quizás casi mejor, pero si no lo soy alejaos. El tic toc lo oigo dentro de mí, y puede ser por una bomba o un reloj. No querreis que os estalle cerca, dejádme sólo. Se me pasará. Mis ojos no dejarán escapar algunas lágrimas, pero mi alma llorará y entonces todo dará igual, y empezará una nueva etapa. El solo brillará alto, ahí arriba, bien alto. Calentará mis hombros. Iluminará mi camino. Mi corazón...seguirá latiendo.&amp;nbsp; Pero nada me dará calidez y...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-411738933845574008?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/411738933845574008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/yo-solo-querre-arder.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/411738933845574008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/411738933845574008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/yo-solo-querre-arder.html' title='...yo sólo querré arder...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-1415985693566748167</id><published>2009-12-19T19:24:00.001+01:00</published><updated>2010-01-12T02:54:26.630+01:00</updated><title type='text'>Visceral...</title><content type='html'>La mujer más maravillosa había cenado conmigo, y ahora la llevaba a casa para tomar una copa. Esta noche a lo mejor podría llegar a besarla. Ella lucía tan bonita, su pelo rubio ondulado caía sobre sus hombros. Su cuerpo delgado oculto tras un suave vestido blanco, su sonrisa dulce, su mirada tierna. Estaba locamente enamorado de ella.. La amistad que nos unía me permitía admirarla y compartir un trozo pequeño de mi vida con ella. Llegué a mi casa como en una nube, siguiendo su conversación con absorta concentración, mirándo cada paso que daba, cada palabra que respiraba. Se sentó en el sofá al llegar a mi casa mientras yo buscaba unas copas y la botella de vino que reservaba para las grandes ocasiones. Nos serví dos copas moderadas y bebimos con tranquilidad, mientras conversábamos. Recordamos la noche que habíamos pasado, los buenos momentos que habíamos vivido, nos íbamos acercando poco a poco, reíamos y ya marcábamos la conversación con confianza y pequeños gestos. Posó su mano en mi rodilla mientras me miraba sonriente al tiempo que yo le relataba aquella tarde de primavera en el parque, tumbados en el césped sin hablar, sólo tumbados el uno cerca del otro. El vino empezaba a nublar mi juicio, por eso no me estaba dando cuenta de que aquella chica se estaba acercando cada vez más, hasta que ligeramente me comenzó a besar. El sabor a fruto y vino de su boca lo estaba disfrutando. Su mano pasó de mi rodilla a mi cara, me acarició con ternura, mi mano rozó suavemente la piel de su brazo hasta llegar a su mano posada en mi cara. Bajé a abrazarle la cintura y suavemente, con una mano posada en su espalda, la tumbé en el sofá. Nos acomodámos y seguimos besándonos. Comencé a aventurarme por debajo de su ropa, acariciando la piel de su estómago mientras subía su camiseta poco a poco, hasta que mis dedos sintieron sus pechos. Ella jadeó ligeramente, mientras notaba el calor de la palma de mi mano en sus maravillosos montes. La besaba el cuello mientras notaba crecer mi instinto animal, cada vez más salvaje. Una sensación muy intensa recorría mi espina dorsal a medida que yo recorría su cuerpo con mis labios. Su piel ya desnuda se mostraba ante mi rosada y blanca, de una belleza insuperable. Ella me clavó las uñas en la espalda al notar mi deseo en sus pechos, acariciando y pellizcando sus pezones. Mi mano acarició su cuello y subí a besar la zona frotada. No pude evitarlo y mordisqueé la zona, y la pasión me hizo ser un poco más brusco y hacerle brotar la sangre. Ella gimió al notarla cayendo por su cuello, me agarró la cara y me besó apasionadamente, mordiendo mis labios al final, haciéndome sangrar a mi también. La volvía besar y mis sangre quedó en su boca. Clavé mis dedos en su cintura y se quedaron cinco marcas pálidas rodeadas de un rosado al liberar la zona de la presión. Ella nos arrancó la camiseta, y forcejeamos con con nuestros pantalones hasta descubrirnos completamente. Comenzamos a desgarrarnos la piel mientras nos besábamos. Ella me arañaba todo el cuerpo mientras yo no dejaba de morderla en cualquier sitio. Volvió a arañarme, esta vez el pecho, mientras yo la agarraba fuertemente del culo y bajaba sinuosamente sus braguitas. Ella me agarró del miembro sin apenas quitarme la ropa interior y se lo introdujo, dando un grito que silenció mordiéndome el pecho tan fuerte que se llevó con ella un gran trozo. La sangre ya manaba a borbotones sin problemas, y todo empezaba a coger un color rojizo. Yo clavé mis dientes en su hombro, saboreando el calor en mi boca de su sangre. Ella se retorcía, me arrancaba la piel a jirones, los ojos cerrados fuertemente, los labios apretados y la espalda arqueada. La abracé mientras mantenía un ritmo salvaje en mis embestidas, cada vez más profundo, cada vez más profundo. Comencé a jadear, agotado por el esfuerzo. Ella comenzó a gritar, me tiraba del pelo, me arrancaba mechones enteros mientras yo me metía cada vez más dentro de ella, más rápido, más profundo, mientras ella comenzaba a respirar en intervalos cada vez más rápidos y más cortos, cada vez con más intensidad. Se acumulaba en mi interior el rumor de una explosión, estaba cercano ya el orgamos. Ella me clavó las uñas en los costados y noté un dolor intenso en mi espalda. Ella se llevó las manos cubiertas de sangre a los labios. La saboreaba. Me volteó y comenzó a cabalgarme con dureza. Hundió sus dedos en&amp;nbsp; mi estómago, clavó sus uñas y tiró hacia los lados y me abrió el abdómen con extraña facilidad, sin dejar de saltar sobre mi. Me levanté como pude, un dolor profundo me recorría, y con los dientes le arranqué un pezón y lo mastiqué, lo disfruté. Ella gritó y revolvió en mi interior mientras yo comenzaba a notar que estaba cerca el final. Me abalancé sobre su cuello mientras ella sacaba un trozo grande de mis adentros, y sin poder evitarlo le destrocé la yugular de un bocado feroz mientras eyaculaba dentro de ella. Su sangre me caía en la cara, ella boqueaba sin poder articular sonido, mientras metía su mano dentro de mí. Por debajo de mis costillas sus brazos se desagarraban mientras rebuscaba mi corazón y apretaba fuerte las piernas notando el orgamos que había explotado muy dentro de ella. Convulsionaba y notaba su mano cerrándose en torno a mi músculo muy débil. Me arrancó el corazón y ambos caímos sobre los cojines del sofá, ambos apagándonos poco a poco, hasta que no quedó más que mi interior derramado por todas partes, y su sangre bañandonos. Mi cerebro se apagó, bloqueando su rostro manchado de sangre, sonriente, mirándome desde unos ojos vidriosos y opacos. Y me apagué con mi corazón abrazado por ella...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-1415985693566748167?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/1415985693566748167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/quinto-relato-visceral.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1415985693566748167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1415985693566748167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/quinto-relato-visceral.html' title='Visceral...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-1157861667289847957</id><published>2009-12-17T22:31:00.001+01:00</published><updated>2010-01-12T02:54:36.461+01:00</updated><title type='text'>Tiempo...</title><content type='html'>Acaricié sus pechos mientras mi lengua se introducía cada vez más profundo en su vagina. La oía jadear y gemir y me sentía terriblemente excitado, tanto que no podía evitar gemir yo también. Ella me pedía con las caderas más, al ritmo de mi cabeza. Si mi cabeza iba arriba ella se movía hacia arriba. Si mi cabeza iba abajo ella se movía hacia arriba. Me tiraba del pelo, me revolvía las ideas, me sujetaba la cabeza, se mordía un dedo para evitar gritar, se acariciaba el pecho por encima de mis manos, me gritaba de placer. No podía controlarse, la mantenía en un limbo de éxtasis que la estaba enloqueciendo. Cuando estaba a punto de llegar el orgasmo yo me retiraba levemente y respiraba justo encima de su vientre, y ella entonces presionaba mi cabeza contra su entrepierna. La fiesta estaba siendo un éxito. Había venido mucha gente, algunos eran amigos, otros amigos de amigos, otros no los conocía, pero me daba igual. Intentaba mantenerme fuera del alcance de las preocupaciones. Era mi fiesta de inauguración de aquella vieja casa, ruinosa, que me iba a costar mucho esfuerzo adecuar a mis gustos, pero ya tenía mi cuarto preparado, y el salón tenía un sofá y una mesa. Más que suficiente. De momento el baño y la cocina estaban en bruto, tal y como lo dejó el antiguo propietario. Un lavabo, la ducha y el inodoro en uno y el fogón, un frigorífico antiguo y una encimera terminada en un fregadero, respectivamente. Me incorporé al grito de "métemela ya, por favor", ese grito suplicante que hizo que me pusiera más duro aún si eso es posible, para mirarla directamente a los ojos. Respiraba muy fuerte y al mirarme a los ojos volvió a recostarse, enrabietada. Era fácil de leer en mis ojos que aún no la iba a dejar, que tenía que pedirlo con la voz y el cuerpo. Comencé lentamente a besar su pubis, jugueteé a acariciar con la yema de los dedos el vello rizado y bajé hasta rozar su clítoris. Luego bajé mi boca al ritmo que mis dedos se dirigieron hacia la entrada de su vagina, y exploré simultáneamente con mi boca su perla y con mis dedos su rincón. Arqueó su espalda al sentir tanto placer y entonces y me retiré rápidamente y me puse cara a cara con ella. Estaba hablando con unos amigos acerca de música. Comenzó a sonar en el ordenador que había conectado a aquellos altavoces una canción electrónica de esas que te hacen querer frotar tu cuerpo contra algo o alguien y el centro del salón comenzó a llenarse de gente. Los pocos bailarines perpetuos comenzaron a ser rodeados por una marabunta de gente dispuesta a desatar sus almas gracias al alcohol y a aquel ritmo pegadizo de sus cuerpos. Yo me alejé a por una copa, no bailaba, y mientras me servía lo típico una mano acarició la mía al alcanzar la botella. Miré a la chica a los ojos al tiempo que sonreía y la entregué la botella retirando mi mano, a lo que ella me devolvió el favor sirviéndome a mí primero el alcohol mientras yo la echaba los hielos en el vaso. Me preguntó si no bailaba, a lo que respondí con la misma pregunta. Me dijo que no había nadie en la pista de baile con quien se quisiera poner a bailar. "A mi me pasa lo mismo, pero vaya donde vaya. Como no sé bailar." Me miró divertida, dió un sorbo a su bebida recién servida y me arrastró de la mano. Al oído, mientras se pegaba cada vez más a mí me dijo "vamos a ver cuánto de verdad tienen tus mentiras" y comenzó a mover las caderas lentamente. Besé sus labios mientras sus ojos me miraban mezcla de desafiantes y anhelantes, y noté el calor de su cuerpo desnudo en mi cuerpo desnudo. Notaba su leve voz y sus gemidos en mi piel. Me agarró de la cadera con una mano mientras con la otra me guió hacia ella, &amp;nbsp;y me abrazó mientras jadeaba fuertemente al notarme dentro. Comencé a mover las caderas al ritmo que me marcaba. La música comenzó a marcarme el camino, y ya movía el cuerpo entero cuando me dí cuenta de la situación. Estábamos nosotros dos bailando, cara a cara, cuerpo a cuerpo, aquella melodía, acalorados, sintiendo la respiración del otro. Nuestra temperatura subía, ella se agarraba fuertemente a mi y me decía al oído sus más profundos jadeos. Yo, al contrario, no podía evitar hablarle a su cuerpo con mis manos. Estaba empezando a volverme loco de deseo. Mi cordura se había esfumado bajo una niebla de lujuria. Aceleré el ritmo de mis embestidas a medida que mi excitación crecía. La acariciaba el cuerpo entero, su cintura era el sitio por el que mis manos más reposaban, sus muslos ya tenían marcados mis dedos en ellos. Me volteó como pudo y se puso encima mía. Desde abajo veía sus pechos balancearse mientras recogía su pelo y lo echaba para atrás. Era la visión más hermosa que había tenido en mucho tiempo. Allí estábamos, los dos bailando y casi juraría que aquello nos estaba excitando. A mí, al menos, me tenía completamente. Se dió la vuelta y bailó dándome la espalda. La agarré de la barbilla y bajé mi mano lentamente por su cuerpo hasta su estómago. Ella me agarró de las piernas y acarició mi entrepierna con su vaivén de caderas. Botaba encima mía y se frotaba adelante y atrás. Se agarraba a mi pecho y yo la tenía sujeta por las caderas y acariciaba su cuerpo. Ella se echó hacia delante y yo me levanté ligeramente para besarla. En ese beso ella me pasó sus brazos por la espalda y yo me senté en la cama y comencé a penetrarla al ritmo que me marcaba. Sediento y sudoroso me separé de ella para localizar mi copa de nuevo. Llegué a dónde la tenía, bebí largo trago que me devolvió la frescura y me giré para recibir por sorpresa sus labios. Me agarró de la cabeza y comenzó a besarme como jamás nadie me había besado. Estuvimos besándonos largo rato hasta que, presa de mis instintos la levanté y la lleve abrazada con todo su cuerpo a mí a mi habitación. La cama deshecha nos encontró besándonos y arrancándonos la ropa y la piel. Ella tiraba de mi camiseta hacia arriba mientras yo forcejeaba con sus pantalones hacia abajo. En ropa interior comenzamos a acariciarnos. Ella estaba a punto de ser electrocutada por el orgasmo, y yo no podría aguantar mucho más tampoco. Aceleraba el ritmo, ganaba intensidad. La tumbé e impuse el ritmo. Lentamente la introducía toda la superficie de mi pene, me escapaba como podía hasta el principio y volvía a entrar entero de nuevo. Notaba el calor en todo mi cuerpo. Ella me tumbó en la cama y bajó de mi boca a mi verga recorriendo con la lengua mi cuerpo. Perdiéndose varias veces por el camino y dando vueltas. Morí cuando desde la punta hasta la base toda la longitud de mi pene y resucité cuando hizo el camino en sentido contrario para chuparlo entero. Enrrollaba la lengua alrededor de la cabeza y la hacia girar, lamía levemente la punta y me masturbaba con la otra mano, o me acariciaba. La agarré fuerte del brazo cuando sentí derramarme entre sus labios. La besé terriblemente mientras su cuerpo convulsionaba. Notaba los espasmos de su cuerpo mientras no paraba de penetrarla, aumenté el ritmo y la hice gritar de placer mientras se intentaba morder el labio sin poder para no hacer tanto ruido, hasta que clavó sus uñas en mi espalda y me araño dolorosamente al tiempo que eyaculaba dentro de ella. No paraba de jadear y de gemir. Combó el cuerpo en éxtasis completo mientras yo me desmadejaba entre sus brazos, jadeaba y me desvanecía. Mi mente se quedó en blanco mientras mi cuerpo mantenía el movimiento. Quedé muerto encima de ella, extenuado por el esfuerzo y la posterior recompensa, dentro de ella, mientras me notaba encoger poco a poco. Ella me abrazaba y besaba mis mejillas con extrema ternura. Me incorporé, recuperado un poco, para mirarla a los ojos. Me sujetó la cara con una mano, mirándome con dulzura, mientras yo bajaba a encontrarme con ella en sus labios. La besé largo rato despacio, disfrutándolo si cabe aún más. Me tumbé a su lado pasada una eternidad, separándome de ella en lo que consideré que fue lo más doloroso que había hecho jamás, y de lado nos abrazamos. Recosté mi brazo en ella y la observé mientras se quedaba dormida, arropada junto a mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-1157861667289847957?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/1157861667289847957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/cuarto-relato-tiempo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1157861667289847957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/1157861667289847957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/cuarto-relato-tiempo.html' title='Tiempo...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2554750261579275280</id><published>2009-12-17T20:14:00.003+01:00</published><updated>2010-01-12T02:54:46.767+01:00</updated><title type='text'>Esquizofrenia...</title><content type='html'>Volvía de la escuela. Recorría un camino desierto entre callejones y casa viejas y medio derruidas. Todos los días me encontraba un único ser vivo, un perro negro y grande que se acercaba a mí, me olisqueaba y se dejaba acariciar. Poco a poco se había ido haciendo amigo mío, o algo así, y yo le llevaba pedazos de lo que sobraba de mi bocadillo, le acariciaba y me despedía. El perro, siempre en el mismo punto, me esperaba sentado. Apenas cruzábamos más comunicación que esa, nuestra conversación era olisquear, acariciar y alimentar, y así un día tras otro. Volvía de la escuela, como dije, y aquel día el perro no estaba sentado en aquel rincón, en su rincón. Me pareció extraño. Me hizo sentir solo. No tenía muchos amigos, de hecho consideraba a ese perro mi único amigo aún a sabiendas de que quizás sólo quisiera de mí el trozo de bocadillo. Parecía un perro abandonado, no llevaba collar y estaba sucio. Estuve varios días sin saber de él. Supuse que era un nuevo caso de abandono. Mis padres lo habían hecho, era un chico solitario que vivía encerrado en una casa en la que quien le hacía la cena era el frigorífico y el microondas. Sus padres trabajaban mucho para mantenerle, eso le repetían una y otra vez, aunque el hubiese deseado comer menos y verlos más. Cuando estaban en casa apenas le miraban, mantenía con ellos conversaciones vacías. En clase sus profesores le tenían como una medianía sin remedio. No era más que un niño mediocre, que conseguía resultados mediocres. No hablaba con sus compañeros, varios de ellos le insultaban y se reían de él, pero como apenas le importaba el mundo de su alrededor esos niños pasaron a ignorarle completamente. Vivía su vida yendo y viniendo de su casa al colegio y del colegio a su casa. Un día, al salir de la escuela, sin que él se enterase, le seguían. El caminó mirando al suelo sin percatarse de su perseguidor, sin prestarle atención a nada más que sus pensamientos. Cuando llegó al aquel sitio levantó la vista ligeramente. Donde debía el perro había un hombre de aspecto amenazador. Bajo la capucha que cubría su rostro se dejaba entrever una larga barba. Un brazo enorme salió de aquel sayo enorme que le cubría el cuerpo, me apuntaba directamente. Mi corazón se encogió, me erguí y mis músculos se quedaron petrificados por la tensión. Miré a mi alrededor mientras me señalaba asombrado con un dedo y al mirar hacia atrás me reencontré con mi amigo. Estaba sentado detrás de mí, mirándome atentamente. Al volverme a mirar al extraño de nuevo ya no había nadie. Se había esfumado. Me dí la vuelta enrarecido y el perro tampoco estaba. ¿Qué estaba pasando? Miré por todos lados, giré sobre mí mismo varias veces. Me acerqué a dónde estaban ambos, tanto el perro como la misteriosa figura, pero nada. Entristecido me decidí a caminar, y al echar el paso un gran peso me calló sobre la espalda. Caí al suelo al tiempo que notaba unas fuertes mandíbulas cerrándose en torno a mi cuello. Como pude forcejeé &amp;nbsp;y me libré de aquello, me levanté y eché a correr. Se volvieron a cerrar las fauces alrededor de mi pierna, trastablillé y a punto estuve de caer pero mantuve el equilibrio y comencé a correr como un poseso. Salí de aquel callejón, notaba la sangre mamando desde mi cuello por mis hombros y mi espalda. Me llevé la mano hacia dónde notaba la herida y me fue devuelta bañada en sangre. Comenzaba a perder las fuerzas, me notaba pálido, la poca gente que reparaba en mí no parecía darse cuenta de mi estado. El resto simplemente no me hacían ni caso. Me tambaleaba, caminaba la mayor parte del tiempo arrastrándome por las paredes hasta que por fín llegué a mi portal. Conseguí con esfuerzo abrir la puerta de mi casa para ser recibido en plena calle, apenas estuvo abierta, por aquel perro que día tras día durante una larga temporada había acariciado y alimentado. Saltó sobre mí y clavó sus colmillos en mi cara. Caí de espaldas y noté como zarandeaba su cabeza intentado desgajarme la mía del tronco. Notaba su aliento en mi cara y un dolor agudo recorría mi cuerpo. Rebosaba por mis nervios. Cuando me liberó para recrudecer su ataque conseguí introducir mi brazo en su boca. El dolor me visitó de nuevo, pero al menos ahora podía forcejear con aquella bestia. Nos arrastramos por el suelo, le golpeaba en los costados tratando que me liberara. Conseguí que soltase mi brazo, me apoyé en ellos para saltar y caer encima de aquel animal. Soltó un chillido y relajó su ataque, momento el que aproveché para levantarme. Rodeado de un montón de extraños que me miraban asombrados, vi a aquel extraño ser que me había señalado. Me lancé contra él en busca de explicaciones y cuando estaba al alcance el perro cayó de nuevo sobre mi espalda. Sus dientes me habían agarrado bien de los hombros y mi cuerpo era apenas capaz de soportar aquel peso. Los dos caímos a la carretera, erguido yo sujetando su peso le agarré de la cabeza y lo tiré lo más lejos que pude. Se llevó con él un trozo de mi carne, vi como la sangre flotaba en el aire, me di la vuelta para correr a mi portal y encerrarme allí y entonces fuí atropellado. Golpeé todo mi cuerpo contra aquel coche, mi cabeza hizo un agujero en el cristal mientras mi cuerpo abollaba el capó. Mis piernas se partieron y volaron en ángulo diferente al normal. Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras la escena se llenaba de sangre y mi cerebro se vaciaba poco a poco. Alguien gritó, pero ya no lo recuerdo bien del todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2554750261579275280?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2554750261579275280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/tercer-relato.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2554750261579275280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2554750261579275280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/tercer-relato.html' title='Esquizofrenia...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-4775386178662691283</id><published>2009-12-16T01:15:00.003+01:00</published><updated>2010-01-12T02:54:56.667+01:00</updated><title type='text'>Y entonces ella me miró con desdén...</title><content type='html'>Me sentaba delante del folio y no era capaz de escribir nada. Me sentía bloqueado. Eso me estresaba, y apenas podía dormir de la intranquilidad. Nunca me había pasado antes. "Y entonces ella me mira con desdén..." era lo último que había escrito, lo que leía y releía en busca de inspiración, intentaba que las musas llegasen a mi, que las palabras brotasen de mi piel como un rayo e impregnasen el papel. La habitación se comprimía cada vez más, me asfixiaba el papel de colores de las paredes. La suciedad se agolpaba en cada rincón por todos lados. Hacía ya varias semanas que estaba recluido, sólo atendiendo al servicio de habitaciones de aquel tugurio de mala muerte en medio de la nada en el que me había hospedado. Era una casa rural en medio del campo de la antigua Castilla del que me habían hablado maravillas y, ciertamente, era sensacional. Y yo muy rarito a la hora de escribir, por eso no podía ser molestado más de tres veces al día a horas muy concretas. Tenía que terminar aquello como fuese, por todos los medios posibles. Pero de eso hacía ya mucho tiempo, casi ni recordaba cuanto, y estaba empezando a volverme loco. Decidí, tras mucho tiempo de meditación, que saldría un rato a pasear, quizás tomar algo en el bar, un par de cervezas y un paseo no me vendrían mal. Bajé y me senté a la barra y le grité al camarero con mucha educación que me sirviese una jarra bien fría. Dios, hacía tanto que no me refrescaba así. La casa estaba desierta, no eramos muchos los hospedados, pero aún así a mi alrededor veía un par de parejas sentadas en las mesas, bebiendo y charlando, haciendo manitas y acariciándose la rodilla por debajo de la mesa, dadas de la mano o con mirada de idiotas. El camarero me sirvió otra jarra más al gesto de mi mano, y esa me la tomé más relajado. Entraban y salían de la cocina un pequeño y gordinflón, aunque no demasiado, hombrecillo con un gorro de cocinero y unas ridículas gafas. Parecía más que un cocinero una especie de marchante de arte, un intelectual de la deconstrucción de la cocina. Detrás suya había una chica menuda que le seguía a todos lados con una libreta en la mano en la que no paraba de anotar cosas. El pelo corto y dorado le caí justo por encima de los hombros en un corte para nada típico pero que le sentaba de maravilla. Me levanté de la butaca con la jarra a la mitad, estaba cansado, y me dispuse a dar un paseo. Al salir por la puerta pude oir claramente como a una de esas mimosas parejas las invitaban a hacer un tour por la cocina para que aprendieran la cocina tipica castellana. Supuse que eran guiris o algo así, turistas dispuestos a aprender cualquier cosa. Me importaba un comino. Marché de la posada y caminé por entre la vegetación, por entre las praderas y los bosques, crucé un riachuelo e hice el camino contrario para regresar. Aquello era maravilloso, todo verde y azul, colores vivos y pálidos se mezclaban en un lienzo que me mostraba una imagen arrolladora. Me sentía embargado. Comencé a pensar en mil cosas y pensando, pensando, logré encontrar mi final. El final que quería para mi historia. Aprete el paso, presa de mi nerviosismo, tanto que resbalé y caí de bruces al suelo. Me golpeé la cabeza, las manos parecían no haber cumplido su cometido de frenar mi caída y estampé la cara contra el suelo. Por suerte, no caí en aquella raíz gruesa y que sobresalía de la tierra, o me habría destrozado la boca y la nariz. Quizás incluso podría haberme llegado a quedar inconsciente. Me dí la vuelta, me senté como pude y comencé a limpiarme la ropa, comprobando ya de paso si me había roto algo, pero todo parecía intacto. Muy sucio, pero nada roto. Limpiándome la tierra de las mangas de mi chaqueta miré por aquí y por allá a ver si encontraba aquello que me había hecho resbalar. Comprobé mis zapatos y me sobresalté mucho al notar algo caliente en la suela. No sabía qué había pisado, pero rezaba por no haberlo hecho con una cosa. En medio del campo a nadie le agrada resbalar con eso. Aunque mis manos no olían mal, y tenían un color extraño. Era como marrón y granate, como una especie de...¿Había pisado el cadáver de algún animal? Me levanté y&amp;nbsp;vi&amp;nbsp;cerca de mí la marca de mi zapato, deslizándose hasta llegar a dónde estaba yo, y en el origen algo que me repugnó sobremanera. Había una pila de algo&amp;nbsp;sanguinolento, huesos y carne adherida a ellos, pero ningún cráneo. Aquellos eran unos huesos enormes, ciertamente, para ser los de un conejo o un lobo. Me pregunté si habría osos por la zona, pero sin querer averiguarlo decidí regresar a la comodidad de mi cuarto, darme un baño y cambiarme de ropa. Relajarme y terminar mi historia. Marché sin especial prisa, pero sin pausa. La noche estaba empezando a caer y no me apetecía&amp;nbsp;seguir&amp;nbsp;allí por mucho tiempo más. Al regresar a la casa rural la noche ya había caído y las luces estaban encendidas. Pude ver al camarero esperando en la entrada. Me dijo que había estado preocupados, que aquel sitio no era el indicado para perderse y menos de noche. Me disculpé, le comuniqué que estaría dándome un baño en mi cuarto y que, por tanto, la cena debería, si era tan amable, retrasarla alrededor de una hora. Me aseguró que no habría problema y en una hora tendría mi cena en el cuarto, como siempre. Con amabilidad me empujó hacia el interior y entonces noté un fuerte golpe en la cabeza. Desperté de mi inconsciencia encima de una mesa, sin poder mover mi cuerpo. El cocinero removía un gran caldero mientras la chica estaba sentada a mi lado. Me estaba observando atentamente, con una mirada de animal salvaje y hambriento. El cocinero volteó la cara hacia mí y me saludó efusivamente al verme despierto de nuevo. Me dijo que en un momento me atendería, pero que tenía que terminar el estofado. Sacó del caldero el gran cucharon humeante del que sobresalía un gran trozo de costilla. Era demasiado grande para ser el de un cerdo, de eso no había duda. Como pude giré mi cabeza hacia el lado contrario para encontrarme con una horrorosa visión. Tendido junto a mí estaba el cuerpo decapitado de un hombre de unos veinte a treinta años. Le faltaba un buen trozo de pierna y el torso estaba abierto por completo.&amp;nbsp;Quise&amp;nbsp;gritar, pero el sonido de mis alaridos quedó ahogado tras mis mandíbulas. No podía mover mi cuerpo en absoluto. Parpadear y girar la cabeza era lo más que podía hacer, y me costaban un esfuerzo terrible ambos movimientos. La chica soltó una carcajada mientras se acercaba al decapitado cuerpo que reposaba junto a mí. Pasó un dedo por el interior de aquel cadáver para sacarlo ensangrentado, y lo lamió con placer. El cocinero le dijo que no era el momento todavía, tenía que esperar a que la droga hiciera efecto y relajase todos mis musculos por completo o de lo contrario la carne quedaría dura. Sorbió del gran cucharón y se relamió mientras se acercaba a mí. Palpó mi cuerpo concentrado. Hundía sus manazas en mi abdomen, tocaba mis muslos. Empezaba a embargarme el pánico. Empezaba a pensar que aquellos monstruos había cocinado a aquel hombre, al tiempo que me preguntaba por la mujer. La chica, a un gesto del cocinero, entró en el gran congelador que tenía a mi espalda. Como pude eché la cabeza hacia atrás para ver por la rendija de la puerta que se estaba cerrando la respuesta a mi pregunta. Colgada de un gancho yacía una joven que confirmó mi sospecha de que aquella persona que estaba a mi lado era la mitad de aquella pareja de turistas a los que habían invitado a disfrutar de la cocina típica de la zona justo antes de que yo partiese. El gancho había atravesado a aquella chica justo por la nuca, y sobresalía por su cuello allí dónde debería estar la nuez. El portón se cerró, ocultándome la horrible visión de aquel cadáver congelado y pálido que colgaba lánguido. El cocinero le hizo un gesto a la chica que estaba a mi lado y saltó inmediatamente encima mía. Se sentó en mi abdomen y de su espalda sacó un cuchillo de filo helado. Lo posó sobre mi cara y recorrío hacia mi pecho un camino sinuoso que se me hizo eterno. Tenía una mirada de gozo, de triunfo, de realización completa. La miraba anhelante. Intentaba que mis ojos la dijesen "no, por favor, no lo hagas", y creo que ella me había entendido. Por eso se me hizo más grande la sorpresa de notar que aquel cuchillo gigante había entrado hasta el mango entre mis costillas. La sangre comenzó a manar de la herida a borbotones. Notaba la cabeza floja y nada de dolor. De mis ojos empezaron a manar lágrimas serenas y entonces ella me miró con desdén...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-4775386178662691283?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/4775386178662691283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/segundo-relato-y-entonces-ella-me-mira.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4775386178662691283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/4775386178662691283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/segundo-relato-y-entonces-ella-me-mira.html' title='Y entonces ella me miró con desdén...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-2266371093731336907</id><published>2009-12-15T17:37:00.002+01:00</published><updated>2011-07-29T01:24:07.848+02:00</updated><title type='text'>I will possess your heart...</title><content type='html'>Tenía ganas de echar la mano hacia delante y agarrarte. No podía, estaba claro, las consecuencias, malditas consecuencias, pero lo que sabía es que no podía. Pero aún así tenía ganas de echar la mano hacia delante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido un buen día, ciertamente. Lo habíamos pasado bien y apenas habíamos hecho nada. Sólo pasear y hablar y ver el sol y helarnos de frío. Yo, destemplado para un mes, sentía aún así el calor de tus mejillas en la yema de mis dedos. Veía tu voz escapar de entre tus labios y pensaba que estúpida era. Yo no querría escapar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gesticulabas con gracia cada idea, reforzaba sus argumentos con movimientos de manos y con arqueos de cejas y con cambios de tono. Me tenía absorto. Tanto que cuando quise darme cuenta había dejado de hablar hacía ya rato, y se dedicaba a mirar mi cara de gilipoyas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Wow, no había visto a nadie con esa cara desde hacía mucho tiempo, si es que lo he hecho alguna vez", me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Si, perdona, es que me he quedado ahí atrás, pensando en una cosa que dijistes que me pareció especialmente interesante", disimulé. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Ya, seguro que es eso y no son mis tetas en lo que pensabas", replicó mordaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Yo no puedo pensar en tus tetas, querida, no te confundas", contraataqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedó impresionada. La sonrisa pícara de su cara se esfumó mientras observaba la mía burlona. No entendía muy bien qué significaban mis palabras, pero creo que se lo había tomado por las malas. Su cara se volvió seria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Uff, que tarde es, creo que tengo que irme", dijo mirando el móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que la había herido, asi que decidí hacer lo que ella quería. Tampoco me apetecía mucho martirizarla de ninguna forma a fin de cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Si, supongo que se nos ha hecho tardísimo, tanto hablar tanto hablar", dije acercándome a ella para abrazarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su abrazo fue flojo, sin sentimiento. El mio fue el mio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseaba tanto abrazarla que no podía evitar hacerlo con el alma al completo. Notando el aroma de su piel en mi nariz la dí un beso en la mejilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás me deleite demasiado con ese beso, pero era estar cerca de sus labios y no pude evitar disfrutarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Separamos nuestros cuerpos sin soltar los brazos, agarrados el uno a la cintura del otro y nos miramos a los ojos. Volví a ver aquella sonrisa tan bonita que me tenía cautivado. Agachó la mirada y me soltó definitivamente, pero no pude evitar sorprenderla riendo mientras se daba media vuelta y se iba. Yo también sonreía y me puse a caminar, colocándome los auriculares en los oídos. Auriculares que no me permitieron oirla venir como una exalación hacia mí.&lt;br /&gt;-"Eres un gilipoyas", me gritó en un susurro mientras se acercaba decidida a mí por la espalda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me giré justo a tiempo, sacudido por una fuerte sensación en el pecho, para recibirla en mis labios. Me besó, nos besamos, como jamás nadie se había besado nunca. Fue un beso lento, dulce, pasional y violento.La agarré de las mejillas, me embargaba un sentimiento de irrealidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acariciaba la silueta de su cuerpo con cariño, notaba bajo sus ropas su cadera, su cintura, sus brazos. Besábamos nuestros labios y dejábamos a nuestras lenguas jugar. Nos desprendiamos, dándonos un pequeño y tierno beso en los labios, para mirarnos a los ojos. Para ver todo el amor que sentíamos el uno hacia el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel gigante que mirábamos con curiosidad a través de las ventanas se movía con extraña agilidad, envuelta su cabeza en nubes de felicidad. A su alrededor todo era color. Seguimos besándonos, unas veces más desenfrenadamente que otras, hasta que el sol nos sorprendió allí afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ella se dió media vuelta, se me escurrió de entre las manos y se marchó. Y yo no pude hacer otra cosa que quedarme ahí hasta que los rayos de un sol que ya estaba totalmente en el cielo, delante mía, comenzaron a cegar mis ojos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-2266371093731336907?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/2266371093731336907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/primer-relato-i-will-possess-your-heart.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2266371093731336907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/2266371093731336907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/primer-relato-i-will-possess-your-heart.html' title='I will possess your heart...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4693993869992316872.post-8968435600970065487</id><published>2009-12-15T17:10:00.000+01:00</published><updated>2009-12-15T17:15:11.758+01:00</updated><title type='text'>Primera enajenación...</title><content type='html'>Antes que nada, buenos días...&lt;div&gt;Si, es por la tarde, pero soy un rebelde. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Escribo esto para presentarme y describir un poquito para que voy a usar esto de aquí que llaman blog y que hasta hace poco no me atrevía más que a leer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me dedicaré, basicamente, a escribir lo que se me antoje, principalmente relatos como el que publicaré a continuación, aunque quizás no todos de esa temática, que uno no está frustrado sexualmente. No demasiado, al menos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;También quizás canalice un poco las noticias y chorradas que me parezcan, siempre respetando un poco el creative commons y esas cosas y citando autores y lugares de procedencia. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Espero, damas y caballeros, disfruten del show...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4693993869992316872-8968435600970065487?l=perturbacionesperturbadas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/feeds/8968435600970065487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/primera-enajenacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8968435600970065487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4693993869992316872/posts/default/8968435600970065487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perturbacionesperturbadas.blogspot.com/2009/12/primera-enajenacion.html' title='Primera enajenación...'/><author><name>Pech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15776289439137617526</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_OdApI0En8qw/SyfHjmHR7gI/AAAAAAAAAt8/M--hia56WdY/S220/1249946464859.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
